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domingo, 18 de mayo de 2025

CAPITULO 7

                                                               - 7 -

No quiero volver a mi habitación, no hay ventanas que pueda abrir,  siento la necesidad de volver al tejado a sentir el aire fresco, aunque es un poco tarde lo intento. Cuando voy de camino a la puerta Effie carraspea, es la única que queda de toda la comitiva, tiene un montón de papeles y carpetas sobre el sofá.

-Espero no pienses escapar Peeta- me dice sonriente.

-Jamás lo pensaría- le miento- solo quería un poco de aire fresco.

-¡Oh lo siento! a las 11 cierran la puerta para subir, además necesitas estar descansado, mañana comienza el entrenamiento, si hay tiempo podrás ir un rato ¿A que es lindo allá arriba verdad? Se aprecia toda la majestuosidad del Capitolio, sobre todo hoy que fue la presentación de los Tributos ¡seguro que habrá fiestas de a montones por toda la ciudad! mi parte favorita es la zona de las casas blancas, las personas más refinadas y ricas de la ciudad viven ahí, por las noches es tan sofisticado, todos iluminan sus jardines.  Las fachadas blancas de las casas funcionan como enormes pantallas con cientos de figuras en movimiento como lámparas enormes, es fascinante lo que logran solo con luz.

-¿Por qué lo hacen? ¿Lo de iluminar? ¿Es por lo juegos? ¿o para algún festejo?

-¿Festejo? ¡No no! Lo prenden diario por el placer de decorar sus casas, claro que en los días de fiesta como en el inicio de los juegos del hambre toda esa iluminación esta al doble o el triple, es casi un concurso entre vecinos – me explica contenta- ojala pudieras verlo ese día, pero claro que no podrás porque tu estarás ocupado ¡siendo uno de los protagonistas de los juegos! ¡Qué emocionante!

-Sí, que emocionante- digo entre dientes

-Bueno basta de plática, a dormir que mañana es un día muy importante y todavía queda mucho que hacer.

Como no quiero seguir escuchando más sobre el derroche absurdo del Capitolio, ni de lo emocionados que se pondrán al vernos desangrar hasta la muerte, solo me limito a asentir con la cabeza y regresar a mi cuarto. Al pasar por el ventanal no puedo evitar buscar con la mirada las casas blancas, de inmediato puedo localizar varias zonas de la ciudad con montones de gente bailando y festejando con botellas en mano, algunos desde sus extraños autos y otros caminando entre las calles, aun que el vidrio es bastante grueso se llega a escuchar los gritos de júbilo. Me siento asqueado por estas personas, ni siquiera se si entienden lo que realmente significa para nosotros esto, pelear a muerte por nada, es en ese momento cuando realmente me doy cuenta de lo que tendré que hacer en algún momento. ¿Me atreveré realmente a matar? ¿Podre sentir la vida de alguien mas desvanecerse y continuar matando solo para sobrevivir… a esto? Y entonces lo recuerdo, no continuare con mi vida, al menos no por mucho tiempo, mi objetivo no es convertirme en Vencedor, sino que ella lo logre.  Me quedo observando a la gente caminar borracha por las muy iluminadas calles del Capitolio, no tengo idea de que hacer para conseguir la atención de estas personas, supongo que después de tenerlo todo en comida y entretenimiento nada les sorprende, aunque las llamas en los vestuarios si que les fascinaron,  justo como Cinna dijo, se trata de hacernos inolvidables, darles algo aun que sea algo simple que no hayan visto hasta ahora.

Ya en mi cama, doy vueltas y vueltas, no puedo dormir, me duele la cabeza, solo he cerrado los ojos por momentos que se sienten muy cortos. Entre pensar en una estrategia para ganar patrocinadores, repasar lo que viví hoy con el traje en llamas  y las imágenes creadas por la historia de la chica Avox siento la cabeza estallar.   Decido tomar un baño fresco para mitigar la jaqueca. Entro a la ducha, aunque es parecida a la del tren aquí todo tiene más de veinte botones y ninguna indicación, comienzo a picar el primer botón, no pasa nada, lo presiono dos veces, nada. Me sigo con el siguiente, y pasa lo mismo, comienzo a presionar uno tras otro, término con la  línea de botones y nada, empiezo a desesperarme, decido ponerme la bata y preguntar a un avox. Salgo de la habitación, aun esta oscuro y todo en silencio, no hay nadie por ninguna parte. Regreso de mal humor y decido presionar todos los botones de nuevo hasta que uno sirva, nada.

-¡Oh por favor funciona!- grito desesperado y el agua comienza a salir a chorros, primero fría, luego caliente, minutos más tarde esta tibia, comienza a salir intermitente, y percibo un olor floral de un liquido rosa que escurre por las regaderas, luego sale mas agua fría, agua con olor a menta, mas agua caliente, agua color lila, y unas diez veces más agua con olores que nunca había olido en mi vida, creo que llevo más de media hora debajo de esta cascada de agua perfumada que no termina de acabar. Quiero detener la orden pero decir “detente” no me funciona, intento con diferentes órdenes para que pare, pero el agua sigue corriendo. Tampoco quiero desperdiciarla y me quedo ahí recibiendo el baño más largo de mi vida, lo que sea que me quede de tiempo, estoy seguro que estas serán las últimas duchas de mi vida, me tiemblan los labios, comienzo a reírme de nervios. Estoy dispuesto a dejar el dolor y  disfrutar este momento, entonces la regadera se apaga.

Más tranquilo me pongo ropa limpia y me recuesto en la cama, para mi asombro me quedo profundamente dormido. Logro descansar un poco, creo que solo un par de horas, aun así me siento más repuesto.  Tocan a mi puerta,  es Haymitch.

-¿Estas listo?... ¡Uuuoohh! ¿Que es ese olor? – me dice mientras sacude su mano frente a su nariz.

-Supongo que soy yo- sonrió con pena -No supe como usar la regadera y bueno me soltó todo lo que tenia.

- Solo tienes que presionar un botón y decir “comienza” - me dice entre risas- Incluso si no quieres usar el botón solo di lo que quieres, como “agua tibia”

-¡Lo intente! le dije que parara cuando comenzó a echar agua de colores pero mi baño no obedece, tal vez… lo descompuse- le digo cansado.

-No pasa nada- me dice serio apretando la boca, es evidente que se está aguantando la risa- A ver intenta ducharte de nuevo y solo di agua tibia.

- ¿Bañarme otra vez? No, olvídalo ya estoy muy limpio.

-Créeme que hueles demasiado limpio, vamos te ayudo a programarlo, tú me bañaste una vez, así que déjame pagar mi deuda.

-¿Qué? ¡No! No es necesario,  puedo bañarme yo solo.

Haymitch pega una carcajada – Si se nota, además dije te ayudare a programarlo, no que te tallare la espalda – entre risas camina hacia mi cuarto de baño.

Después de algunos minutos Haymitch me enseña la forma correcta de pedirle a mi baño lo que quiero y admite que este sistema es más antiguo que las otras habitaciones. En cuanto sale de mi cuarto vuelvo a tomar otra ducha para quitarme la mezcla de olores. Uso la secadora que solo es pararte en un tapete y quedas seco como por arte de magia, debo admitir que ha sido agradable. Me tardo pocos minutos, por lo que al salir de la habitación Haymitch esta esperándome. Se acerca a olerme.

-Eso está mejor- me sonríe y comienza a contarme de su primer baño en el Capitolio, casi fue la mi misma historia pero con menos agua y menos olores.

-Vaya creo que ya no me siento tan estúpido- le digo - no le digas a nadie por favor.

-Lo prometo- me contesta con una sonrisa. Llegamos al comedor y veo a Katniss sentada en la mesa con un plato a rebosar, sigo a Haymitch que comienza a servirse solo,  lo imito para no causar otra falla este día, menos frente a ella.  Igual que con las duchas estoy decidido a aprovechar estos pequeños lujos mientras pueda, así que me sirvo un poco de todo los platillos, algunos no tengo que idea que son, pero no moriré sin probarlos, veo en una jarra la bebida que me gusto tanto en el tren y me sirvo la taza hasta el tope. La comida esta deliciosa, como es de esperarse, por un momento me siento satisfecho y feliz, hasta que Haymitch comienza a hablar.

-Bueno, vayamos al asunto: el entrenamiento. En primer lugar, si quieren, puedo entrenarlos por separado. Decídanlo ahora.

Su propuesta me resulta extraña, después de presentarnos juntos ayer en la carroza, los dos tomados de la mano, incluso ahora vistiéndonos uniformados.

-¿Por qué íbamos a querer hacerlo por separado?- pregunta Katniss

-Supón que tienes una habilidad secreta que no quieres que conozcan los demás - dice Haymitch y veo que Katniss me mira curiosa.

-No tengo ninguna- le digo rápidamente- Y ya se cual es la tuya ¿no? Me he comido mas de una de tus ardillas.- ella se lo piensa unos segundos.

-Puedes entrenarnos juntos- contesta y yo afirmo con la cabeza para que sepa que sigo de acuerdo con ella.

-De acuerdo, pues denme alguna idea de lo que saben hacer.

-Yo no se hacer nada, a no ser que cuente el saber hacer pan- le digo.

-Lo siento, pero no cuenta. Katniss ya se que eres buena con el cuchillo.

-La verdad es que no, pero se cazar. Con arco y flechas.

-¿Y se te da bien?- le pregunta Haymitch. Se queda callada por un momento, no entiendo porque no le dice que sí, que es excelente. No creo que sea una estrategia, porque ¿cómo podría ayudarla nuestro mentor si no sabe lo que ella puede hacer? Eso no  ayuda a que ella gane los juegos.

-No se me da mal- responde seria.

-Es excelente – la corrijo – Mi padre le compra las ardillas y siempre comenta que la flecha nunca agujerea el cuerpo, siempre le da en un ojo. Igual que los conejos que le vende a la carnicera, y hasta es capaz de cazar ciervos.

-¿Qué haces?- me pregunta irritada.

-¿Y tú qué haces? Si quieres que Haymitch te ayude, tiene que saber de lo que eres capaz. No te subestimes. – le digo

-¿Y tú qué?-  me dice, no tengo idea de a que se refiere – Te he visto en el mercado, puedes levantar sacos de harina de cuarenta y cinco kilos. Díselo. Sí sabes hacer algo.

-Sí, y seguro que la arena estará llena de sacos de harina para que se los lance a la gente.-digo irónico-  No es como que a uno se le de manejar bien armas, ya lo sabes– por un momento pienso en las clases de cuchillo con mi hermano, conozco algunos movimientos, creo que no son suficientes para mencionarlo.

-Se le da bien la lucha libre, quedo segundo en la competición del colegio el año pasado, por detrás de su hermano. – dice Katniss sin vacilar, me sorprende que lo sepa, nunca la he visto por el gimnasio y mucho menos en los torneos. Tampoco se para que lo saca a tema, no es como que eso pueda ayudarme.

-¿De qué sirve eso? ¿Cuántas veces has visto matar a alguien así?- no es mi intención contestar molesto, pero justo así sueno.  Me disgusta darme cuenta de que mis intentos de salvarla se ven opacados por mi falta de habilidad en las armas.

-Siempre está el combate cuerpo a cuerpo. Solo necesitas hacerte con un cuchillo y, al menos, tendrás una oportunidad. Si me atrapan ¡estoy muerta!

-¡Pero no lo harán!- le contesto entre gritos –Estarás viviendo en lo alto de un árbol, alimentándote de ardillas crudas y disparando flechas a la gente – Al menos es lo que yo me imagino, y seguramente todos los del 12 que la conocemos. En mi mente recuerdo las palabras de mi madre claramente - ¿Sabes que me dijo mi madre cuando vino a despedirse, como si quisiera darme ánimos? Me dijo que quizá el Distrito 12 tuviese por fin un ganador este año. Entonces me di cuenta que no se refería a mí. ¡Se refería a ti!

-Vamos, se refería a ti.

-Dijo: “Esa chica sí que es una superviviente”. Esa chica. – aunque se lo digo a Katniss para que entienda como la vemos todos, no puedo evitar sentir una punzada en el estomago. Las últimas palabras que me dedico mi madre fueron esas. Si lo que quería es desapegarse de mí, lo hizo muy bien. Sé que no debería importarme porque estoy acostumbrado a la dureza de su carácter, aun así, me duele.

-Pero solo porque alguien me ayudó- me dice con cierta vergüenza.

Su comentario me desubica, quizá se refiere a… ese día. Hace años, recuerdo estar amasando en la cocina de la panadería cuando la vi por la ventana, la conocía de mucho antes, sabía perfectamente quien era. Esa tarde caía un aguacero, todo el patio trasero estaba lleno de lodo, ella deambulaba despacio sin importarle que estuviera empapada, se recargo en el tronco del manzano y comenzó a deslizarse hasta el piso. Tenía la mirada perdida y no se movía, temí en ese momento que se fuera a desmayar; la mitad del pueblo moría de hambre, sobre todo los huérfanos, nosotros teníamos a papá trabajando todo el día en la panadería y había noches que nos íbamos a la cama sin cenar, casi nadie tenía dinero para un lujo como el pan. Ella sin un padre que la mantuviera, era seguro que no tuviera que comer. La vi cientos de veces caminando por la calle vendiendo ropa de su hermanita que nadie le podía comprar, era tan joven y con tanto en su contra. Quería ayudarla a como diera lugar, se me ocurrió tomar un pan recien horneado y dárselo, pero no podía solo tomarlo, si mi madre se enteraba me castigaría por años y era posible que se lo quitara a Katniss si se daba cuenta que era para ella.  Recordé entonces que el pan quemado (que no era mucho) se lo lanzaba a los cerdos para no desperdiciarlo del todo, así que sin dudarlo  me acerque al horno y tome la charola con los panes,  la coloque muy cerca al fogón, las brazas alcanzaron dos de los panes, el olor a quemado aviso a mi madre y de un golpe me aparto. Entre insultos reviso las hogazas y me las aventó calientes, los mire de inmediato esperando que no estuvieran tan chamuscados para que ella pudiera comerlos. Me quemaban las manos, pero no me importo, como pude salí hasta el corral de los cerdos como predije que me mandaría mi madre. Katniss seguía ahí recostada en el suelo, yo no podía bajar más allá del corral porque mi madre me vería por la ventana, así que los lance tan cerca de Katniss como pude. Me sintió mal tratarla como a un animal, aventándole comida; no tenía otra opción. Ella los vio enseguida, los guardo entre sus ropas. Levanto los ojos, nuestras miradas se cruzaron por un segundo, se veía tan sorprendida, quise decirle algo pero salió corriendo, tambaleándose por la debilidad, al menos sabía que esa noche ella no moriría. Al entrar a mi casa, mi madre seguía furiosa, saco una vara con la que se movían las brazas y me dio varios golpes en todo el cuerpo, algunos en la cara, papá entro corriendo al escuchar sus gritos. La detuvo ese día, pero los insultos de mi madre duraron toda la semana. Al día siguiente en la escuela vi a Katniss con su hermanita de la mano, sus ojos grises brillaban de nuevo, supe entonces que la golpiza había valido la pena, por salvar a Katniss lo hubiera vuelto a hacer cincuenta veces más. Su vida lo valía.

-La gente te ayudará en la arena, estarán deseando patrocinarte – le dije,  sabrán como yo aquel día, que vale la pena salvarla.

-Igual que a ti – me contesto

-No lo entiende - le dije a Haymitch – No entiende el efecto que ejerce en los demás. – me obligo a callarme antes de que pueda delatar la razón real del por qué le di los panes ese día, no puedo decirle que desde siempre la admiro por ser tan fuerte, valiente y hermosa. Escucho la respiración agitada de Katniss y siento los ojos de Haymitch en mí. 

-Bueno, de acuerdo. – dice Haymitch - Bien bien. Katniss, no podemos garantizar que encuentres arcos y flechas en la arena, pero durante tu sesión privada con los Vigilantes, enséñales lo que sabes hacer. Hasta entonces mantente lejos de los arcos. ¿Se te dan bien las trampas?

-Se unas cuantas básicas- contesta

-Eso puede ser importante para la comida- dice Haymitch – Y Peeta, ella tiene razón: no subestimes el valor de la fuerza en el campo de batalla. A menudo la fuerza física le da la ventaja definitiva a un jugador. En el Centro de Entrenamiento tendrán pesas, pero no les muestres a los demás tributos lo que eres capaz de levantar. El plan será igual para los dos: vayan a los entrenamientos en grupo; pasad algún tiempo aprendiendo algo que no sepan; tiren lanzas, utilicen mazas o aprendan a hacer buenos nudos. Sin embargo guárdense lo que mejor se les da para las sesiones privadas. ¿Está claro? – Ambos asentimos –Una última cosa. En público, quiero que estén juntos en todo momento.

-¡¿Qué?!- dice Katniss hablando muy deprisa- ¡Haymitch esto es una locura, esto nos estallara en la cara cuando entremos a la arena! No me siento a gusto con esto…

-No entiendo ¿porque quieren hacer esto Haymitch…? - pregunto honestamente, aunque quisiera estar más tiempo cerca de ella, no se si esto nos va a convenir para convencer a los patrocinadores de apoyarnos, si en cuanto entremos a la arena ella tratara de alejarse de mi o peor, de matarme.  Nuestra queja continua cuando Haymitch nos interrumpe con un fuerte golpe en la mesa - ¡En todo momento! ¡Fin de la discusión! ¡Acordaron hacer lo que yo les dijera! Estarán juntos y serán amables uno con el otro. Ahora salgan de aquí. Reúnanse con Effie en el ascensor a las diez para el entrenamiento.

Katniss se levanta arrastrando ruidosamente la silla, da pasos fuertes y azota la puerta de su habitación. Esta tan molesta por la instrucción de estar unidos; Haymitch me mira curioso.

-Sigo sin entender para que quieren mantenernos juntos.

-Oh Peeta, yo creo que tu lo tienes más claro que nadie.

Mi corazón comienza a agitarse, necesito salir de ahí, me levanto del comedor sin mirar a Haymitch, y me dirijo al tejado buscando aire fresco. No sé a qué se refería Haymitch, llevamos muy poco tiempo cerca de él como para que note algo, al parecer puede ser muy suspicaz cuando esta sobrio. Subo corriendo, llego al final de la escalera y me quedo inmóvil, escucho voces cercanas, me oculto un poco entre las jardineras de la entrada tratando de ver quién es, espero encontrar tal vez a nuestros estilistas, me equivoco. Logro ver sus espaldas, parecen ser tributos por lo jóvenes que son. Cinna me dijo que este lugar está abierto a todo el mundo, quizá debería venir aquí con más cuidado. Pongo atención para saber si se escucha su plática, nada, solo murmullos y risas, me tranquiliza, nadie escucho mucho de lo que hable con Katniss. Siguen las risas y cuchicheos, vaya, pensé que éramos los únicos que aparentábamos ser amigos, veo que caminan hacia la salida y me escondo entre los setos. No son tributos del mismo distrito, ella es la chica rubia del 1 y el es chico enorme del 2 ¿Se habrán encontrado aquí? ¿O se quedaron de ver aquí? ¿Estarán haciendo alianzas tan pronto?

Las alianzas las hacen siempre entre los profesionales, son tributos del distrito 1 y 2 que son los consentidos del Capitolio, el distrito 4 entra con ellos casi siempre. Entre ellos hacen un grupo mortífero para cuidarse mutuamente en las primeras etapas del juego y comenzar a deshacerse de todos los demás tributos, algunas veces eligen a chicos de otros distritos que tengan alguna habilidad que les pueda servir, las alianzas en la arena son frágiles, debes estar muy atento al momento en el que les dejes de ser útil, te exterminan sin piedad.

La razón por la que los llamamos profesionales es porque desde niños son educados en cuerpo y mente para ser Vencedores. Estamos en la emisión 74 de los juegos y al menos la mitad de estos han sido ganados por tributos profesionales. Muy pocos de los tributos de los distritos más pobres tienen alguna estrategia para resultar vencedores, otros más, la mayoría, ganan por pura suerte, supongo que de ahí nace el lema de los Juegos del hambre.

Los veo marcharse por el elevador, como ellos están en los primeros pisos seguro no usan las escaleras.  No sé cuánto tiempo ha pasado así que decido que es momento bajar,  al llegar Effie está abriendo la puerta del apartamento.

-¡Peeta! Me asustaste ¿Dónde estabas? Ya tenemos que salir para llegar puntuales ¿Dónde esta Katniss?

- Yo… No lo sé.

-No importa, la esperaremos en el ascensor.

Apenas vamos subiendo, Katniss aparece, se ve nerviosa. Quiero contarle de los tributos en el techo pero no sé cómo hablar con ella después de lo molesta que estaba con Haymitch por hacernos pasar por amigos. Tiene razón, no lo somos, yo no sé tanto de ella realmente, mas lo que lo que he podido observar y deducir; y bueno, ella no sabe nada de mí, ni le interesa. Al menos eso creía hasta hace un rato; no sé como sabe todas esas cosas de mí, sobre que practico lucha o que puedo levantar costales  pesados. Me gustaría en verdad preguntarle pero no quiero decepcionarme con la respuesta. Si, sabe esas cosas sobre mí, supongo que  cualquiera con dos ojos y ligeramente observador podría saberlas, el que las sepa no quiere decir que le importen… ¿o sí?

Llegamos al Centro de Entrenamiento. Nos forman en un círculo mientras una guía nos explica la forma de trabajo, hay varias estaciones con instructores para aprender habilidades necesarias en la arena.

Puedo notar a los otros tributos de los distritos ricos observándonos atentamente, dos de ellos son los que vi en el techo, tal vez esperaban vernos con flamas en la ropa o ¿buscaran acercarse a nosotros?¿podríamos aliarnos a ellos? Es posible que entre ellos ya lo hayan acordado, los distritos más fuertes del 1,2,y 4 normalmente se unen en la arena hasta el final. No sé si la forma en la que llamamos ayer la atención en la presentación haya sido suficiente para una alianza, pero tendré que idear un plan, ver si puedo buscar protección para Katniss. Se de antemano que ella no lo aceptara, ya encontrare la forma, por ahora quiero aprender todo lo que pueda para tener una ventaja en la arena.

En cuanto termina la instructora de hablar echo un vistazo a las estaciones, Katniss se ve tensa, así que espero que ella elija ya que debemos estar juntos.

-¿Por dónde quieres empezar? – le pregunto

-¿Y si atamos unos cuantos nudos?

-Buena idea

Nos pasamos un rato en la estación y Katniss se luce con una trampa, el instructor emocionado nos enseña otra para cazar personas, pongo mucha atención como hacerla, terminamos pronto y nos dirigimos a la estación más cercana. Al principio no sé bien que esperar hasta que veo una paleta con colores, materiales naturales como lodo y hojas. Me emociona ver que es la estación de camuflaje, ni siquiera sabía que existía, la siguiente hora nos dedicamos a mezclar cosas y ponerlas en la piel. Hace varios de años un chico del distrito 6  gano los juegos por quedarse escondido hasta el final con un excelente camuflaje, quien sabe ese podría ser yo, me corrijo, podría ser ella. Me siento con un poco mas de esperanzas, tal vez si tenga una habilidad que sirva en la arena, mi humor empieza a mejorar. Katniss se acerca a mi brazo donde llevo avanzado un camuflaje.

-Yo hago los pasteles- le digo con un orgullo secreto.

-¿Los pasteles? ¿Qué pasteles?

- En casa. Los glaseados para la panadería.  – le digo mientras ella me observa el brazo por primera vez, lo mira con curiosidad para después poner los ojos en blanco.

-Es encantador, aunque no sé si podrás glasear a alguien hasta la muerte. - lo dice seria. Yo sonrió recordando mi comentario sarcástico de que no creo que haya sacos de harina en la arena.

-No lo creas tanto. Nunca se sabe lo que puedes encontrar en el campo de batalla. ¿Y si es una tarta gigante…? – comienzo a bromear

-¿Y si seguimos?- me contesta molesta

Katniss sigue de mal humor a lo largo del día, no la culpo, esta experiencia no es agradable, entre los instructores recordándote las múltiples formas en las que puedes morir próximamente, las miradas nerviosas de los otros tributos y ver a los profesionales atravesar a la perfección muñecos con lanzas, no hay mucho que nos anime. Yo estoy tratando de no molestar a Katniss, realmente es cansado fingir que somos amigos cuando en realidad siento como se aleja de mi cada vez que puede.  En las comidas que tomamos en el gimnasio por obligación, ella me pregunta por situaciones de mi vida que parecen no importarle, aunque eludimos hablar de otras, por ejemplo yo no le comento nada sobre los profesionales que vi en el tejado, se pondría más tensa. Así que solo nos contamos pequeñas cosas, yo del pan y ella de la caza y el bosque, no lo suficiente para ser amigos, pero si para aparentarlo con risas más altas de las necesarias.

Saliendo del centro de entrenamiento caminamos callados hasta el ascensor, estoy realmente agotado, solo quiero dormir, lo cual es un buen cambio a estos días en vela. Cenamos con Effie y Haymitch que nos piden describir con detalle el día completo, nos insisten en que estemos entrenado juntos y al terminar por alguna razón no dejan de cuchichear entre ellos, me levanto hacia mi habitación y miro a Katniss, tiene los ojos cerrados.

-¿Estás bien?- le pregunto en voz baja y ella da un respingo, estaba dormida.

-Sí , sí, me voy a dormir – se da la vuelta y la miro alejarse una vez más.

Es nuestro segundo día en los entrenamientos hemos llegado a la estación de lucha cuerpo a cuerpo. Katniss lleva toda la mañana mas callada de lo usual,  por eso me sobresalta cuando me dice al oído –Te están viendo los profesioinales- volteo la cabeza discretamente hacia donde ella mira, es verdad, en sus usuales poses altivas los tributos del  1 y de el distrito 2 me observan atentamente.

 –Gana esta pelea- me dice Katniss.

-Haymitch dijo que…

-Ya se lo que dijo, él no está aquí, odio como te ven como un trozo de carne – miro sus ojos llenos de rabia.

-De acuerdo- le digo. Es la primera vez que realmente llamo la atención de los profesionales, quizá esto pueda servir de algo. Me preparo para entrar, el instructor me da una explicación rápida, nos ponemos en posición. Automáticamente lo derribo, llevo años haciendo esto así que ni siquiera tengo que pensarlo, coloco mis piernas a su alrededor de su torso, con toda la fuerza de mi brazo le rodeo el cuello, siento como  tiembla  su cuerpo y comienza a aflojarse hasta quedarse inconsciente, suelto el agarre dejándolo tirado en el suelo. De pronto escucho unos aplausos desde arriba, es una niña pequeña de piel oscura y cabello rizado, me sonríe y se va deslizándose entre los barrotes del techo. Busco con la mirada a Katniss, me mira satisfecha con una pequeña sonrisa, de reojo veo a los profesionales que siguen viéndome mientras hablan entre ellos.

Resulta que la pequeña niña se llama Rue, es del distrito 11 donde producen semillas y frutos. No es casualidad que estuviera ahí, desde el día anterior veo que sigue a Katniss en secreto de un lugar a otro. Ahora es más evidente que la seguía, quizá le de confianza estar con ella, si Katniss no fuera mi compañera de distrito seguro que buscaría aliarme con ella. Se lo menciono a Katniss y ella la observa con tristeza, se lo que está pensando, estoy seguro de que en los juegos Rue no tiene oportunidad; y por mas intentos que yo esté haciendo no sé si nosotros tampoco la tenemos.

El tercer día son las sesiones privadas con los Vigilantes, esperamos nuestro turno, al ser el último distrito nos quedamos solos ya que nadie regresa después de su sesión. Dicen mi nombre, me levanto y Katniss me dice    -Recuerda lo que dijo Haymitch de tirar las pesas- no hay nadie más en la sala, no necesita seguir fingiendo que le intereso, entiendo que es real su comentario.

-Gracias, lo haré.  Y tu… dispara bien- le contesto disimulando mi alegría.

Entro en la sala de los Vigilantes que es básicamente un gimnasio parecido en el que entrenamos, solo que este tiene un palco con un montón de hombres borrachos hablando entre sí, hay algunos los Avox sirviéndoles vino y comida, pero nadie más para preguntarle qué hacer. Parece que los Vigilantes ni se han enterado de que estoy ahí, no sé si saludarles o decirles mi nombre por lo menos, tampoco es como si se fueran a dar cuenta ya que han comenzado a cantar abrazados. Me limito a hacer lo que me dijo Haymitch, me acerco al área de pesas y comienzo a lanzarlas, estoy decidido a mostrar mi fuerza, cada vez tomo las más grandes y las lanzando más lejos, algunas caen con enérgicos golpes que llegan a llamar la atención de unos cuantos, eso hago por varios minutos hasta que uno de ellos me grita que es suficiente, que me puedo ir. Camino decepcionado hasta el elevador, esto sí que estuvo pésimo, espero a Katniss le vaya mejor. Regreso al departamento, como es usual Effie y Haymitch está esperando que les diga a detalle que paso, después de contarles mi aburrida experiencia con los Vigilantes, llega Portia y Cinna a unirse, esperamos a que regrese Katniss. Después de un rato se escucha la puerta abrirse y entra ella llorando, corriendo sin parar hasta su habitación.


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