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martes, 2 de septiembre de 2025

CAPITULO 10

 

 SEGUNDA PARTE

LOS JUEGOS

 

CAPITULO 10

-Vaya eso si que es mala suerte- me dice Caesar apesadumbrado, el publico concuerda con él.

-No es bueno, no- contesto con tono triste.

-En fin nadie puede culparte por ello, es difícil no enamorarse de esa jovencita. ¿Ella no lo sabía?

-Hasta ahora, no – respondo mientras siento calor en mis mejillas así que sigo mirando hacia el  piso.

-¿No les gustaría sacarla de nuevo al escenario para obtener una respuesta?- pregunta a la audiencia Caesar y ellos responden que si entre gritos de emoción,  comienzo a sentir nauseas al escuchar eso. Desde esta mañana no dejo de pensar en que dirá Katniss, no puedo… no quiero imaginar su respuesta. –Por desgracia- continua diciendo Caesar – Las reglas son las reglas, y el tiempo de Katniss Everdeen ha terminado. Bueno te deseo la mejor de las suertes Peeta Mellark, y creo que hablo por todo Panem cuando digo que te llevamos en el corazón. 

La gente estalla en aplausos y veo que algunos se limpian lágrimas del rostro, sigo haciendo gestos de agradecimiento para afianzar lo que acaba de suceder, sigo concentrado en mi objetivo, y también porque estoy evitando ver directamente a Katniss, espero que esta respuesta del público la haga entender que estoy tratando de hacer, aunque en el fondo quisiera que supiera que lo que dije es cierto. Camino hacia el asiento que me designan frente al escenario, consiente que todos me están mirando, doy un breve vistazo a las pantallas y veo que Katniss esta también en ellas, cabizbaja. Es difícil leer sus reacciones, me coloco en mi asiento a unos metros de ella, tras unos  segundos me pongo de pie y miro hacia enfrente escuchando el himno de Panem con mucho respeto para nuestros próximos patrocinadores.

Termina el programa y nos encaminan hacia los elevadores, en cuanto se diluye la fila en la que venimos todos los tributos Katniss se me pierde de vista. No es un buen lugar para explicarle que mi plan salió bien, pero en cuanto tengamos un momento más tranquilo lo haré, por ahora siento todas las miradas y veo un montón de gente apiñados con nuestro equipo. Está prohibido que nos hagan entrevistas privadas así que me imagino que nuestro mentor, estilistas, incluso Effie, deben de estar respondiendo un mar de preguntas a los reporteros por mi declaración. Para evitar el tumulto subo aprisa al primer elevador, se llena de gente y yo miro hacia el cristal para evitar que me hablen, nadie lo hace. Como voy al piso doce llego solo, me detengo en el vestíbulo sin saber bien que hacer, si me encuentro adentro a solas a Katniss tendré que hablar de esto con ella, sé que es tonto que tenga miedo, pero lo poco que la conozco y las advertencias de Haymitch hacen que me suden las manos sin parar. Estoy cavilando si al entrar al departamento le digo algo de inmediato o espero ver cómo reacciona, cuando se abre el otro elevador; Katniss sale de ahí con su vestido rojo combinando perfectamente con su rostro enfurecido. Doy un paso atrás sin saber bien que esperar cuando siento todo su peso en un empujón tan fuerte que me tira por completo de espaldas. Caigo sobre un jarrón que se hace pedazo y mis manos se sienten mojadas al instante.

-¿A qué viene eso? – le pregunto mientras miro la sangre en mis palmas.

-¡No tenias derecho! ¡No tenias derecho a decir esas cosas sobre mí! – me grita sin tregua

El elevador se abre de nuevo y nuestro equipo sale de ahí. Effie corre hacia mi - ¿Qué ha pasado? ¿Te has caído?- me pregunta mientras me ayuda a levantarme junto con Cinna.

-Después de que ella me empujara- contesto

-¿Lo has empujado?- pregunta Haymitch incrédulo.

-¿Ha sido idea tuya verdad? ¿Lo de convertirme en una idiota delante de todo el país?

-Fue idea mía, Haymitch solo me ayudo a desarrollarla- le contesto tratando de que se calme.

-Sí, Haymitch es una gran ayuda… ¡para ti! – me contesta

-Eres una idiota sin duda ¿Crees que te ha perjudicado? Este chico acaba de darte algo que nunca podrías lograr tú sola – le dice Haymitch 

-¡Me ha hecho parecer débil!

-¡Te ha hecho parecer deseable! Y, reconozcámoslo, necesitas toda la ayuda posible en ese tema. Eras tan romántica como un trozo de roca hasta que él dijo que te quería. Ahora todos te quieren y solo hablan de ti. ¡Los trágicos amantes el Distrito 12!

-¡Pero no somos amantes!- le grita mas enojada. Entonces entiendo todo. A ella no le importa  que lo sepa todo Panem, solo le importa que lo haya escuchado el chico cazador. Presiono mi mano ensangrentada con más fuerza, siento los trozos de florero encajarse profundo en mi piel, prefiero sentir este dolor en la mano que lo que estoy sintiendo en las entrañas.

- ¿A quién le importa?- sigue Haymitch levantando la voz y presionándola contra la pared por los hombros-  No es más que un espectáculo, todo depende de cómo te perciban. Después de tu entrevista lo único que podría haber dicho de ti era que resultabas bastante agradable, aunque debo admitir que eso ya de por sí es un milagro. Ahora puedo decir que eres una rompecorazones. Oooh, los chicos de tu distrito caían abrumados a tus pies. ¿Con cuál de las dos imágenes crees que conseguirás más patrocinadores?

- Tiene razón Katniss- dice Cinna

-Tendría que haberlo sabido, así no habría parecido tan estúpida- le contesta ella

-No, tu reacción ha sido perfecta- le asegura Portia- De haberlo sabido no habría parecido tan real.

- Lo que le preocupa es su novio- le suelto irritado.

-No tengo novio- me contesta Katniss en voz baja mirado a otro lado.

-Lo que tú digas, pero seguro que es lo bastante listo para reconocer un farol. Además tú no has dicho que me querías, así que ¿Qué más da?- le digo mientras lanzo al piso un pedazo de cerámica que arranco bruscamente de mi palma, las gotas de sangre aparecen de nuevo.

Katniss mira mis manos en silencio, se ve abrumada, avergonzada.  Es ilógico de mi parte culparla por que ame a alguien más si ni siquiera sabía lo que siento. Quiero dejar de excusar su comportamiento, pero no puedo, entiendo su molestia, de hecho tenía miedo de hablarle porque sabía que esto podía ocurrir. No solo es toda la carga de estar en esta horrible posición como un tributo, es sentir que nada está en tu control, por eso hago y hago planes para creer que de alguna forma puedo manejar aun quien soy, sentir que mi vida y mis decisiones aun son mías.

 -Después de que dijese que me quería ¿A ustedes les pareció que podría estar enamorada de él? – pregunta Katniss al equipo

-A mi si, por la forma en que evitabas mirar a las cámaras y el rubor de tus mejillas- contesta Portia, los demás asienten dándole la razón.

-Eres una mina, preciosa, vas a tener patrocinadores haciendo cola- se sonríe Haymitch.

Katniss se gira hacia mí y tímidamente me dice –Siento haberte empujado-

-Da igual- le digo- aunque técnicamente, es ilegal.

Ella hace una mueca mientras mira mis heridas - ¿Tienes bien las manos?

-Se pondrán bien – le digo, recordando que aun siento la quemadura que me hice en el horno el día de la Cosecha.

Ya con el ambiente calmado Haymitch nos apura al comedor, la cena esta lista. Todos lo seguimos y yo voy dejando un rastro de gotas de sangre. Al llegar al comedor Portia toma una servilleta, me envuelve las heridas – Vamos a la enfermería Peeta, esto no va a sanar solo- estoy de acuerdo con ella y salimos al ascensor.

-Fue una gran actuación Peeta… tu confesión de amor, por un momento creí que era real- me dice Portia con esa mirada que parece leer detrás de mis ojos.

-Gracias Portia, la ensaye mucho con Haymitch,  temí que no me creyeran- digo sonriendo como si nada.

-A pesar de la reacción de Katniss – me dice señalando mis manos- en verdad que pensé que podría ser verdad, que hay algo entre ustedes.

-¿Algo? ¿A qué te refieres?

-Cuando estamos solo el equipo con ustedes puedo observar que ambos se esfuerzan por no acercarse mucho, aunque siempre mirándose de lejos, mutuamente, cuando creen que el otro no lo ve. Una actitud peculiar para dos personas que se son  “indiferentes”… solo digo lo que yo veo Peeta, no me hagas mucho caso– me contesta al ver que me han sorprendido sus palabras.

¿Katniss se esfuerza por no acercarse a mí? ¿Me mira de lejos? Si Portia pudo notar eso en mi es normal, es lo que he hecho desde que somos niños, pero si Katniss lo hace ahora, eso puede explicar porque sabía cosas de mí, como que hacía en la escuela y en el Quemador, tal vez ella también tiene años mirándome de lejos. Siento ardor en mi mano y eso me regresa a la realidad, otra vez a la realidad. Ni siquiera tiene caso hacerme ilusiones, mañana entraremos en la Arena y cualquier delirio de amor quedara olvidado sea real o no. No debo ni gastar energía en emocionarme de saber que eso pueda ser verdad, porque no es verdad, ella no me mira, me lo repito todo el camino para fijarme esa idea en la mente, pero solo puedo sentir un cosquilleo en el estomago.

Llegamos a la enfermería, sigo presionando mi mano con la servilleta que ya esta empapada de sangre.

-¿Por qué sonríes?- me pregunta Portia.

-¿Estoy sonriendo? Amm… deben ser nervios… por… la sangre…

La enfermera aparece y comienza a atenderme, es necesario ponerme una sutura en la herida más profunda para cerrarla, después me coloca en las dos manos un ungüento que me asegura es casi mágico, que mañana estarán mis manos listas para pelear en los Juegos. Le agradezco internamente por recordármelo y regresamos sin prisa al piso doce después de que vendaron mis manos. Al llegar, los demás han acabado la cena. Me acerco a la mesa de platillos utilizando la  mano con menos lastimada y Portia me ayuda a sostener el plato. Me sirvo más de lo que puedo comer. Me siento a cenar pero en cada bocado la imagen de estar “peleando en los Juegos” me quita el apetito. Repito el plan en mi mente una y otra vez, doy un par de sorbos a mi bebida y me siento satisfecho, me obligo a comer un poco más  sabiendo que los días de hambre comenzaran mañana, quiero tener energías, pero mi cuerpo se resiste y el comer me produce nauseas. Dejo el plato a la mitad.

-¿Te sientes mal? ¿Te duelen mucho las heridas?- me pregunta Portia

-No, estoy bien de las manos, el analgésico que me dieron me quito el dolor, creo que es mi estomago… no aguanta la comida hoy, es una lástima porque es mi última cena- le sonrió.

Portia me regresa la sonrisa con la mirada triste –Lo siento-  susurra.

Effie se levanta de la mesa apresurándonos a ir a la sala, donde pasaran la repetición de las entrevistas. Haymitch deja su copa y se encamina a la televisión, todos lo seguimos.

Todas las entrevistas pasan como las recordaba, sin pena ni gloria, nada impresionante que realmente llame la atención, entonces entra a cuadro Katniss, hermosa y risueña, dando giros que prenden en  llamas  su vestido, Cinna se ha lucido de nuevo y es evidente que le ha encantado al público.

 Después es mi turno de pasar al escenario, debo decir que tantas horas trabajando en mi aspecto tienen resultados, me cuesta trabajo reconocerme en la televisión, con el cabello estilizado y en general un aspecto resplandeciente con ese traje a la medida. Espero no volver a hacer enojar a la chica en llamas con mi entrevista. La busco de soslayo con la mirada,  Katniss está viendo la pantalla sonriendo por las bromas que le hago a Caesar, todo el equipo se ríe también de mis respuestas. Me relajo en el sillón hasta que inicia mi confesión de amor, miro de nuevo a Katniss para ver su reacción y me está viendo directamente, al notar mi mis ojos regresa a ver la pantalla con las mejillas encendidas. Doy un largo suspiro, borrando ideas de mi mente que no tienen sentido ya.

Termina el programa entre aplausos emocionados y lagrimas de la gente del Capitolio, nunca se había visto algo así en una presentación de Tributos.  La televisión se apaga,  nadie habla, seguimos anonadados. Hasta que Haymitch me palmea la espalda – ¡Bien hecho chico! ¡Bien hecho! ¡Eso me facilitara mucho las cosas! - me dice entre felicitaciones a todo el equipo.

Es un hecho que los estilistas estarán con sus tributos antes de entrar en los Juegos para prepararnos en los vestidores con la ropa necesaria para la Arena, nunca se sabe qué clase de ambiente será, puede ser un desierto o un glaciar. Nuestros estilistas no tienen nada que ver con lo que llevaremos puesto y claramente podemos vestirnos solos. ¿Para qué ponernos a los estilistas hasta ese momento? ¿Apoyo moral? Dudo que eso les interese a los Vigilantes, más bien presiento que es una especie de vigilancia de tributos. Me da igual, porque me alegra de que las risas de Portia me acompañen en ese momento, antes de que empiece todo, o termine todo, nunca se sabe si la suerte estará de tu lado desde el principio.

Effie y Haymitch se quedaran en el edificio donde transmiten los Juegos del hambre con público, allí podrán fichar patrocinadores y crear estrategias para ayudarnos con los regalos desde afuera. Es momento de despedirse, Effie se acerca a nosotros entre lágrimas dándonos las gracias por ser los mejores tributos que ha patrocinado nunca, me siento conmovido y estoy a punto de darle las gracias también cuando suelta : ¡No me sorprendería que el año que viene me promocionen por fin a un distrito decente! – supongo que es normal decir algo así en ella, un comentario usual de la gente del Capitolio. Sin querer escucharla más de lo necesario me giro hacia Haymitch.

-¿Un último consejo? –le pregunto

-Cuando suene el gong salgan lo más rápido que puedan. Ninguno de los dos son lo bastante buenos para meterse en el baño de sangre de la Cornucopia. Salgan  corriendo, pongan toda la distancia posible de por medio y encuentren una fuente de agua. ¿Entendido?

-¿Y después?- pregunta Katniss

-Sigan vivos- contesta él.

Los tres nos quedamos en silencio recordando cuando nos dijo eso la primera vez, supongo que no ha cambiado la idea central, sobrevivir a toda costa. Realmente nunca sabes que tendrás que hacer en la Arena hasta que estés en ella, así que ese consejo sigue funcionando, solo que esta vez lo dijo honestamente y ahora confiamos en él.

Portia me llama a donde esta, voy hacia ella y la miro extender sus brazos, recibo su abrazo y nos quedamos sin decir nada por varios minutos.

-Se que mañana nos veremos, pero no quiero desconcentrarte antes de entrar- me dice

-De verdad, gracias por todo Portia- le contesto aun abrazados.

-Siempre te llevare en mi corazón Peeta- me dice con la voz entrecortada

-Y yo en el mío - contesto sinceramente

Cinna está de atrás de Portia y me da unas palmaditas.  -¡Sigue sorprendiéndonos Peeta! ¡Sigue sorprendiéndonos! – me dice levantando su pulgar.

-¡Lo intentare!

Busco a Haymitch que nos observa de pie. Me acerco a él y le digo en secreto:

-¿Debo buscarlos yo o espero a encontrarlos?

-Ellos te encontraran, darán caza a todos. Asegúrate de tener una buena distancia  hasta que Clove sea quien le recuerde la alianza a los demás, de no ser así aléjate aprisa. Cuando logres entrar en su grupo recuerda estar alerta de Cato, no le encanta la idea de tenerte ahí. Peeta debo decirte que mientras estés con los profesionales no te enviare nada de los patrocinadores, así que aprovecha el tiempo con ellos, consigue lo que puedas. Si después llegaras a estar solo haré lo posible para ayudarte, no prometo mucho chico, pero confió en tu ingenio.

-Entiendo- contesto firme.

-Honestamente Peeta… ha sido un placer conocerte- me dice extendiéndome la mano, le doy la menos vendada, él la recibe con una sonrisa triste y la presiona con delicadeza. Le agradezco escucharme y apoyarme hasta el final, él  solo asienta ya sin mirarme a los ojos. 

Todos nos retiramos de la sala, me encamino a mi habitación, sé que no podre estar mucho tiempo en un lugar sin ventanas abiertas, apenas llego doy media vuelta y me dirijo hacia el pasillo que lleva directo al techo. La puerta está abierta, subo hasta el jardín que he visitado desde que llegue al Capitolio. Todos los días aquí han sido de fiesta por los Juegos, pero hoy es más evidente que toda la ciudad esta festejando. El ruido de música, cantos y gritos de júbilo llegan hasta lo alto de este edificio, eso es mucho decir, ya que la gente se ven como hormigas desde aquí.  Me pregunto qué haría yo de estar ahí con ellos, probablemente asquearme por la forma en que me verían, con hambre, a pesar de tenerlo todo en exceso nada es suficiente para llenarse. Necesitan sentarse a comer platillos finos mientras observan niños marginados morir en manos de otros niños marginados, una completa locura. Si esto solo fuera un castigo a los distritos ¿Por qué la fiesta? ¿Por qué el espectáculo? ¿Por qué las apuestas? ¿Es esto una burla? ¿No es suficiente controlar todo lo que sucede en Panem? ¿Necesitan humillarnos despreciando nuestra vida?

Una única ciudad hiriendo a todo un país solo por… ¿diversión? Me niego aceptar que mi muerte sea un mero entretenimiento que mantiene a raya a un pueblo muerto de hambre.

 Es devastador como esta gente ha perdido su humanidad a cambio de tan poco. No todos son así, recuerdo lo afectuosa que es Portia y lo decidido que estaba Cinna en ayudarnos a sobresalir. A ellos parecía que les importábamos realmente. Supongo que algunos no pueden evitar sentir, pero solo en parte,  porque al final  han aceptado participar en esto, vistiendo de oropel a los tributos camino al matadero. Rechazo de inmediato ese pensamiento, nuestros estilistas han hecho lo que han podido para ayudarnos, y su estrategia nos ha dado una oportunidad. ¿Que mas podrían hacer? ¿Dos estilistas contra todo el Capitolio y su horrible tradición de 74 años? El estomago se me revuelve ¿de verdad es que no hay forma de que esto termine? ¿No hay esperanza?

No, no la hay. Debería de haber por lo menos un centenar de Portias y Cinnas en el Capitolio queriendo cambiar las cosas,  y por la fiesta que tienen esta noche es evidente que no los hay. Estamos solos en esto.

 Hasta Haymitch lo sabe, ni siquiera pudo verme a la cara al despedirnos, es como ver a un condenado a punto de ser ejecutado, ni siquiera yo se que debió decirme. Por más intentos que hagamos en planear estrategias él sabe que es casi imposible ganar, al menos para mí.  Sé que Haymitch sabe que aunque consiga patrocinadores los regalos son tan caros que solo puede ayudar a uno de los dos, y concuerdo que esa debe ser a Katniss, todos saben que ella lleva ventaja en todo, que ella puede ser una Vencedora.

Pero no quiero morir así sin más, solo observando cómo se llevan mi vida en su estúpido juego. Ellos quieren que mi único cometido sea sobrevivir, lo único que quiero es morir con la dignidad de ser quien soy, quien siempre he sido.

Quiero hacer que mi familia se sienta orgulloso de mí, que yo mismo me sienta orgulloso de que mi vida tenga sentido, para mí al menos. Ser más que solo una pieza que pueden mover, tirar y destruir cuando les plazca.

¿Que estará pasando en casa? ¿Papá se pondrá feliz cuando vea mis intenciones? ¿Estará de acuerdo con lo que quiero hacer o me diría que peleara por mi vida hasta el final?  ¿O pensara que no tengo oportunidad igual que mi madre? ¡Oh mi madre! ¿Qué será de ella cuando yo ya no este? Estoy seguro que no podrá ver los juegos, a pesar de intentar ser distante y fría conmigo se que estará pasándola terriblemente en este momento ¿Encontrara consuelo en mis hermanos? ¿Me extrañara ellos? Sé que si lo…

-Deberías estar durmiendo.

La voz de Katniss me toma por sorpresa, ya esta entrada la noche y pensé que todos estarían dormidos, supongo que para los tributos eso es imposible esta noche.

-No quería saltarme la fiesta. Al fin y al cabo es por nosotros.- contesto mirando la ciudadela.

-¿Están disfrazados?

-¿Quién sabe? Teniendo en cuenta la locura de ropa que llevan aquí… ¿Tú tampoco podías dormir?

-No podía dejar de pensar- responde.

-¿Piensas en tu familia?

-No , no dejo de preguntarme que pasara mañana, aunque no sirve de nada claro.- Da un paso hacia mi - Siento mucho lo de tus manos, de verdad.

-No importa Katniss. De todos modos no tenía ninguna oportunidad en los juegos.

-No debes pensar así.

-¿Por qué no? Es la verdad. Mi única esperanza es no avergonzar a nadie y...

-¿Y qué?

- No sé cómo expresarlo bien. Es que quiero morir siendo yo mismo. ¿Tiene sentido?- ella sacude la cabeza- No quiero que me cambien ahí afuera, que me conviertan en una especie de monstruo por qué no soy así. – Por el gesto que hace comienzo a dudar habérselo dicho, aunque a estas alturas, no puedo hacer más que decirle esto.

-¿Quieres decir que no mataras a nadie?- me pregunta

Me tomo un momento para responder imaginando que tengo que defenderla– No. Cuando llegue el momento estoy seguro de que mataré como todos los demás. No puedo rendirme sin luchar. Pero me gustaría encontrar una forma de… de demostrarle al Capitolio que no les pertenezco, que soy algo mas que una pieza de sus juegos.

-Es que no eres más que eso, ninguno lo somos. Así funcionan los juegos.

-Vale. Pero dentro de ese esquema tú sigues siendo tú y yo sigo siendo yo. ¿No lo ves?

-Un poco. Aunque… sin ánimo de ofender, ¿a quién le importa, Peeta?

-A mí. Quiero decir, ¿Qué otra cosa me podría preocupar en estos momentos?- para mi es claro que enfocarme en cómo vivir mis últimos días es lo mas importantes. Seguro que no me entiende por qué ella piensa como una luchadora, sabe que tiene oportunidad, yo no, nada, solo mi muerte es único seguro que tengo en esa arena.

-Preocúpate por lo que dijo Haymitch, por seguir vivo.

-Vale – digo con media sonrisa, por supuesto que ella no puede entender a alguien en mi posición, ella siempre es la cazadora, no la presa. – Gracias por el consejo, preciosa.

-Mira, si quieres pasarte las últimas horas de tu vida planeando una muerte noble en la arena, es cosa tuya. Yo prefiero pasar las mías en el Distrito 12.

- No me sorprendería que lo hicieras. – le digo con honestidad- Dale recuerdos a mi madre ¿vale?

- Puedes contar con ello. – me contesta molesta dando zancadas hasta la escalera.

Desaparece de mí una vez más. Estoy consciente que esa fue nuestra última charla. Espero serle más útil en la arena que esta noche. Hoy no puedo ni consolarme yo.

Cierro los ojos y respiro lo más profundo que puedo, lentamente, saboreando el aire con su aroma de jardín.  Siento mis lagrimas resbalar por las mejillas y me despido del mundo. Me doy permiso ahora, porque desde mañana, mostrarme vulnerable no es una opción.

Las horas han pasado, el cansancio del día y el llanto han facilitado el sueño. Regreso a mi habitación, solo me quito los zapatos y me dispongo a dormir tranquilo por última vez.  Effie toca la puerta insistente, afuera aun esta oscuro, miro el reloj, han pasado cuatro horas desde que vine a dormir pero las he sentido como cuatro minutos.  Abro la puerta para avisar a Effie que he despertado y es Portia quien me espera con la ropa que debo ponerme. Me doy una ducha, apreciando cada gota de agua perfumada en mi cuerpo. Mi mente esta más despejada. Subimos al techo, un aerodeslizador planea hasta colocarse sobre el tejado, baja una escalera de mano y Portia me señala que suba primero.

-¿Katniss no vendrá ahora?- no puedo evitar preguntar

-Ella ira después- contesta Portia

Asiento con la cabeza y subo los pies y manos en la escalera, una corriente eléctrica me paraliza y comienza subir automáticamente. Llegando a la nave la corriente sigue manteniéndome inmóvil a la escalera. Una mujer vestida de blanco se acerca con una especie de pistola con una jeringa. Me dice que es un dispositivo de seguimiento que me colocaran debajo de la piel, que será rápido. Y lo es, aunque muy doloroso. La corriente eléctrica me libera, Portia acaba de subir a la nave mientras me llevan a un comedor donde me sirven un desayuno suculento. Al igual que anoche, siento el estomago como si hubiera comido arena, no puedo ni probar bocado incluso con el delicioso olor, pienso en llenarme los bolsillos del pantalón de comida para después, claro que eso está prohibido, así que me obligo a probar una taza de chocolate caliente, aunque solo llego a tomar un par de tragos. Portia me da un vaso con agua, tomo el vaso completo de un solo trago, estaba sediento. El aerodeslizador se detiene y nos piden bajar por las escaleras directo a las catacumbas, el trayecto es directo de la nave a un tubo profundo que nos lleva al sótano de la Arena. Aquí esperaremos hasta que me  indiquen subir por el tubo de lanzamiento directo a los Juegos. No sabemos cuánto tiempo exactamente nos darán así que en cuanto llegamos Portia revisa el paquete de ropa, me va pasando pieza por pieza mientras examina la tela.

-Está hecha con tela térmica, te esperan días fríos- me dice. Comienzo a desvestirme y noto que estoy temblando. Portia me ayuda con los dobles nudos de las agujetas de mis zapatos, que hoy siento mas apretados.

-¿Cómo están tus manos? ¿Quieres que te quite las vendas?

-Estoy mejor… ya no me duelen nada, solo están un poco sensibles

Portia me quita las vendas y mis manos aunque temblorosas no tienen mas que una delgada cicatriz rosácea donde estaban las heridas. Termino de vestirme con la chaqueta larga y me acerco a la mesa que han dispuesto con las comida.

-Sera mejor que tome  agua, no sé hasta cuando la obtendré allá- le digo

-Peeta… se que estarás con los profesionales… te escuche ayer con Haymitch. Creo que es una gran ventaja, y creo que estaría bien que desde el principio los busques, ten precaución claro, pero no pierdas tiempo, aunque no te quieran con ellos se que tú te los sabrás ganar.

Regreso a sentarme junto a ella y me cobijan sus brazos. El silencio se rompe abruptamente con la alarma de un reloj en la pared que lleva la  cuenta regresiva. Es momento de entrar al cilindro de cristal que me subirá a la plataforma de conteo, a unos pasos de la puerta transparente me giro hacia Portia.

-Extrañare tu risa- le digo y ella me da una última carcajada con el rostro mojado de las lagrimas que ya no pudo contener, me da un beso en la mejilla ; estoy listo para jugar.

lunes, 16 de junio de 2025

CAPITULO 9

- 9 -

    Desde que Haymitch le dijo a Katniss que estaríamos separados de ahora en adelante, ella apenas y me mira, se sienta lo más alejada posible y como es obvio tampoco me habla. Explicarle la situación no creo que ayude en algo, no éramos amigos antes, ahora no tendremos que seguir fingiéndolo, pensé que eso le haría sentirse mejor, pero se ve molesta. Creo que la idea de Haymitch de no decirle nada de la situación parece acertada, no creo que vea algo positivo en que me haya aliado con los profesionales y por supuesto que no le puedo decir mis verdaderas razones.

Voy camino a mi habitación donde se supone que me preparare para los temas que hablare en la entrevista, aunque creo que Haymitch querrá hablar primero de la estrategia con los profesionales. Después de un rato toca a la puerta y lo dejo pasar, se sienta en el sofá junto a la cama, junta las manos y me observa.

-Muy bien Peeta- me dice Haymitch- acabo de hablar con el mentor de los tributos de Distrito 2. Fue algo muy rápido, solo le pregunte que si estaba enterado de la oferta que Clove te hizo, me dijo que por supuesto que ellos lo habían planeado, le dije que aceptabas. Me recordó que como es regular, se mantuviera la alianza en secreto hasta que se inicien los Juegos. Así que ya esta, entrando en la arena estarás con los profesionales. 

-¿Qué pasa?- le pregunto al ver que no deja de frotarse las manos.

-Me preocupa el chico, Cato, cuando llegué estaban discutiendo, se oían los gritos hasta el elevador.

-¿De qué discutían? ¿De… mi?

-No… no le sé Peeta, no se entendía bien, todos hablaban al mismo tiempo y en cuanto toque el timbre guardaron silencio, su mentor salió a atenderme en el pasillo un  par de minutos y me fui. El hecho es que el temperamento de ese chico es fuerte, no sé cuánto tiempo se sostendrá la alianza con alguien así, como ya has aceptado, deberás protegerte las espalda todo el tiempo particularmente de él. Te enseñare una técnica para no dormir profundamente, descansaras un poco pero tendrás que mantenerte en vigilia mientras estés con ellos. Y bueno lo ideal sería que supieras usar algún tipo de arma para…

- Se usar el cuchillo- le sorprendo- mi hermano me enseño algunos movimientos, no estoy seguro si lo hago correctamente.

-¡Vamos a probar entonces!- me dice mientras se para de un salto -Déjame traer un cuchillo sin filo de la cocina y veremos que puedes hacer.

Las siguientes par de horas Haymitch me enseña los lugares estratégicos para lesionar de un solo golpe de cuchillo, y los lugares mortales para apuñalar.  Revisa mi agarre, es bueno, mi hermano me enseño bien.  ¿Como sabe Haymitch usar un arma tan bien? ¿Aprendería antes de convertirse en vencedor? ¿Por eso gano? En realidad es que no sé como gano sus juegos, regularmente a lo largo del año repiten por televisión las ediciones de Juegos pasados pero nunca han repetido los juegos donde gano él, ¿Será que al ser el único vencedor de un distrito tan lejano no le interesa mucho al demás Panem? Sea cual sea la razón de Haymitch para saber moverse con un arma en las manos me viene perfecto, y no quiero distraerlo preguntando cosas que probablemente no quiera contestar, si algo he aprendido al  ver este espectáculo y a sus mentores es que a los Vencedores, que no sean profesionales, no les gusta hablar de sus propios juegos, supongo la razón, para ganar hay que dejar de ser quien eres, convertirte en alguien salvaje e inhumano para sobrevivir. Si yo fuera ganador también estaría avergonzado, es justo como no quiero morir.

Movemos la pequeña mesa de centro para empezar a practicar los puntos estratégicos del ataque. Al acercarse a mi  Haymitch comienza a reír.

-¿Qué? –pregunto

-Hueles a rosas. Pensé que ya habías aprendido a usar la ducha.

-¡Lo hice! Hoy por las prisas me equivoque de botón. Y bueno ya no tenía tiempo para volverme a enjuagar me urgía hablar contigo.

-Bueno aprovéchalo, en la arena no creo que vuelvas a oler así- sigue riendo mientras retomamos la posición para seguir entrenando el uso del cuchillo.

Cuando me ha quedado claro cómo moverme, Haymitch continúa con una técnica para dormir de manera superficial. Lo primero es colocar en una mano un objeto con un poco de peso, puede ser una rama, la sostienes como si fuera un lápiz con el que estas escribiendo, en cuanto comiences a dormir tendrás varios minutos antes de entrar en sueño profundo que es el momento en que sueltas el objeto de la mano y te despierta de inmediato. Vuelves a tomar el objeto y comienzas de nuevo. Por supuesto eso es en una mano, en la otra mano tendré que tener escondida un arma, un cuchillo o una navaja, para estar listo para defenderme si soy atacado por sorpresa mientras duermo.

Haymitch cree que los primeros días no será necesario usar esta técnica, sobre todo porque me ven como una utilidad para ellos. En los días siguientes según se logren los objetivos de los profesionales y menos tributos haya tendré que plantearme si salir de ahí con sigilo y hasta qué momento quedarme. Mientras tanto si no me siento seguro durmiendo con ellos tendré que implementar lo aprendido con mi mentor desde el principio para estar alerta incluso cuando descanse.

Me es curioso que Haymitch sabe que los profesionales me quieren con ellos para entregarles a la tributo que les supone más peligro, y sin embargo no menciona nada sobre Katniss, no toca el tema de lo que haré para llevarlos a ella, solo de qué hacer cuando ya se haya terminado la alianza. Después de eso se va directo sobre lo que hablaré en la entrevista. ¿Pensará que la traicionare sin más? ¿Qué puedo entregar fácilmente a la chica de mi distrito para salvar mi pellejo? o ¿qué me quitan un peso de encima al no tener que matarla yo? Tampoco es tan raro que eso suceda, en la arena el único fin del Capitolio es convertirnos en asesinos para no confiar en nadie, ni siquiera en tu propio distrito.  Sea lo que sea que piense Haymitch no me importa, de hecho está bien porque no tengo que confesar mis verdaderas intenciones, aunque Haymitch suele ser perspicaz dudo que sepa que la amo. Ese pensamiento me hace sonreír, la amo, jugare mi propio juego; hare todo para que ella sea la ganadora de estos Juegos.

-Bueno Peeta  ¿Tienes alguna idea de lo que quieres hablar en la entrevista?

-Creo que sí. He notado en otros años que Caesar hace una pregunta en las entrevista sobre: qué tal te ha parecido el Capitolio y esperan que les digas cosas maravillosas.

-Que los tributos engrandezcan lo magnifico que es el Capitolio- dice con sarcasmo- Por supuesto les encanta que los adulen.

-Sí, solo que pensé en hablar más bien  inocentemente, ya sabes, decirle que la comida es tan deliciosa que el primer día me tome una jarra de chocolate yo solo; o que nunca me había bañado tanto en toda mi vida,  y claro mi olorosa experiencia con los botones de la ducha - Haymitch me mira asintiendo.

-Me gusta, creo que puedes ser bastante carismático, puede funcionar – me dice emocionado - Bien Peeta, comencemos a practicar, yo seré el entrevistador, trata de llevar alguna de las preguntas que te haga hacia lo  encantador que te parece el Capitolio y Caesar seguro que te sigue el juego… aunque bueno, si hay un espacio antes de la entrevista… se le puede sugerir que preguntarte.

-¿Le puedo pedir que me pregunte algo especifico?- le pregunto

-No siempre se puede, por eso necesitamos practicar. Vamos.

El resto del tiempo de mi clase es para practicar la entrevista, lo hago bien, Haymitch parece complacido, incluso sonríe con mis respuestas.

Al terminar vamos juntos hasta el comedor. Todo huele delicioso, siempre hay platillos nuevos que llaman mi atención, de inmediato comienzo a servirme. No sé cuánto tiempo tiene que pasar uno viviendo en el Capitolio para acostumbrarse a comer así, nunca lo sabré.

Katniss aparece y nos mira seria, sin decir palabra comienza a servirse  aventando la comida a su plato. Effie llega a la mesa, se acaricia las sienes de la cabeza con los dedos y trata de sonreírme aunque es evidente que esta de mal humor. Supongo que no ha ido tan bien su clase. Comemos todos en silencio. Al final me dirijo con Effie a mi habitación para comenzar a prepararme para la presentación. Me da un traje y me enseña a usar la botonadura, ya que cuando te sientas tiene que quedar abierto y en cuanto te levantas solo cierras un botón, simple pero es un detalle que en el Capitolio toman mucho en cuenta. Me enseña las posturas correctas para sentarme, levantarme. Como saludar correctamente a los caballeros, y como tomar de la mano a una dama, me dice que pude servirme si necesito ayudar a Katniss a bajar las escaleras con su vestido largo.

-No creo que sea algo que vaya utilizar, lo de ayudar a Katniss- le digo recordando como me a ignorado en todo el día.

-Pues es probable que si lo tengas que hacer Peeta, aunque estuvimos varias horas practicando con los tacones, simplemente no es algo tan sencillo, requiere muchisimo compromiso verte elegante al caminar y créeme que Katniss no lo ha conseguido.  Su actitud ante los Juegos deja mucho que desear.  Además la estrategia que planeamos el equipo fue el de mantenerlos juntos hasta entrar a la arena, así que si ella no puede comportarse como una dama por lo menos confió en que tú te portaras como un caballero - me contesta con suficiencia.

-¿Por qué? ¿Por qué mantenernos juntos si al final en la arena no lo estaremos?

-Dime Peeta  ¿cuándo has visto dos tributos siendo amigos? Exacto, nunca. Creo personalmente que Cinna es un genio del estilismo, pero esta idea que tuvo nos apasiono desde el principio. Dos tributos unidos a pesar de las circunstancias, es algo nuevo y único, una excelentísima estrategia, no sabes cuánto hablaron de ustedes en el Capitolio por la forma que iban tomados de la mano en la carreta del desfile. Son un misterio, y eso al igual que la ropa de Cinna los puede hacer inolvidables al entrar en los Juegos, que al final es de lo que se trata.

Termino mi clase con Effie y me deja en mi habitación para cambiarme el traje con el que practique. Me recuerda que me esperan a cenar para que llegue puntual al comedor.

Las palabras de Effie sobre las razones para mantenernos unidos resuenan en mi cabeza en cuanto me quedo solo, tiene todo el sentido. Nunca antes se vio algo parecido, es como las llamas en la ropa, o los puntajes altos de dos tributos de un distrito olvidado. Cinna es un genio, con todo junto estamos llamando la atención del Capitolio, incluso los profesionales nos voltearon a ver como posibles aliados, sé que si no fuera por Clove también hubiesen querido a Katniss en el grupo. Aunque estoy casi seguro de que ella no hubiese aceptado, hasta yo que soy inofensivo le doy desconfianza. Examino en mi cabeza todos los juegos que he visto por años ¿Qué es lo que nunca ha pasado? ¿Qué es lo que podría cambiar el juego? ¿Qué nos haría inolvidables para todo Panem? Mi respiración se detiene, he tenido la respuesta desde el día de la cosecha, la he tenido desde hace años. Y de pronto sé que es lo que debo hacer.

Llego a la mesa del comedor donde esta nuestro mentor solo, tiene la mirada ausente, en la mano sostiene una copa de vino casi vacía, por lo que veo no es la primera.

-¿Todo bien Haymitch?- le pregunto.

-Trato de quitarme el mal sabor de boca de las últimas horas. Te lo digo Peeta, esa chica tiene todo el potencial para ganar, la cuestión  es que no solo sirve que seas buena con un arma; en la arena necesitas a los patrocinadores, debes conseguir sus regalos para sobrevivir. Y como yo lo veo, la entrevista será un desastre, odia al Capitolio, odia a todo el mundo. Y se los hará saber.

Miro a todos lados asegurándome que seguimos solos, me acerco a su oído.

-Debo hablar en privado contigo después de la cena- le digo en voz baja. Él me mira curioso.

-¿Otra alianza?- me pregunta

-Otra estrategia, o más bien la misma pero mejor.

-Te veo en mi habitación al terminar- Haymitch deja la copa a un lado y no vuelve a servirse vino el resto de la noche.

Katniss no llega a cenar, no sé qué sucedió exactamente en sus clases, no la culpo, son momentos de mucha tensión, a mi crear planes  me ayuda a aferrarme a algo. Terminando de comer me dirijo con Haymitch a su habitación, le confieso mi propuesta y el está encantado con la idea. Sigue la estrategia que ellos querían y nos pone en un lugar elevado, sobre todo a Katniss. Me promete hacer lo que pueda para pedirle a Caesar hacerme la pregunta especifica justo antes del cierre de mi entrevista. Me calma un poco, con la práctica que tuvimos podré llevar las preguntas hasta donde quiero, y si Haymitch consigue acercarse a Caesar, la entrevista será exactamente como planeamos. Esta noche podría dormir más rápido, pero quiero probar la técnica para estar alerta, tomo un pequeño adorno de la mesa de centro, es redondo y pesado; lo coloco en mi mano, me recuesto sentado en el sillón, cierro los ojos y sin darme cuenta por el cansancio de estos días mas el apoyo de Haymitch me dan suficiente para dormirme de inmediato, poco tiempo a pasado cuando mi mano se abre sola y suelto de golpe el adorno que cae al piso, funciono, me despierto enseguida. Ahora me puedo ir a la cama con más tranquilidad que antes.

Al día siguiente después del desayuno me voy directo con Portia y sus asistentes, no he necesitado ducharme en mi habitación porque sabía que eso vendría en la agenda de mi estilista, y así es, solo que no contaba con disfrutarlo. Me colocan desnudo como es su costumbre sobre una mesa, frotándome la cara y el cuerpo con una especie de liquido verdoso que huele a hierbas, es refrescante y mis músculos se relajan, me dejan ahí un buen rato, después lo quitan con pequeñas toallas de algodón y me meten en una bañera con agua tibia, donde me dejan cerca de una hora. Aunque dormí muy bien esta noche, estoy casi roncando y tienen que despertarme para salir de la tina. Me ponen una pequeña bata y se dedican a mi rostro, me explican que me pondrán un químico que evita que me salga barba, de esa manera el público podrá seguir reconociendo a los tributos con facilidad, ya que si nos va bien, son varios días los que estaremos en la arena sin rasurarnos. Hacemos pausa para comer pero sin salir de ahí, están decididos a pulirme lo mas que se pueda, me cortan el cabello, me arreglan las uñas, me limpian los dientes con una máquina, me ponen lociones en la piel, y varias horas después por fin estoy listo para usar el traje que usare en la entrevista. Portia me lo muestra y veo que tiene flamas dibujadas en las orillas, me pregunto si así será el vestido de Katniss. 

Salimos directos al ascensor, creo que la veré hasta que lleguemos al estudio de grabación cuando la puerta de nuestro piso se abre y ella sale de ahí con un vestido rojo fuego, esta tan resplandeciente que es imposible dejar de verla, su cabello esta delicadamente arreglado y sus labios tienen un color carmín excepcional, se ve aun más hermosa que en el día de la presentación. Hay algo en ella diferente, parece relajada, lo que me asombra después de lo molesta que estaba ayer; si no fuera por sus brillantes ojos grises pensaría que es otra chica.

Bajo la mirada al piso, no quiero que me vea contemplarla de esta manera, aunque guardo con celo el recuerdo de su imagen en el vestido rojo. Llegando a la estudio nos colocan en una fila dentro de una sala, ahí esperaremos nuestro turno para ser entrevistados, hay una televisión enorme donde podremos ver todo el programa. Nos han separado de nuestros mentores así que no podre saber si Haymitch pudo hablar con el entrevistador, debo confiar en él, o en nuestro plan al menos. Las luces, el ruido del público  o tal vez los demás tributos mirándola hacen que Katniss se muerda las uñas, me gustaría tomarla de la mano y decirle que todo va a salir bien, me acomodo un poco para acercarme y ella se mueve rápidamente dándome la espalda. Doy un suspiro y miro mis zapatos otra vez.

Comienza el programa, Caesar está muy animado presentado a la tributo del 1, se llama Glimmer, me aprendo su nombre ya que estaré en el grupo de aliados con ella. Lo que me recuerda que no he visto a Clove desde el tejado, la busco con la mirada y ella parada en el inicio de la fila me está observando, asiento lentamente la cabeza, casi imperceptible, y ella hace lo mismo con una pequeña sonrisa de lado. Regreso a ver la televisión, decidido a poner atención a las entrevistas a ver si hay algo que me pueda servir. Nada, cada tributo hace mejor esfuerzo para parecer interesante, pero todo lo que dan es superficial, es muy poco el tiempo que nos dan en el escenario, tengo que hacer que el mío valga la pena. Llega el turno de nuestro distrito, y la chica es la primera en pasar. Katniss camina despacio apretando sus puños y sale de la habitación, como los tributos se sientan cerca del escenario después de su entrevista, me he quedado solo. Segundos después Caesar la presenta y el rostro de la chica en llamas llena la pantalla, en este momento puedo admirarla sin temor, estoy a salvo por ahora.

Por supuesto se ve espectacular, pronto se pone de pie y comienza a dar giros con los brazos al aire, su vestido comienza a prenderse en llamas falsas como nuestros trajes del desfile, en unos segundos está completamente envuelta en fuego, es impresionante, el público está encantado con ella y le aplaude sin parar. Su entrevista continua con preguntas sobre su calificación de once en su puntaje con los Vigilantes, ella sonríe como nunca la he visto y se que se ha ganado a la gente. Caesar le pregunta por su pequeña hermana, me inclino hacia delante del monitor esperando que ella evite contestar, sin embargo mira directo al público y dice abiertamente “Se llama Prim, solo tiene doce años y la amo más que a nada en el mundo”. Puedo sentir su dolor al hablar de su hermana, era inevitable que Katniss se presentara voluntaria en la Cosecha, recuerdo el miedo en sus ojos y siento un fuerte deseo de abrazarlo en este momento. Me enfoco de nuevo en la pantalla y veo que su entrevista ha terminado y la despiden con un gran aplauso.

Viene un asistente del programa y me guía hasta el escenario. Caesar da unos pequeños comentarios y presenta como el último (pero no menos importante) tributo de estos Juegos. Camino con seguridad, justo como me dijo Effie que les gusta en el Capitolio, sonrió ampliamente saludando al público y le doy un firme apretón de manos a Caesar que me recibe con una mueca de asombro, me invita a sentarme, abro el botón de mi traje y hago el movimiento de empezar a girar.

-¡Oh! ¿Tu también darás vueltas?- me sonríe emocionado

-No no, hoy no me prenderé fuego - bromeo – las flamas se las dejamos a Katniss que le quedan mucho mejor.

-Sin lugar a dudas Peeta- me dice entre risas- ella se ve hermosa en llamas.

-¡Ya lo creo! ¡Se ve ardiente!- le contesto. Caesar y el público sueltan una carcajada y me siento confiado al instante. Nos sentamos en los sillones del escenario, cruzo la pierna imitando la posición de  Caesar.

– Peeta, tu nombre proviene de … el pan pita?

-Así es Caesar, mi padre es panadero e insistió en llamarme así, de hecho mis hermanos también tienen nombre de panes: Acim y Ekmek.  Mi padre es  un gran conocedor de su profesión, y algunas veces le gusta relacionar las cosas que vive con los panes, cosa rara que yo también he heredado. Por ejemplo en los entrenamientos, el chico del Distrito 4 se quedo de cabeza en un tubo, y yo lo único que podía pensar era se parecía a el pan de algas que hacen en su distrito, que es completamente verde como él en ese momento- Caesar y el público vuelven a reír.

-Que peculiar es eso Peeta ¿Yo que pan seria?

-Tu serias una suave flor de pan blanco- le digo- pero una flor muy masculina claro- Caesar vuelve a reír con ganas junto al público.

-Gracias por la aclaración de masculina Peeta.

-Bueno que las flores no están mal, mira que últimamente me he acostumbrado a oler a rosas-

-¡Oh! ¿Te han gustado los perfumes del Capitolio?

-Si si claro, son deliciosos pero me refiero más a las duchas, que si no sabes usarlas pueden resultar peligrosamente olorosas, desde el primer día que llegue estuve presionando botones equivocados y cada ducha en el Capitolio han sido horas interminables oliendo a rosas. Hasta que mi mentor me enseño a usar los botones correctamente, creo que le mareaba estar cerca de mi o quizá… era por otra cosa – el publico grita de entusiasmo por la broma a mi mentor -Dime ¿Todavía huelo a rosas?- le pregunto a Caesar

-Déjame olerte- me dice mientras se acerca a mi- ¡Oh! ¡Es verdad! ¡Hueles al jardín completo! – el público estalla en risas.

-¡Tu también hueles muy bien Caesar!- le digo olisqueándolo aprovechando su cercanía.

-¡Oh muchas gracias! Es que yo llevo más tiempo viviendo en el Capitolio. – la gente vuelve a reír entre aplausos.

-¡Gran chico! ¡Gran chico Peeta! Dime… – me dice Caesar y el publico guarda silencio para seguir escuchando la entrevista- …en casa aunque no huelas a rosas, debes oler bien para alguna chica seguramente  ¿tienes novia?

Me tomo un par de segundos en contestar, por fuera debo parecer misterioso, pero por dentro estoy feliz con mi mentor. Finalmente sacudo la cabeza negando tener novia en el 12.

-¿Un chico guapo como tú?- me dice- Tiene que haber una chica especial. Venga ¿Cómo se llama?

-Bueno, hay una chica- le digo apenado- Llevo enamorado de ella desde que tengo uso de razón, pero estoy bastante seguro que ella no sabía nada de mí hasta la cosecha. – termino con un suspiro. Sí, estoy fingiendo el no saber que me haría esta pregunta, pero el suspiro fue real, porque lo que acabo de decir es real.

-¿Tiene a otro?

-No lo sé. Aunque le gusta a muchos chicos.

-Entonces te diré lo que tienes que hacer: gana y vuelve a casa. Así no podrá rechazarte ¿eh?

-Creo que no funcionaria. Ganar… no me ayudaría, en mi caso.

-¿Por qué no?- me pregunta extrañado Caesar.

Miro rápidamente hacia donde esta Katniss, sus ojos están fijos en mí, como nunca antes.

-Porque… porque ella está aquí conmigo.

Este es el momento que soñé mil veces, por fin declararle mi amor a Katniss, solo que en mi sueño no lo hacía frente a todo Panem. Escucho al publico exclamar de asombro y tristeza, incluso Caesar está perplejo. Valió la pena, ahora somos inolvidables.

 -9-

jueves, 29 de mayo de 2025

CAPITULO 8

-8-

Todos nos ponemos de pie inmediatamente, Effie y Haymitch son los primeros en seguirla hasta su puerta que ha cerrado con un golpe.  Los estilistas y yo estamos justo de tras de ellos que no dejan de llamarla mientras  solo escuchamos el sollozo de Katniss.

Siento como si me hubiesen golpeado detrás de las rodillas al recordar lo que hable ayer con Katniss en el tejado. Seguramente sí tienen micrófonos ahí arriba,  el ruido del viento y lo carillones no fueron suficientes para ocultar que ella sale a cazar en el 12, y que estuvo a punto de ayudar a dos traidores del Capitolio, no sé si planeaba ayudarlos, yo creo que eso habría hecho de haber tenido oportunidad, o al menos eso dirían aquí para inculparla, sin mencionar que está prohibido salir de la alambra usando armas. ¡Por favor! ¿En que estaba pensando? ¿Por qué la hice hablar de eso? no debí pedirle que me contara, la puse en peligro. No sé que esperaba que me dijera si era evidente que reconoció a una traidora ¿Pudo mas mi curiosidad? ¿Saber de ella?

-Peeta… Peeta…vamos a la sala- me dice Portia mirándome fijamente

-¿Cómo?

-A la sala, vamos, necesitas sentarte, estas pálido. –me repite Portia mientras sus manos me llevan hacia el pasillo.

Katniss sigue sin abrir la puerta. Camino por inercia junto a Portia hasta el sillón de la estancia. Cinna se nos une.

-¿Qué crees que haya pasado?- le pregunto

-No lo sé, probablemente no le fue bien en la prueba ¿Qué paso ahí? ¿Te pidieron hacer algo? ¿Quién estaba?

Comienzo de nuevo a explicar lo que paso en la sala de entrenamiento -Solo reconocí al Vigilante en jefe, no me pidieron mi nombre ni nada, ya te digo que estaban borrachos, después de unos quince minutos tirando pesas uno de ellos, un tipo fornido de cabello oscuro me dijo que era suficiente y que podía irme.   - ¿Crees que este así Katniss… por otra cosa que no haya pasado ahí?- le pregunto con precaución, les tengo un poco de confianza a Cinna y a Portia,  no la suficiente para repetirles la historia de la Avox.

-¿Otra cosa? ¿A qué te…?- de pronto Cinna sube la mano a su rostro, no sé si lo estoy imaginando pero veo que sutilmente me hace un gesto de silencio. –Si hubiera pasado algo, lo que fuera- me dice en voz baja -No creo que sea tan grave, de otra manera los agentes de la paz ya estarían tirando esa puerta.

Suspiro con fuerza, desde que ella entro corriendo siento que he estado aguantando la respiración, tiene razón Cinna, no puede ser tan grave si todo está en silencio afuera.

Haymitch regresa a la sala y se sienta en el sillón junto a mí.

-Supongo que no fuiste el único al que le fue mal en la prueba- me dice.

-¿Seguro fue eso verdad? – le pregunto en un susurro.

-Con esa chica es difícil saberlo, no nos queda más que esperar. Si quieres irte a tu habitación a descansar está bien Peeta, la comida estará antes de que comience el programa y faltan varias horas para que den calificaciones, quizá para ese entonces ya sepamos que paso- dice mientras ve entrar a Effie – ¿Nada?- le pregunta.

-No, sigue sin abrir; solo me grito que me fuera de ahí- contesta Effie levantando los hombros.

Lo último que necesito es encerrarme en mi cuarto, en realidad quisiera salir al tejado, sentir el viento es lo que podría tranquilizarme. Pero no quiero moverme de aquí, sé que es estúpido porque si los agentes de la paz vienen por ella no hay nada que pueda hacer, mi corazón se acelera y alejo ese pensamiento, me recuesto en sillón cerrando los ojos.

-¿Peeta? ¿Quieres que te acompañe a tu habitación?- me dice Effie con suavidad.

-No, gracias Effie, prefiero quedarme aquí un rato mas- le contesto con los ojos cerrados.

Espero que ellos empiecen a hablar, a sacar sus propias deducciones de lo que ha pasado con los Vigilantes, nadie dice nada, todos están ensimismados en sus pensamientos, o tal vez solo son respetuosos conmigo, no lo sé, por ahora solo quiero estar concentrado en cualquier ruido que pueda alertarme de que alguien va a derribar la puerta.

Mi mente gira a mil por hora creando planes de escape, todos ellos improbables de lograr en este edificio lleno de vigilancia y agentes. Tan lejos de casa. ¿Qué podrían hacerle a Katniss? ¿La convertirían en una Avox? Si es así, es seguro que a mí también por que conocía la historia y no dije nada. ¿Tendría sentido cortarnos la lengua si van a lanzarnos a la arena? ¿Eso si que sería nuevo, no era lo llamativo que esperaba provocar, pero estar sin lengua es mejor que muerto, supongo. Recuerdo la cara de tristeza de los Avox que nos han atendido estos días y un escalofrió me recorre, no solo les quitaron su voz, también su libertad, justo como a nosotros los tributos. Jamás podría soportar Katniss una vida como esta, lejos del bosque, de la caza, de su familia, de Gale el chico cazador. Por primera vez pienso en él sin celos, ella tiene que sobrevivir y tendrá que hacer su vida con alguien, ese chico parece respetarla y estoy seguro que hasta quererla, yo sé que nunca tuve ninguna oportunidad con ella, menos ahora, igual que los Avox, estoy condenado a perderlo todo.

No me doy cuenta de que me quede dormido hasta que una pesadilla me despierta de golpe. Solo Effie está en el salón con sus papeles en la mano, me mira preocupada, escucho a los demás en el comedor.

-¿Katniss? ¿Dónde está?- le pregunto

-Sigue sin salir de su habitación, estaba a punto de hablarte, ya casi es hora de la cena.

Vamos juntos hacia el comedor, Portia, Cinna y Haymitch guardan silencio al verme.

-Ya casi es hora de la cena, iré a llamar a Katniss- dice Effie.

-No, déjala, esa chica sigue sus propias reglas, cuando este lista ella bajará sola- contesta Haymitch ¿Su tranquilidad al hablar se deba a que ya tenga información de lo que sucedió? Effie hace una mueca y se va hacia la habitación de Katniss.

-Siéntate Peeta ¿tienes hambre?- me pregunta Cinna, su actitud es como la de Haymitch.

-¿Saben ya que paso? –pregunto mientras me siento.

-Creemos que nada grave Peeta, dado que estamos aquí solo nosotros, como te dije en la tarde, lo más probable que Katniss haya sentido que saco una mala nota, eso es común en los distritos como el suyo, menos llamativos digámoslo así- me contesta Cinna

Me pregunto si estarían tan tranquilos sabiendo la historia que ella me conto, no digo nada, solo asiento con la cabeza esperando que la suerte esté a nuestro favor.

Los tres comienzan a hablar de otra cosa, no sé si es a propósito para calmarme o realmente creen que fue una mala nota, como sea funciona, Portia hace un comentario sobre mi aversión a  tomar más duchas en el Capitolio y por un momento se me ocurre una idea para hablar en la entrevista.

Escucho pasos en el pasillo y me pongo alerta, es Katniss entrando al comedor, tiene los ojos hinchados. Se sienta junto a mí, la observo atento esperando su mirada, cuando por fin me mira a los ojos, le hago una seña de “¿y bien? ¿Qué paso?” Ella niega con la cabeza y sigue comiendo, no sé si eso significa “no pasa nada” o “no puedo hablar ahora”. Nadie más en la mesa hace ningún comentario sobre lo sucedido, siguen en su posición de distraernos con su plática, mas ahora que esta ella. Supongo que la comida esta exquisita por los elogios que hacen Portia y Effie, la verdad es que apenas y noto el sabor.

Después de un rato Haymitch se aclara la garganta listo para saber que paso, todo este tiempo no estuvo tan tranquilo, esperaba solo el mejor momento.

-Vale, basta de cháchara ¿lo hicieron muy mal hoy?- nos pregunta, Katniss se queda viendo su plato, tal vez si sabe que me fue terrible se sienta más cómoda de hablar.

-Creo que da igual- respondo –Cuando aparecí nadie se molesto en mirarme; estaban cantando una canción de borrachos, creo. Así que me dedique a lanzar algunos objetos pesados hasta que dijeron que podía irme.

- ¿Y tu preciosa? – le pregunta Haymitch, todos ponemos atención a su respuesta.

-Les lance una flecha.

-¿Qué qué?- grita Effie con voz aguda; Portia suelta su cuchara, mientras que Cinna, Haymitch y yo seguimos con la boca abierta.

-Les lance una flecha. Bueno, no a ellos, en realidad, sino hacia ellos. Fue como dice Peeta: no me hacían caso mientras disparaba y… perdí la cabeza ¡Así que apunte a la manzana que tenía en la boca su estúpido cerdo asado!

-¿Y qué dijeron? – pregunta Cinna.

-Nada. Bueno, no lo sé, me fui después de eso.

-¿Sin que te dieran permiso?- le pregunta Effie con los ojos muy abiertos.

-Me lo di yo misma- responde Katniss casi con orgullo. Haymitch tiene razón, ella sigue sus propias reglas, no creo que eso sea tan bueno en el Capitolio.

-En fin, ya está hecho- termina Haymitch, y sigue comiendo como si nada.

-¿Crees que me detendrán? – pregunta Katniss

-Lo dudo. A estas alturas seria un problema sustituirte.

-¿Y mi familia? ¿Los castigaran?

-No creo. No tendría mucho sentido. Tendrían que revelar lo que se sucedió en el Centro de Entrenamiento para que tuviese efecto en la población, la gente tendría que saber lo que hiciste; pero no pueden, porque es secreto, así que sería un esfuerzo inútil. Lo más probable es que te hagan la vida imposible en la arena.

-Bueno eso ya nos lo han prometido de todos modos- digo.

-Cierto – corrobora Haymitch y el ceño de Katniss se suaviza - ¿Qué cara pusieron?-sigue Haymitch entre risas.

-De pasmados. Aterrorizados. Eeeh… ridículos, al menos algunos. Un hombre tropezó al retroceder de espaldas y se cayó en un ponchera. – dice Katniss.

Haymitch no aguanta más y suelta una carcajada, todos le acompañamos, incluso Katniss.

-Bueno les está bien empleado. Su trabajo es prestarles atención, y que seas del Distrito 12 no es excusa para no hacerte caso. Lo siento pero es lo que pienso – dice Haymitch con una chuleta en su mano. Claro que tiene razón, solo espero que los Vigilantes piensen lo mismo.

-Me darán mala puntuación- dice ella.

-La puntuación solo importa si es muy buena. Nadie presta mucha atención a las malas o mediocres. Por lo que ellos saben, podrías estar escondiendo tus habilidades para tener mala nota adrede. Hay quien usa esa estrategia- explica Portia.

-Espero que interpreten así el cuatro que me van a dar- digo- Como mucho. De verdad ¿hay algo menos impresionante que ver como alguien levanta una bola pesada y la lanza doscientos metros? Estuve a punto de dejarme caer una en el pie. – Mi comentario hace reír a todos, en especial a Katniss, que es a la que realmente observo, sus ojos brillan de nuevo; de pronto la comida me sabe estupendamente.

El programa de puntuación está a punto de comenzar y estamos todos listos en la sala, el ambiente se ha relajado mucho, incluso si sacamos malas notas aun tenemos oportunidad de demostrar que podemos luchar y sobrevivir en la arena, aun podemos conseguir buenos patrocinadores.  Comienzan dando las notas del Distrito 1,  como va en orden ascendente, seremos los últimos claro. Así que vemos desfilar las mejores calificaciones a los distritos consentidos, los demás rondan entre cinco y siete. Llegan a nuestro distrito, veo mi foto en la pantalla, y unos segundos después un número ocho. ¿De verdad un ocho? Los vigilantes no son tan exigentes cuando están borrachos. El equipo está feliz, me dan pequeñas palmaditas sonriendo mientras esperamos la calificación de Katniss. Su foto está en la pantalla, y unos segundos después su calificación.

-¡Once! – grita Effie repitiendo el numero que acaba de aparecer, nos miramos sorprendidos pero nadie como Katniss que se ha quedado inmóvil mirando su nota en el televisor.

-Tiene que haber un error ¿Cómo… como ha podido pasar?- dice anonadada.

-Supongo que les gusto tu genio. Tienen que montar un espectáculo, y necesitan algunos jugadores con carácter.

-Katniss, la chica en llamas- dice Cinna mientras la felicita, todos estamos felices, esa nota asegura que los patrocinadores le presten atención.

-¡Muy bien hecho Peeta!- me dice Portia mientras me abraza con fuerza -¡También lograste una nota muy buena! a la altura de los profesionales, ahora ellos sí que los verán como verdaderos rivales.

Entre risas y buen humor ha terminado la velada, los estilistas se despiden, y nos vuelven a felicitar, sigo sonriendo pero el comentario de Portia se agita en mi cabeza. No sé como pensé por un instante que algo podría estar bien, esto son los Juegos del hambre, sin entrar a la arena ya nos hicieron rivales de los profesionales, sobre todo a Katniss, su calificación ha sido la más alta de todos los distritos ¿Qué significa eso para los demás tributos? Antes solo éramos dos chicos llamando la atención por sus trajes espectaculares, ahora nos hicieron parecer letales, sobre todo a Katniss, esto la coloca en un mayor peligro en la arena. He visto como los profesionales nunca se concentran en los más débiles, ellos casi siempre mueren solos por la intemperie, los profesionales cazan a los contrincantes que suponen un riesgo para ellos. ¿Esta será la venganza de los Vigilantes? ¿Asegurarse de poner como blanco a la chica en llamas?

Katniss se me acerca y me extiende la mano.

-Felicidades Peeta, al final tuviste una gran nota- me dice seria.

-Gracias, la tuya fue excelente, felicidades también- no sé que mas decir que no delate mis pensamientos, le suelto la mano, solo quiero alejarme de ahí.

Mis pies comienzan a moverse al lugar en el que me siento un poco más como yo, salgo al pasillo de la entrada y subo al tejado.

El aire es cálido, tan ligero que apenas y mueve los carrillones. Entiendo perfecto por que pusieron la red eléctrica, realmente en momentos como este dan ganas de saltar. No sé qué hacer ahora, esta situación empeora las cosas. Quería llamar la atención del Capitolio, no de los profesionales. Tener un perfil bajo en la arena es esencial, al menos en mi estrategia, que hasta ahora constaba de escondernos, sobrevivir a todos y luchar solo si era necesario. Ahora ellos nos buscaran, estoy seguro que no pararan hasta encontrarla ¿Que tan difícil será que  podamos conseguir armas? ¿Evitaran poner un arco los Vigilantes para seguir castigándola?  Tal vez si… comienza a punzarme la cabeza.

Quizá estoy sobre pensando, hace unas horas creí que llegarían los agentes de la paz a llevársela, a convertirla en Avox, no paso nada. Probablemente tenga razón Haymitch y los Vigilantes si necesitan una tributo valiente y con carácter como ella, al final esto es un show. Comienzo a pensar que esto podría ser bueno, cuando las puertas del elevador se abren. Una chica alta de cabello oscuro sale ahí, es la tributo del distrito 2, observa alrededor buscando algo, me ve y camina directo hacia donde estoy.  Mi cuerpo se tensa de inmediato, ella me observa fijamente con una sonrisa extraña.

-Te estaba buscando- me dice

-¿A mí?- pregunto sabiendo que no hay nadie más en el tejado.

-Si, a ti Peeta. – Me sorprende que sepa mi nombre -Cato me dijo que te había visto por aquí un par de veces, supuse que estarían en el tejado festejando sus calificaciones.

-Solo estoy yo - le digo – ¿Cato es tu compañero de distrito? - se refiere al chico musculoso que he visto aquí.

-Así es, mi nombre es Clove, y…  ¿Dónde está tu amiguita? ¿Festejando su calificación?- me dice en burla.

-Supongo, no lo sé. – contesto con cautela, esperando a que revele sus intensiones.

-¿No lo sabes?  ¿No se supone que son amigos o algo así?

-Algo así.  ¿Y tú? ¿No deberías estar celebrando con Cato?

-Nosotros somos profesionales, no tomamos en cuenta la puntuación de los Vigilantes, a menos que sea baja o… de que alguien haya tenido una más alta que nosotros.- me dice; yo tenía razón, hemos llamado la atención de los profesionales.

-¿Por eso estas aquí?- le digo - ¿Por la puntuación de Katniss?

-Y por la tuya, un ocho es bastante bueno. Aunque tendré que admitir que nos impresiono el once de tu amiguita, de hecho Cato sigue haciendo berrinche. Supongo que no me dirás que hizo para ganarlo.

-Supones bien, no por quiera, simplemente porque no lo sé. – le miento - Solo hablo de ello con nuestro mentor.

-¡Oh vaya! No celebran juntos, no se dicen sus secretos. A pesar de sus risitas en las comidas me di cuenta que nunca se miran a los ojos.  Realmente ustedes sí que son “amigos” – me dice sonriendo.

Su comentario me desconcierta, creí que habíamos hecho un buen trabajo fingiendo nuestra amistad, casi todos nos creyeron. ¿Cuánto tiempo nos habrá observado Clove para darse cuenta?

-En la arena no hay amigos- trato de evadir darle respuestas.

-No; no los hay;  solo alianzas.  Qué bueno que lo veas de esa manera Peeta, como todos supongo que tu también quieres ganar, seguir vivo, ser un Vencedor.

Me quedo callado, sería imposible decirle que estoy dispuesto a lo que sea para que gane Katniss.

-Si tu amiguita es realmente un peligro, cuanto crees que duraras en la arena junto a ella.  En cuanto tenga oportunidad buscara eliminar contrincantes, tu serás de los primeros o el último, depende de cuánto le sirvas, a menos que tengan ya una alianza ¿La tienen?

-No hemos hablado de ello.

-Ni lo harán- me dice entre risas -A leguas se ve que es de las que camina sola. Con su calificación aseguro ya  patrocinadores, dudo que quiera compartirlos con su “amigo”.

-Tú compartirás con Cato.

-Solo si me es conveniente, no te sorprendas, de eso se trata estar en la arena Peeta, de sobrevivir a todo.  Además, recuerda que nosotros si tenemos una alianza.-  me sonríe fríamente y sigue  -Te vi en el Centro de entrenamiento, peleas bien, eres fuerte, serias un buen aliado, y me gustaría tenerte a ti en nuestro grupo.

-¿Por qué  yo? Katniss es… más valiosa.

-La cuestión aquí es ¿porque es más valiosa?  Tu sabes algo de tu amiguita que no quieres compartir conmigo ahora, y es justo lo que te hace mas valioso a ti. Si aceptas la alianza sobrevivirás por estar en un equipo de seis tributos juntos, y  cuatro de ellos somos profesionales, ella estará sola; haz cuentas, con quien tienes más posibilidades. Pero si decides quedarte con tu amiguita ten por seguro que  les daremos caza primero, a los dos; ya sabes Peeta no es nada personal. Pero si estas con nosotros, bueno, tu sabes los beneficios que tenemos los profesionales.

-Puedes tenernos a ambos, si Katniss tiene patrocinadores eso podría ayudarlos a ustedes.-insisto.

-Nosotros tenemos patrocinios asegurados desde antes de venir al Capitolio, no la necesitamos- me dice con total arrogancia mientras arranca una flor del macetero y la estruja con sus dedos  -Y la verdad es que,  no soporto a tu “amiguita”–   Al final parece que si es personal.

-Así que decide Peeta, tienes hasta mañana.

Clove da media vuelta, y camina a zancadas hasta el elevador. Me quedo solo,  siento las manos como si las hubiese metido en un cubo de hielos. Quería una alianza con los profesionales, pero no así, sin Katniss. No puedo seguir arriba, me siento expuesto.

Regreso corriendo a nuestro piso, la incertidumbre no me deja ni sentarme, me pongo a caminar por mi habitación. Repito en mi cabeza toda la conversación, intento recordar palabra por palabra. Los profesionales creen que yo tengo información sobre Katniss, esa es mi utilidad. No creen que yo sea un buen aliado, están buscando que sepa algún secreto que la delate y pueda acabar con ella en los primeros momentos.

Si digo que no a su alianza, ya fui advertido, nos darán caza sin tregua, es probable que dar mi vida no sea suficiente para protegerla de cuatro profesionales. No sé qué haría Katniss contra Cato, el tipo es musculoso y enorme, Clove es atlética y la he visto lanzar cuchillos, nunca falla.

 Camino y camino en círculos, esto me recuerda a los entrenamientos de lucha, el Sr. Novill era nuestro instructor, días antes de las peleas de competición siempre nos decía que observáramos a nuestro oponente, conocerlo es la clave para saber cómo se mueve, eso nos ayuda a prevenir sus ataques en el tapiz. Entonces… la  arena será nuestro tapiz de lucha, los tributos nuestros oponentes. Puedo hacerlo, he visto los Juegos del Hambre desde que tengo uso de razón ¿Qué sé de los profesionales? he observado sus estrategias, la que mas usan por su efectividad es: Antes de entrar en la arena ellos pactan unirse, los distritos 1 y 2 forman equipo, eso ya lo hicieron ahora.  Buscan alianzas con más  tributos que tengan cualidades que les ayuden a sobrevivir, eso también lo tienen hecho; Clove dijo que conmigo serian seis y cuatro de ellos eran profesionales, así que tienen por lo menos a otro tributo reclutado, queda solo un día para entrar a la arena, espero averiguar quién y por qué esta en el grupo. Llegando a los Juegos, el día uno,  los profesionales se quedan con la Cornucopia, las armas, la comida y refugio están asegurados ahí, indudablemente ese es el plan. Después comienza la búsqueda de los tributos más fuertes; con el once de Katniss es la primera en la lista, también me lo aseguro Clove. Terminando con los contrincantes más fuertes, esperan un par de días a que los más débiles mueran de hambre, o les van matando fácilmente. En cuanto queda solo su grupo se dispersan ya que en ese momento comienza la guerra entre ellos.  Está claro que seguirán esta táctica. La mitad de las cosas que hacen ya están hechas y planeadas.

Si me quedo cerca de Katniss en el segundo día nos darán caza, no sabremos donde estarán ni que estrategias para encontrarnos tengan, supongo que ninguna clara todavía, por eso me busco Clove. Pero si me quedo con ellos, estaré lo bastante cerca para saber lo que planean, incluso disuadirlos, podre darle a Katniss mas tiempo. ¿Tiempo para qué? ¿Esconderse? Ella no es de las que se esconden, es probable que quiera pelear, sin un arco no podrá hacerlo. Entonces si estoy con los profesionales, entro a la Curnicopia, consigo el arma para Katniss, incluso hasta comida. Vigilo que hacen, como trabajan, como dijo el profesor Novill, observar sus movimientos, en cuanto localice a Katniss y tenga asegurada el arma, se la entrego, le doy información de los profesionales; y me voy directo a Cato, es el más peligroso para ella, es posible que Clove también, aunque presiento que Katniss será letal con sus flechas, podrá defenderse. Así que solo me concentro en matar a Cato, ese será mi último objetivo y probablemente mi sentencia de muerte.

Me dejo caer en la cama, y me quedo dormido completamente. Por la mañana despierto con los toquidos en la puerta, es Effie para avisarme que me aliste, hoy practicaremos las entrevistas. Me pongo de pie, noto tengo los zapatos puestos, comienzo a desvestirme y me meto a la regadera, ahora soy un experto en usarla, lo hago sin prisa.

Al llegar al comedor solo esta Haymitch, me siento junto a él.

-Tengo que hablar contigo en privado- le digo

-Vamos a mi habitación- se levanta sin preguntar mas.

Al llegar a su habitación me mira curioso

-Ayer me ofrecieron una alianza los profesionales- le suelto, el levanta las cejas, poco a poco va sonriendo.

-Esto es una gran noticia, tendrán oportunidad de conseguir armas,  hay que pensar como se moverán con ellos y cuando deberán…

-Solo me ofrecieron la alianza a mí, sin Katniss.

Se queda estupefacto mirándome. Como si yo hubiese planeado ser el único aliado.

-¿Por qué? – me pregunta

-Creo que es una estrategia para cazarla a ella, a Katniss. – comienzo a relatarle lo sucedido la noche anterior, incluso como había visto a Cato en el tejado antes. El me escucha sereno y termina diciéndome.

-Acepta la alianza Peeta, y no se lo digas a Katniss.

-Pero…

-Escucha lo que te digo, es mejor que no lo sepa, su apodo de la chica en llamas no es solo por el vestuario. Tendremos más tiempo de hablar cuando te prepare para la entrevista, que ahora tendrá que ser por separado. Así que no digas nada hasta que volvamos a estar solos, de acuerdo ¿De acuerdo Peeta?

-Sí… si de acuerdo.

-Ahora vámonos al comedor, que ya escucho los tacones de Effie viendo hacia acá.