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martes, 2 de septiembre de 2025

CAPITULO 10

 

 SEGUNDA PARTE

LOS JUEGOS

 

CAPITULO 10

-Vaya eso si que es mala suerte- me dice Caesar apesadumbrado, el publico concuerda con él.

-No es bueno, no- contesto con tono triste.

-En fin nadie puede culparte por ello, es difícil no enamorarse de esa jovencita. ¿Ella no lo sabía?

-Hasta ahora, no – respondo mientras siento calor en mis mejillas así que sigo mirando hacia el  piso.

-¿No les gustaría sacarla de nuevo al escenario para obtener una respuesta?- pregunta a la audiencia Caesar y ellos responden que si entre gritos de emoción,  comienzo a sentir nauseas al escuchar eso. Desde esta mañana no dejo de pensar en que dirá Katniss, no puedo… no quiero imaginar su respuesta. –Por desgracia- continua diciendo Caesar – Las reglas son las reglas, y el tiempo de Katniss Everdeen ha terminado. Bueno te deseo la mejor de las suertes Peeta Mellark, y creo que hablo por todo Panem cuando digo que te llevamos en el corazón. 

La gente estalla en aplausos y veo que algunos se limpian lágrimas del rostro, sigo haciendo gestos de agradecimiento para afianzar lo que acaba de suceder, sigo concentrado en mi objetivo, y también porque estoy evitando ver directamente a Katniss, espero que esta respuesta del público la haga entender que estoy tratando de hacer, aunque en el fondo quisiera que supiera que lo que dije es cierto. Camino hacia el asiento que me designan frente al escenario, consiente que todos me están mirando, doy un breve vistazo a las pantallas y veo que Katniss esta también en ellas, cabizbaja. Es difícil leer sus reacciones, me coloco en mi asiento a unos metros de ella, tras unos  segundos me pongo de pie y miro hacia enfrente escuchando el himno de Panem con mucho respeto para nuestros próximos patrocinadores.

Termina el programa y nos encaminan hacia los elevadores, en cuanto se diluye la fila en la que venimos todos los tributos Katniss se me pierde de vista. No es un buen lugar para explicarle que mi plan salió bien, pero en cuanto tengamos un momento más tranquilo lo haré, por ahora siento todas las miradas y veo un montón de gente apiñados con nuestro equipo. Está prohibido que nos hagan entrevistas privadas así que me imagino que nuestro mentor, estilistas, incluso Effie, deben de estar respondiendo un mar de preguntas a los reporteros por mi declaración. Para evitar el tumulto subo aprisa al primer elevador, se llena de gente y yo miro hacia el cristal para evitar que me hablen, nadie lo hace. Como voy al piso doce llego solo, me detengo en el vestíbulo sin saber bien que hacer, si me encuentro adentro a solas a Katniss tendré que hablar de esto con ella, sé que es tonto que tenga miedo, pero lo poco que la conozco y las advertencias de Haymitch hacen que me suden las manos sin parar. Estoy cavilando si al entrar al departamento le digo algo de inmediato o espero ver cómo reacciona, cuando se abre el otro elevador; Katniss sale de ahí con su vestido rojo combinando perfectamente con su rostro enfurecido. Doy un paso atrás sin saber bien que esperar cuando siento todo su peso en un empujón tan fuerte que me tira por completo de espaldas. Caigo sobre un jarrón que se hace pedazo y mis manos se sienten mojadas al instante.

-¿A qué viene eso? – le pregunto mientras miro la sangre en mis palmas.

-¡No tenias derecho! ¡No tenias derecho a decir esas cosas sobre mí! – me grita sin tregua

El elevador se abre de nuevo y nuestro equipo sale de ahí. Effie corre hacia mi - ¿Qué ha pasado? ¿Te has caído?- me pregunta mientras me ayuda a levantarme junto con Cinna.

-Después de que ella me empujara- contesto

-¿Lo has empujado?- pregunta Haymitch incrédulo.

-¿Ha sido idea tuya verdad? ¿Lo de convertirme en una idiota delante de todo el país?

-Fue idea mía, Haymitch solo me ayudo a desarrollarla- le contesto tratando de que se calme.

-Sí, Haymitch es una gran ayuda… ¡para ti! – me contesta

-Eres una idiota sin duda ¿Crees que te ha perjudicado? Este chico acaba de darte algo que nunca podrías lograr tú sola – le dice Haymitch 

-¡Me ha hecho parecer débil!

-¡Te ha hecho parecer deseable! Y, reconozcámoslo, necesitas toda la ayuda posible en ese tema. Eras tan romántica como un trozo de roca hasta que él dijo que te quería. Ahora todos te quieren y solo hablan de ti. ¡Los trágicos amantes el Distrito 12!

-¡Pero no somos amantes!- le grita mas enojada. Entonces entiendo todo. A ella no le importa  que lo sepa todo Panem, solo le importa que lo haya escuchado el chico cazador. Presiono mi mano ensangrentada con más fuerza, siento los trozos de florero encajarse profundo en mi piel, prefiero sentir este dolor en la mano que lo que estoy sintiendo en las entrañas.

- ¿A quién le importa?- sigue Haymitch levantando la voz y presionándola contra la pared por los hombros-  No es más que un espectáculo, todo depende de cómo te perciban. Después de tu entrevista lo único que podría haber dicho de ti era que resultabas bastante agradable, aunque debo admitir que eso ya de por sí es un milagro. Ahora puedo decir que eres una rompecorazones. Oooh, los chicos de tu distrito caían abrumados a tus pies. ¿Con cuál de las dos imágenes crees que conseguirás más patrocinadores?

- Tiene razón Katniss- dice Cinna

-Tendría que haberlo sabido, así no habría parecido tan estúpida- le contesta ella

-No, tu reacción ha sido perfecta- le asegura Portia- De haberlo sabido no habría parecido tan real.

- Lo que le preocupa es su novio- le suelto irritado.

-No tengo novio- me contesta Katniss en voz baja mirado a otro lado.

-Lo que tú digas, pero seguro que es lo bastante listo para reconocer un farol. Además tú no has dicho que me querías, así que ¿Qué más da?- le digo mientras lanzo al piso un pedazo de cerámica que arranco bruscamente de mi palma, las gotas de sangre aparecen de nuevo.

Katniss mira mis manos en silencio, se ve abrumada, avergonzada.  Es ilógico de mi parte culparla por que ame a alguien más si ni siquiera sabía lo que siento. Quiero dejar de excusar su comportamiento, pero no puedo, entiendo su molestia, de hecho tenía miedo de hablarle porque sabía que esto podía ocurrir. No solo es toda la carga de estar en esta horrible posición como un tributo, es sentir que nada está en tu control, por eso hago y hago planes para creer que de alguna forma puedo manejar aun quien soy, sentir que mi vida y mis decisiones aun son mías.

 -Después de que dijese que me quería ¿A ustedes les pareció que podría estar enamorada de él? – pregunta Katniss al equipo

-A mi si, por la forma en que evitabas mirar a las cámaras y el rubor de tus mejillas- contesta Portia, los demás asienten dándole la razón.

-Eres una mina, preciosa, vas a tener patrocinadores haciendo cola- se sonríe Haymitch.

Katniss se gira hacia mí y tímidamente me dice –Siento haberte empujado-

-Da igual- le digo- aunque técnicamente, es ilegal.

Ella hace una mueca mientras mira mis heridas - ¿Tienes bien las manos?

-Se pondrán bien – le digo, recordando que aun siento la quemadura que me hice en el horno el día de la Cosecha.

Ya con el ambiente calmado Haymitch nos apura al comedor, la cena esta lista. Todos lo seguimos y yo voy dejando un rastro de gotas de sangre. Al llegar al comedor Portia toma una servilleta, me envuelve las heridas – Vamos a la enfermería Peeta, esto no va a sanar solo- estoy de acuerdo con ella y salimos al ascensor.

-Fue una gran actuación Peeta… tu confesión de amor, por un momento creí que era real- me dice Portia con esa mirada que parece leer detrás de mis ojos.

-Gracias Portia, la ensaye mucho con Haymitch,  temí que no me creyeran- digo sonriendo como si nada.

-A pesar de la reacción de Katniss – me dice señalando mis manos- en verdad que pensé que podría ser verdad, que hay algo entre ustedes.

-¿Algo? ¿A qué te refieres?

-Cuando estamos solo el equipo con ustedes puedo observar que ambos se esfuerzan por no acercarse mucho, aunque siempre mirándose de lejos, mutuamente, cuando creen que el otro no lo ve. Una actitud peculiar para dos personas que se son  “indiferentes”… solo digo lo que yo veo Peeta, no me hagas mucho caso– me contesta al ver que me han sorprendido sus palabras.

¿Katniss se esfuerza por no acercarse a mí? ¿Me mira de lejos? Si Portia pudo notar eso en mi es normal, es lo que he hecho desde que somos niños, pero si Katniss lo hace ahora, eso puede explicar porque sabía cosas de mí, como que hacía en la escuela y en el Quemador, tal vez ella también tiene años mirándome de lejos. Siento ardor en mi mano y eso me regresa a la realidad, otra vez a la realidad. Ni siquiera tiene caso hacerme ilusiones, mañana entraremos en la Arena y cualquier delirio de amor quedara olvidado sea real o no. No debo ni gastar energía en emocionarme de saber que eso pueda ser verdad, porque no es verdad, ella no me mira, me lo repito todo el camino para fijarme esa idea en la mente, pero solo puedo sentir un cosquilleo en el estomago.

Llegamos a la enfermería, sigo presionando mi mano con la servilleta que ya esta empapada de sangre.

-¿Por qué sonríes?- me pregunta Portia.

-¿Estoy sonriendo? Amm… deben ser nervios… por… la sangre…

La enfermera aparece y comienza a atenderme, es necesario ponerme una sutura en la herida más profunda para cerrarla, después me coloca en las dos manos un ungüento que me asegura es casi mágico, que mañana estarán mis manos listas para pelear en los Juegos. Le agradezco internamente por recordármelo y regresamos sin prisa al piso doce después de que vendaron mis manos. Al llegar, los demás han acabado la cena. Me acerco a la mesa de platillos utilizando la  mano con menos lastimada y Portia me ayuda a sostener el plato. Me sirvo más de lo que puedo comer. Me siento a cenar pero en cada bocado la imagen de estar “peleando en los Juegos” me quita el apetito. Repito el plan en mi mente una y otra vez, doy un par de sorbos a mi bebida y me siento satisfecho, me obligo a comer un poco más  sabiendo que los días de hambre comenzaran mañana, quiero tener energías, pero mi cuerpo se resiste y el comer me produce nauseas. Dejo el plato a la mitad.

-¿Te sientes mal? ¿Te duelen mucho las heridas?- me pregunta Portia

-No, estoy bien de las manos, el analgésico que me dieron me quito el dolor, creo que es mi estomago… no aguanta la comida hoy, es una lástima porque es mi última cena- le sonrió.

Portia me regresa la sonrisa con la mirada triste –Lo siento-  susurra.

Effie se levanta de la mesa apresurándonos a ir a la sala, donde pasaran la repetición de las entrevistas. Haymitch deja su copa y se encamina a la televisión, todos lo seguimos.

Todas las entrevistas pasan como las recordaba, sin pena ni gloria, nada impresionante que realmente llame la atención, entonces entra a cuadro Katniss, hermosa y risueña, dando giros que prenden en  llamas  su vestido, Cinna se ha lucido de nuevo y es evidente que le ha encantado al público.

 Después es mi turno de pasar al escenario, debo decir que tantas horas trabajando en mi aspecto tienen resultados, me cuesta trabajo reconocerme en la televisión, con el cabello estilizado y en general un aspecto resplandeciente con ese traje a la medida. Espero no volver a hacer enojar a la chica en llamas con mi entrevista. La busco de soslayo con la mirada,  Katniss está viendo la pantalla sonriendo por las bromas que le hago a Caesar, todo el equipo se ríe también de mis respuestas. Me relajo en el sillón hasta que inicia mi confesión de amor, miro de nuevo a Katniss para ver su reacción y me está viendo directamente, al notar mi mis ojos regresa a ver la pantalla con las mejillas encendidas. Doy un largo suspiro, borrando ideas de mi mente que no tienen sentido ya.

Termina el programa entre aplausos emocionados y lagrimas de la gente del Capitolio, nunca se había visto algo así en una presentación de Tributos.  La televisión se apaga,  nadie habla, seguimos anonadados. Hasta que Haymitch me palmea la espalda – ¡Bien hecho chico! ¡Bien hecho! ¡Eso me facilitara mucho las cosas! - me dice entre felicitaciones a todo el equipo.

Es un hecho que los estilistas estarán con sus tributos antes de entrar en los Juegos para prepararnos en los vestidores con la ropa necesaria para la Arena, nunca se sabe qué clase de ambiente será, puede ser un desierto o un glaciar. Nuestros estilistas no tienen nada que ver con lo que llevaremos puesto y claramente podemos vestirnos solos. ¿Para qué ponernos a los estilistas hasta ese momento? ¿Apoyo moral? Dudo que eso les interese a los Vigilantes, más bien presiento que es una especie de vigilancia de tributos. Me da igual, porque me alegra de que las risas de Portia me acompañen en ese momento, antes de que empiece todo, o termine todo, nunca se sabe si la suerte estará de tu lado desde el principio.

Effie y Haymitch se quedaran en el edificio donde transmiten los Juegos del hambre con público, allí podrán fichar patrocinadores y crear estrategias para ayudarnos con los regalos desde afuera. Es momento de despedirse, Effie se acerca a nosotros entre lágrimas dándonos las gracias por ser los mejores tributos que ha patrocinado nunca, me siento conmovido y estoy a punto de darle las gracias también cuando suelta : ¡No me sorprendería que el año que viene me promocionen por fin a un distrito decente! – supongo que es normal decir algo así en ella, un comentario usual de la gente del Capitolio. Sin querer escucharla más de lo necesario me giro hacia Haymitch.

-¿Un último consejo? –le pregunto

-Cuando suene el gong salgan lo más rápido que puedan. Ninguno de los dos son lo bastante buenos para meterse en el baño de sangre de la Cornucopia. Salgan  corriendo, pongan toda la distancia posible de por medio y encuentren una fuente de agua. ¿Entendido?

-¿Y después?- pregunta Katniss

-Sigan vivos- contesta él.

Los tres nos quedamos en silencio recordando cuando nos dijo eso la primera vez, supongo que no ha cambiado la idea central, sobrevivir a toda costa. Realmente nunca sabes que tendrás que hacer en la Arena hasta que estés en ella, así que ese consejo sigue funcionando, solo que esta vez lo dijo honestamente y ahora confiamos en él.

Portia me llama a donde esta, voy hacia ella y la miro extender sus brazos, recibo su abrazo y nos quedamos sin decir nada por varios minutos.

-Se que mañana nos veremos, pero no quiero desconcentrarte antes de entrar- me dice

-De verdad, gracias por todo Portia- le contesto aun abrazados.

-Siempre te llevare en mi corazón Peeta- me dice con la voz entrecortada

-Y yo en el mío - contesto sinceramente

Cinna está de atrás de Portia y me da unas palmaditas.  -¡Sigue sorprendiéndonos Peeta! ¡Sigue sorprendiéndonos! – me dice levantando su pulgar.

-¡Lo intentare!

Busco a Haymitch que nos observa de pie. Me acerco a él y le digo en secreto:

-¿Debo buscarlos yo o espero a encontrarlos?

-Ellos te encontraran, darán caza a todos. Asegúrate de tener una buena distancia  hasta que Clove sea quien le recuerde la alianza a los demás, de no ser así aléjate aprisa. Cuando logres entrar en su grupo recuerda estar alerta de Cato, no le encanta la idea de tenerte ahí. Peeta debo decirte que mientras estés con los profesionales no te enviare nada de los patrocinadores, así que aprovecha el tiempo con ellos, consigue lo que puedas. Si después llegaras a estar solo haré lo posible para ayudarte, no prometo mucho chico, pero confió en tu ingenio.

-Entiendo- contesto firme.

-Honestamente Peeta… ha sido un placer conocerte- me dice extendiéndome la mano, le doy la menos vendada, él la recibe con una sonrisa triste y la presiona con delicadeza. Le agradezco escucharme y apoyarme hasta el final, él  solo asienta ya sin mirarme a los ojos. 

Todos nos retiramos de la sala, me encamino a mi habitación, sé que no podre estar mucho tiempo en un lugar sin ventanas abiertas, apenas llego doy media vuelta y me dirijo hacia el pasillo que lleva directo al techo. La puerta está abierta, subo hasta el jardín que he visitado desde que llegue al Capitolio. Todos los días aquí han sido de fiesta por los Juegos, pero hoy es más evidente que toda la ciudad esta festejando. El ruido de música, cantos y gritos de júbilo llegan hasta lo alto de este edificio, eso es mucho decir, ya que la gente se ven como hormigas desde aquí.  Me pregunto qué haría yo de estar ahí con ellos, probablemente asquearme por la forma en que me verían, con hambre, a pesar de tenerlo todo en exceso nada es suficiente para llenarse. Necesitan sentarse a comer platillos finos mientras observan niños marginados morir en manos de otros niños marginados, una completa locura. Si esto solo fuera un castigo a los distritos ¿Por qué la fiesta? ¿Por qué el espectáculo? ¿Por qué las apuestas? ¿Es esto una burla? ¿No es suficiente controlar todo lo que sucede en Panem? ¿Necesitan humillarnos despreciando nuestra vida?

Una única ciudad hiriendo a todo un país solo por… ¿diversión? Me niego aceptar que mi muerte sea un mero entretenimiento que mantiene a raya a un pueblo muerto de hambre.

 Es devastador como esta gente ha perdido su humanidad a cambio de tan poco. No todos son así, recuerdo lo afectuosa que es Portia y lo decidido que estaba Cinna en ayudarnos a sobresalir. A ellos parecía que les importábamos realmente. Supongo que algunos no pueden evitar sentir, pero solo en parte,  porque al final  han aceptado participar en esto, vistiendo de oropel a los tributos camino al matadero. Rechazo de inmediato ese pensamiento, nuestros estilistas han hecho lo que han podido para ayudarnos, y su estrategia nos ha dado una oportunidad. ¿Que mas podrían hacer? ¿Dos estilistas contra todo el Capitolio y su horrible tradición de 74 años? El estomago se me revuelve ¿de verdad es que no hay forma de que esto termine? ¿No hay esperanza?

No, no la hay. Debería de haber por lo menos un centenar de Portias y Cinnas en el Capitolio queriendo cambiar las cosas,  y por la fiesta que tienen esta noche es evidente que no los hay. Estamos solos en esto.

 Hasta Haymitch lo sabe, ni siquiera pudo verme a la cara al despedirnos, es como ver a un condenado a punto de ser ejecutado, ni siquiera yo se que debió decirme. Por más intentos que hagamos en planear estrategias él sabe que es casi imposible ganar, al menos para mí.  Sé que Haymitch sabe que aunque consiga patrocinadores los regalos son tan caros que solo puede ayudar a uno de los dos, y concuerdo que esa debe ser a Katniss, todos saben que ella lleva ventaja en todo, que ella puede ser una Vencedora.

Pero no quiero morir así sin más, solo observando cómo se llevan mi vida en su estúpido juego. Ellos quieren que mi único cometido sea sobrevivir, lo único que quiero es morir con la dignidad de ser quien soy, quien siempre he sido.

Quiero hacer que mi familia se sienta orgulloso de mí, que yo mismo me sienta orgulloso de que mi vida tenga sentido, para mí al menos. Ser más que solo una pieza que pueden mover, tirar y destruir cuando les plazca.

¿Que estará pasando en casa? ¿Papá se pondrá feliz cuando vea mis intenciones? ¿Estará de acuerdo con lo que quiero hacer o me diría que peleara por mi vida hasta el final?  ¿O pensara que no tengo oportunidad igual que mi madre? ¡Oh mi madre! ¿Qué será de ella cuando yo ya no este? Estoy seguro que no podrá ver los juegos, a pesar de intentar ser distante y fría conmigo se que estará pasándola terriblemente en este momento ¿Encontrara consuelo en mis hermanos? ¿Me extrañara ellos? Sé que si lo…

-Deberías estar durmiendo.

La voz de Katniss me toma por sorpresa, ya esta entrada la noche y pensé que todos estarían dormidos, supongo que para los tributos eso es imposible esta noche.

-No quería saltarme la fiesta. Al fin y al cabo es por nosotros.- contesto mirando la ciudadela.

-¿Están disfrazados?

-¿Quién sabe? Teniendo en cuenta la locura de ropa que llevan aquí… ¿Tú tampoco podías dormir?

-No podía dejar de pensar- responde.

-¿Piensas en tu familia?

-No , no dejo de preguntarme que pasara mañana, aunque no sirve de nada claro.- Da un paso hacia mi - Siento mucho lo de tus manos, de verdad.

-No importa Katniss. De todos modos no tenía ninguna oportunidad en los juegos.

-No debes pensar así.

-¿Por qué no? Es la verdad. Mi única esperanza es no avergonzar a nadie y...

-¿Y qué?

- No sé cómo expresarlo bien. Es que quiero morir siendo yo mismo. ¿Tiene sentido?- ella sacude la cabeza- No quiero que me cambien ahí afuera, que me conviertan en una especie de monstruo por qué no soy así. – Por el gesto que hace comienzo a dudar habérselo dicho, aunque a estas alturas, no puedo hacer más que decirle esto.

-¿Quieres decir que no mataras a nadie?- me pregunta

Me tomo un momento para responder imaginando que tengo que defenderla– No. Cuando llegue el momento estoy seguro de que mataré como todos los demás. No puedo rendirme sin luchar. Pero me gustaría encontrar una forma de… de demostrarle al Capitolio que no les pertenezco, que soy algo mas que una pieza de sus juegos.

-Es que no eres más que eso, ninguno lo somos. Así funcionan los juegos.

-Vale. Pero dentro de ese esquema tú sigues siendo tú y yo sigo siendo yo. ¿No lo ves?

-Un poco. Aunque… sin ánimo de ofender, ¿a quién le importa, Peeta?

-A mí. Quiero decir, ¿Qué otra cosa me podría preocupar en estos momentos?- para mi es claro que enfocarme en cómo vivir mis últimos días es lo mas importantes. Seguro que no me entiende por qué ella piensa como una luchadora, sabe que tiene oportunidad, yo no, nada, solo mi muerte es único seguro que tengo en esa arena.

-Preocúpate por lo que dijo Haymitch, por seguir vivo.

-Vale – digo con media sonrisa, por supuesto que ella no puede entender a alguien en mi posición, ella siempre es la cazadora, no la presa. – Gracias por el consejo, preciosa.

-Mira, si quieres pasarte las últimas horas de tu vida planeando una muerte noble en la arena, es cosa tuya. Yo prefiero pasar las mías en el Distrito 12.

- No me sorprendería que lo hicieras. – le digo con honestidad- Dale recuerdos a mi madre ¿vale?

- Puedes contar con ello. – me contesta molesta dando zancadas hasta la escalera.

Desaparece de mí una vez más. Estoy consciente que esa fue nuestra última charla. Espero serle más útil en la arena que esta noche. Hoy no puedo ni consolarme yo.

Cierro los ojos y respiro lo más profundo que puedo, lentamente, saboreando el aire con su aroma de jardín.  Siento mis lagrimas resbalar por las mejillas y me despido del mundo. Me doy permiso ahora, porque desde mañana, mostrarme vulnerable no es una opción.

Las horas han pasado, el cansancio del día y el llanto han facilitado el sueño. Regreso a mi habitación, solo me quito los zapatos y me dispongo a dormir tranquilo por última vez.  Effie toca la puerta insistente, afuera aun esta oscuro, miro el reloj, han pasado cuatro horas desde que vine a dormir pero las he sentido como cuatro minutos.  Abro la puerta para avisar a Effie que he despertado y es Portia quien me espera con la ropa que debo ponerme. Me doy una ducha, apreciando cada gota de agua perfumada en mi cuerpo. Mi mente esta más despejada. Subimos al techo, un aerodeslizador planea hasta colocarse sobre el tejado, baja una escalera de mano y Portia me señala que suba primero.

-¿Katniss no vendrá ahora?- no puedo evitar preguntar

-Ella ira después- contesta Portia

Asiento con la cabeza y subo los pies y manos en la escalera, una corriente eléctrica me paraliza y comienza subir automáticamente. Llegando a la nave la corriente sigue manteniéndome inmóvil a la escalera. Una mujer vestida de blanco se acerca con una especie de pistola con una jeringa. Me dice que es un dispositivo de seguimiento que me colocaran debajo de la piel, que será rápido. Y lo es, aunque muy doloroso. La corriente eléctrica me libera, Portia acaba de subir a la nave mientras me llevan a un comedor donde me sirven un desayuno suculento. Al igual que anoche, siento el estomago como si hubiera comido arena, no puedo ni probar bocado incluso con el delicioso olor, pienso en llenarme los bolsillos del pantalón de comida para después, claro que eso está prohibido, así que me obligo a probar una taza de chocolate caliente, aunque solo llego a tomar un par de tragos. Portia me da un vaso con agua, tomo el vaso completo de un solo trago, estaba sediento. El aerodeslizador se detiene y nos piden bajar por las escaleras directo a las catacumbas, el trayecto es directo de la nave a un tubo profundo que nos lleva al sótano de la Arena. Aquí esperaremos hasta que me  indiquen subir por el tubo de lanzamiento directo a los Juegos. No sabemos cuánto tiempo exactamente nos darán así que en cuanto llegamos Portia revisa el paquete de ropa, me va pasando pieza por pieza mientras examina la tela.

-Está hecha con tela térmica, te esperan días fríos- me dice. Comienzo a desvestirme y noto que estoy temblando. Portia me ayuda con los dobles nudos de las agujetas de mis zapatos, que hoy siento mas apretados.

-¿Cómo están tus manos? ¿Quieres que te quite las vendas?

-Estoy mejor… ya no me duelen nada, solo están un poco sensibles

Portia me quita las vendas y mis manos aunque temblorosas no tienen mas que una delgada cicatriz rosácea donde estaban las heridas. Termino de vestirme con la chaqueta larga y me acerco a la mesa que han dispuesto con las comida.

-Sera mejor que tome  agua, no sé hasta cuando la obtendré allá- le digo

-Peeta… se que estarás con los profesionales… te escuche ayer con Haymitch. Creo que es una gran ventaja, y creo que estaría bien que desde el principio los busques, ten precaución claro, pero no pierdas tiempo, aunque no te quieran con ellos se que tú te los sabrás ganar.

Regreso a sentarme junto a ella y me cobijan sus brazos. El silencio se rompe abruptamente con la alarma de un reloj en la pared que lleva la  cuenta regresiva. Es momento de entrar al cilindro de cristal que me subirá a la plataforma de conteo, a unos pasos de la puerta transparente me giro hacia Portia.

-Extrañare tu risa- le digo y ella me da una última carcajada con el rostro mojado de las lagrimas que ya no pudo contener, me da un beso en la mejilla ; estoy listo para jugar.