El hedor no ayuda con mis nauseas, ni ver a nuestro mentor salpicando el
vomito una y otra vez al intentar pararse ¿así será cuando estemos en la arena?
¿es la razón por la que el Distrito 12 nunca tiene vencedores?¿o la falta de
vencedores en nuestro distrito a convertido a Haymicht en esto? Lo único que se
es que este hombre será la única guía que tendremos, será mejor si empezamos a
ayudarnos mutuamente.
Me acerco a levantarlo por el brazo al mismo tiempo que Katniss, entre
los dos lo llevamos por el pasillo, no tengo idea de cual es su compartimiento
pero parece que Haymitch si, nos detiene frente a una puerta.
-¡Aquí aquí!… este es… yo- el movimiento de su boca hace temblar las
gotas de vomito embarradas en su cara.
-Parece que esta es su habitación- digo mientras giro el pomo de la
puerta; sobre la cama hay una colcha blanca, Effie se quejará por que es
finísima, estará otra vez molesta por sus malos modales.
-¿Y si lo llevamos mejor a la bañera?
-De acuerdo- contesta Katniss con duda, es evidente que no le da gracia
tener que desnudar y bañar a un hombre borracho lleno de porquería, la entiendo
por supuesto.
No se muy bien que hacer, en la bañera hay varios botones con una hilera
de pequeños focos que marcan el calor de la ducha, presiono el mas cercano, de
unos agujeros en el techo cae agua tibia que comienza a limpiar su rostro,
Haymitch balbucea sin poner resistencia al baño, puedo arreglármelas solo.
-No pasa nada –me
dirijo a ella- Ya me encargo yo.
-Esta bien- me contesta un poco agradecida -Puedo enviar a una de las
personas del Capitolio a ayudarte.
-No, no las quiero- me
molesta como nos miran entusiasmados con la idea de vernos morir, los
evitare lo mas que pueda.
Ella asienta y sale de la habitación, no puedo evitar dar un fuerte
suspiro; completamente abatido; del millón de veces que soñé en hablar por
primer vez con Katniss jamás pensé en esto, estando los dos bañando a nuestro
mentor alcoholizado camino a los Juegos del Hambre; el futuro que imagine
alguna vez con ella es ahora imposible, pronto entraremos a la arena con
veintidós chicos mas intentando matarnos, no es que sea solo ella, si hubiera
entrado Prim o cualquier otra chica estaría apenado, pero es mucho mas doloroso
saber que es Katniss. Se bien que no tengo oportunidad de ganar Los Juegos, en
realidad no querría esa oportunidad a costa de la vida de Katniss, no podría
regresar sabiendo que ella no existe. Si tan solo pudiera cambiar eso.
El tren se detiene unos minutos regresándome a la realidad; pongo
atención a Haymitch que esta dando manotazos al aire intentando sacarse la
camiseta por de bajo, le quito la ropa como puedo y lo dejo ahí, tiro la ropa
sucia en el suelo del baño, el olor a vomito me revuelve el estomago de nuevo,
doy una arqueada y esta vez no puedo evitar sacar la mitad de la cena, mi
cuerpo no esta acostumbrado a tanta comida o ha que este tan fresca, como sea,
tengo que evitar pasarme con los alimentos, no importa cuan deliciosos estén.
La presión en el estomago ha bajado y me siento mejor, siento mi frente
sudorosa y solo quiero irme a mi cuarto, primero tengo que terminar con
Haymicht que esta totalmente inconciente, lo saco del agua, lo llevo
arrastrando a la cama donde se acuesta medio mojado, lo tapo con una
toalla y dejo un bote de basura junto a él por si vuelve vomitar.
Regreso a mi habitación decidido tomar una ducha, quiero despejar la
cabeza. Al igual que en la bañera de Haymitch presiono tres veces el botón mas
cercano, el agua caliente cae
sobre mis músculos que se relajan, al mismo tiempo siento una pesadez enorme en
mi cuerpo, ha sido un día inusualmente largo. Me pongo una delgada pijama gris
que esta en un cajón de la cómoda y me dispongo abrir la ventana que da al
exterior, esta bloqueada con una especie de seguro, se que seria peligroso
abrirla a la velocidad a la que vamos, pero debía intentarlo, detesto dormir
con las ventanas cerradas. Frustrado me recuesto recapitulando lo que he vivido
hoy, aunque intente despejar mi mente es difícil no pensar en lo que sucedió y
en lo que sucederá.
Mi hermano mayor insistió en que recordara sus clases con el arma, pero
él debe saber que tengo pocas probabilidades contra los profesionales, seguro
lo sabe, todos se despidieron de mi para siempre ¿Que pensara mamá en este
momento? recuerdo sus ojos angustiados al decirle que la quiero, todos rompemos
nuestras barreras alguna vez. Extrañare a mis hermanos, pero sobre todo a mi
padre, es un hombre fuerte, podrá recuperarse. Repito las palabras que
esta tarde me dijo al despedirse de mi –Pase lo que pase nunca dejes de ser
quien eres- ¿se quien soy? Si lo se, eso me regresa a mi deseo de
proteger a Katniss, si ella muriera en los Juegos yo no lo soportaría, en este
momento me doy cuenta de cuanto la amo. Ella no se rendirá, he visto como ha
sobrevivido al hambre en la Veta y como se ha ganado la admiración de la gente
por hacer lo que pocos han hecho, se que no se dejara vencer tan fácilmente, si
ella va a luchar luchare junto a ella. Decido entonces hacer lo que este a mi
alcance para que Katniss regrese a casa como la vencedora de estos
Juegos, y lo primero que tengo que hacer es enfrentar a Haymitch si es que
quiero lograr protegerla en la arena. Mi cabeza da vueltas tratando de
encontrar la forma de lograr alguna estrategia que funcione para mi resolución;
pero el agotamiento me vence demasiado pronto, mis parpados se cierran y caigo
en un sueño profundo.
…Todo esta iluminado en un frío
verduzco, la luz llega en rayos desiguales atravesando las ramas de los enormes
árboles, el silencio es tenso, estoy solo, busco a mi alrededor advirtiendo
donde me encuentro cuando una chica de cabello oscuro trenzado sale corriendo de
detrás de un arbusto, sin pensarlo la sigo lo mas aprisa que puedo pero mis
piernas se sienten pesadas, arrastro los pies como si algo los sujetara hacia
el suelo terroso, no logro alcanzarla, cada vez que ella voltea hacia mi
acelera el paso angustiada…
-¡Arriba, arriba, arriba!
¡Va a ser un día muy, muy, muy importante!- me despierta de golpe Effie
Trincket con esa voz vivaracha que la caracteriza, me levanto de la cama
aliviado de despertar y me abro la puerta donde esta Effie en su peculiar
peluca rosa dispuesta a darme todas las indicaciones que son de suma
importancia, para ella.
-En el closet hay todo tipo de ropa dispuesta solo para ti, toma lo
que quieras, en cuanto termines de vestirte tienes que estar listo en el
comedor para el desayuno, no tardes hay muchas muchas cosas que hacer hoy- me
da una sonrisa con su blanca dentadura –Ahora… - indica con el dedo al otro
compartimento - Iré a despertar a Katniss-.
Katniss, no me sorprende soñar con ella, de hecho lo
hago muy seguido, sobre todo si ese día lleva ardillas a la panadería. La sueño
caminando en los corredores de la escuela, la sueño de la mano de su hermana viendo
la vitrina de pasteles, la sueño con arco y flecha en mano cazando en los
bosques, la sueño sonriéndome, tomando mi mano, charlando por horas conmigo, esas
son las visiones mas comunes que crea mi inconciente dejándome la esperanza de
acercarme a ella algún día, esta vez no ha sido así, el sueño de esta noche me
ha dejado inquieto, ella estaba corriendo, huyendo de mi ¿será está una
premonición? ¿ella me verá así cuando llegue el momento de pelear por su vida?
No quiero que estos pensamientos me agobien, prefiero concentrarme en
buscar la mejor estrategia para ayudarla. Me visto con lo que encuentro en el
armario, la camisa y el pantalón que tomo me quedan a la perfección, es como si
el Capitolio supiera que talla sería su próximo tributo.
En cuanto se abren las puertas automáticas del comedor llega a mi un
delicioso aroma, sobre la mesa de caoba hay varias jarras, algunas están
humeando y otras de cristal contienen jugos de colores brillantes, trato de
diferenciar el olor dulzón que me hace agua la boca, me acerco un recipiente
metálico donde hay un liquido negro que huele amargo, es café, recuerdo muy
bien que la primera y única vez que lo probé estuve tembloroso por horas,
suficientes para no desearlo de nuevo. Justo a un lado del café hay una jarrita
de cerámica perlada, la suave superficie me invita a tocarla, coloco los dedos
y al instante los retiro con la mano irritada por el calor, su contenido es un liquido espumoso
color marrón oscuro, aproximo mi nariz hacia el para asegurarme que es el olor
que me atrajo hasta aquí, efectivamente lo es. Tomo la taza mas grande que
encuentro, me sirvo hasta el borde y busco el mismo lugar que ocupe ayer para
la cena. Estoy tan concentrado en la bebida que no escucho entrar Haymitch, doy un ligero sobresalto y
derramo un poco del liquido cremoso.
-Tranquilo chico, eso esta muy caliente- me dice sonriendo; se deja caer
en una de las sillas seguido de un largo bostezo, su cara esta hinchada, su
nariz roja, las manchas púrpuras debajo de los ojos me indica que no ha dormido
bien, anoche lo deje roncando en su cama, es posible que haya despertado a
seguir bebiendo.
-¿Que es esto?- señalo la taza, Haymitch da un breve vistazo
-Chocolate caliente, es delicioso- saca una botella de su saco y sirve
en un vaso lo que por el olor parece ser licor.
Doy un sorbo a la cremosa bebida en mis manos, deja un sabor dulce en mi
lengua, se me ocurre acompañarlo con un buen pan de los cientos que están en la
mesa, pan elegante del Capitolio, Haymitch tiene razón, es delicioso.
-Toma todo el chocolate que quieras chico… aprovecha que aun estas vivo-
me dice entre dientes.
Su comentario me desconcierta y estoy a punto de contestarle cuando
entra Effie agitando un abanico de
color rosa pastel que combina con su pelo, se dirige hacia Haymitch.
-Vaya, te dignaste aparecer en la mesa- toma una taza y se sirve café -Espero
que hoy si estés dispuesto a estar conciente por que hay muchas muchas cosas
importantes que hacer.
-¿Que pasa con tus modales dulzura? ¿Me extrañaste en la cena?¿No fue
suficiente con que me bañaras anoche?-dice entre risas Haymicht dando un enorme
trago al licor.
Effie hace un gesto de repulsión en el rostro, gira en sus tacones ofendida y sale murmurando, solo llego a
entender palabras como impertinente… de
nuevo…
En ese momento llega Katniss, pronto Haymitch la invita a sentarse y
ordena que traigan comida. Uno de los empleados del Capitolio pone bandejas de
huevo y papas fritas, le sirven a ella un vaso con jugo anaranjado, una taza
con café y otra con chocolate, ya quiero decirle que lo pruebe.
-Lo llaman chocolate caliente- le digo –Está bueno.
Ella
toma la taza, la mira curiosa y da un pequeño sorbo, la acerca a ella y no la
retira hasta que se lo termina. Por lo menos encontré algo que compartimos,
aparte de ser tributos del 12.
-Entonces, ¿se supone que nos vas a aconsejar? –pregunta
Katniss
-¿Quieres un consejo? Sigue viva – le
responde Haymitch riendo cínicamente. Es la segunda ves que hace esto en el
desayuno, apenas nos conoce y se burla de nosotros, se supone que es la única
persona en este lugar que tratará de que alguno salga Vencedor, me molesta
mucho su insolencia.
-Muy gracioso – contesto con rabia. Casi involuntaria mi mano
se lanza contra Haymitch pegándole al vaso de cristal que estalla en el suelo en
pedazos derramando el licor –Pero no para nosotros.
Haymitch me mira unos segundos y me da un puñetazo directo en la cara,
caigo contra la silla rebotando hasta el piso, desde ahí veo a Katniss igual de
molesta que toma hábilmente un cuchillo de la mesa y lo clava con fuerza junto
a la mano de Haymicht, se queda pasmado
dando un paso atrás.
-Bueno, ¿qué tenemos
aquí? ¿De verdad me han tocado un par
de
luchadores este año?- se toca el mentón mientras nos observa.
Debajo de las bandejas de fruta hay hielo picado, tomo un poco para
aminorar el dolor del golpe en la mandíbula.
-No- me detiene Haymitch -Deja que salga el moratón. La audiencia
pensará que te has peleado con otro tributo antes incluso de llegar al estadio.
-Va contra las reglas.
-Sólo si te pillan. Ese
moratón dirá que has luchado y no te han pillado; mucho mejor- vira hacia Katniss - ¿Puedes hacer algo
con ese cuchillo, aparte de clavarlo en la mesa?
Ella
toma el cuchillo de la mesa y lo lanza con seguridad en la pared donde se queda
clavado entre dos paneles. Si puede clavar una flecha en el ojo de una ardilla
seguro esto es pan comido.
--Vengan aquí los dos --nos pide Haymitch, camina a nuestro
alrededor mirándonos de pies a cabeza.
-Bueno,
no está todo perdido. Parecen en forma y, cuando los arreglen los estilistas,
serán bastante atractivos-
No lo dudo de Katniss,
seguro conseguirá un montón de patrocinadores solo por su belleza.
-De
acuerdo, haré un trato con ustedes- continua Haymitch -Si no interfieren con mi
bebida, prometo estar lo suficientemente sobrio para ayudarlos, siempre que hagan
todo lo que les diga.
Me alienta que por fin se
coloque en su papel de mentor, con suerte podré apoyarme en él para ayudar a
Katniss.
--De acuerdo --respondo.
--Pues ayúdanos. Cuando lleguemos al estadio, ¿cuál es la mejor estrategia
en la Cornucopia para alguien...?
--Cada cosa a su tiempo. Dentro de unos minutos llegaremos a la
estación y estarán en manos de los estilistas. No les va a gustar lo que les
hagan, pero, sea lo que sea, no se resistan.
--Pero... – protesta Katniss
--No hay peros que valgan, no se resistan --dice Haymitch
saliendo del vagón con una botella en la mano.
Miro
por la ventanilla, estamos cruzando por el túnel que se dirige al Capitolio,
las lámparas del compartimento se prenden por el pasaje que lo oscurece,
llevamos varios minutos dentro de el y parece no terminar.
La
luz intensa del día entra al vagón mientras el tren disminuye la velocidad.
Corremos los dos a pegarnos a la ventana para ver el Capitolio, es majestuoso,
enormes construcciones, colores vibrantes en las paredes, en la ropa, en los
peinados y en los rostros; es una locura; todos con modas excéntricas queriendo
resaltar de los demás, como la una mujer con bigotes de gato que sobresale
entre la gente, como pueden pensar que eso es atractivo.
Los
ciudadanos de esta extraña y poderosa ciudad se acercan curiosos por ver el
tren de tributos, exaltados comienzan a saludarnos con gestos gritando
emocionados; mi primer impulso es alejarme de ellos, pero lo repienso, si
Haymitch quiere que nos dejemos arreglar es para gustarle al Capitolio y así conseguir
patrocinadores, me tengo que ganar a esta gente si es que quiero lograrlo.
Miro
a Katniss para saber si piensa lo mismo, eso ayudaría a mi estrategia para
hacerla ganar, me equivoco, se ve asqueada ¿Del Capitolio?¿De la gente? ¿De mi
reacción?
--¿Quién sabe? Puede que uno de ellos sea rico- intento justificarme deseando
que lo entienda. Ella se da la vuelta, arranca el cuchillo de la pared y
regresa al comedor, juguetea rasgando el mantel con la mirada inexpresiva.
Si
le digo que mi plan es salvarla no me creerá ni una palabra, por que para convencerla
tendría que decirle que la amo y eso no lo puedo hacer, sería para ella mas
absurdo aun tomando en cuenta que este es el primer día en el que hablamos de
verdad. Me pregunto si se ha dado cuenta como la miro, si sospecha algo ¿Recordara
aquella tarde lluviosa cuando le lance el pan? No lo creo, paso hace tanto
tiempo, y sin embargo aquí estoy tratando de ayudarla de nuevo.
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