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lunes, 16 de junio de 2025

CAPITULO 9

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    Desde que Haymitch le dijo a Katniss que estaríamos separados de ahora en adelante, ella apenas y me mira, se sienta lo más alejada posible y como es obvio tampoco me habla. Explicarle la situación no creo que ayude en algo, no éramos amigos antes, ahora no tendremos que seguir fingiéndolo, pensé que eso le haría sentirse mejor, pero se ve molesta. Creo que la idea de Haymitch de no decirle nada de la situación parece acertada, no creo que vea algo positivo en que me haya aliado con los profesionales y por supuesto que no le puedo decir mis verdaderas razones.

Voy camino a mi habitación donde se supone que me preparare para los temas que hablare en la entrevista, aunque creo que Haymitch querrá hablar primero de la estrategia con los profesionales. Después de un rato toca a la puerta y lo dejo pasar, se sienta en el sofá junto a la cama, junta las manos y me observa.

-Muy bien Peeta- me dice Haymitch- acabo de hablar con el mentor de los tributos de Distrito 2. Fue algo muy rápido, solo le pregunte que si estaba enterado de la oferta que Clove te hizo, me dijo que por supuesto que ellos lo habían planeado, le dije que aceptabas. Me recordó que como es regular, se mantuviera la alianza en secreto hasta que se inicien los Juegos. Así que ya esta, entrando en la arena estarás con los profesionales. 

-¿Qué pasa?- le pregunto al ver que no deja de frotarse las manos.

-Me preocupa el chico, Cato, cuando llegué estaban discutiendo, se oían los gritos hasta el elevador.

-¿De qué discutían? ¿De… mi?

-No… no le sé Peeta, no se entendía bien, todos hablaban al mismo tiempo y en cuanto toque el timbre guardaron silencio, su mentor salió a atenderme en el pasillo un  par de minutos y me fui. El hecho es que el temperamento de ese chico es fuerte, no sé cuánto tiempo se sostendrá la alianza con alguien así, como ya has aceptado, deberás protegerte las espalda todo el tiempo particularmente de él. Te enseñare una técnica para no dormir profundamente, descansaras un poco pero tendrás que mantenerte en vigilia mientras estés con ellos. Y bueno lo ideal sería que supieras usar algún tipo de arma para…

- Se usar el cuchillo- le sorprendo- mi hermano me enseño algunos movimientos, no estoy seguro si lo hago correctamente.

-¡Vamos a probar entonces!- me dice mientras se para de un salto -Déjame traer un cuchillo sin filo de la cocina y veremos que puedes hacer.

Las siguientes par de horas Haymitch me enseña los lugares estratégicos para lesionar de un solo golpe de cuchillo, y los lugares mortales para apuñalar.  Revisa mi agarre, es bueno, mi hermano me enseño bien.  ¿Como sabe Haymitch usar un arma tan bien? ¿Aprendería antes de convertirse en vencedor? ¿Por eso gano? En realidad es que no sé como gano sus juegos, regularmente a lo largo del año repiten por televisión las ediciones de Juegos pasados pero nunca han repetido los juegos donde gano él, ¿Será que al ser el único vencedor de un distrito tan lejano no le interesa mucho al demás Panem? Sea cual sea la razón de Haymitch para saber moverse con un arma en las manos me viene perfecto, y no quiero distraerlo preguntando cosas que probablemente no quiera contestar, si algo he aprendido al  ver este espectáculo y a sus mentores es que a los Vencedores, que no sean profesionales, no les gusta hablar de sus propios juegos, supongo la razón, para ganar hay que dejar de ser quien eres, convertirte en alguien salvaje e inhumano para sobrevivir. Si yo fuera ganador también estaría avergonzado, es justo como no quiero morir.

Movemos la pequeña mesa de centro para empezar a practicar los puntos estratégicos del ataque. Al acercarse a mi  Haymitch comienza a reír.

-¿Qué? –pregunto

-Hueles a rosas. Pensé que ya habías aprendido a usar la ducha.

-¡Lo hice! Hoy por las prisas me equivoque de botón. Y bueno ya no tenía tiempo para volverme a enjuagar me urgía hablar contigo.

-Bueno aprovéchalo, en la arena no creo que vuelvas a oler así- sigue riendo mientras retomamos la posición para seguir entrenando el uso del cuchillo.

Cuando me ha quedado claro cómo moverme, Haymitch continúa con una técnica para dormir de manera superficial. Lo primero es colocar en una mano un objeto con un poco de peso, puede ser una rama, la sostienes como si fuera un lápiz con el que estas escribiendo, en cuanto comiences a dormir tendrás varios minutos antes de entrar en sueño profundo que es el momento en que sueltas el objeto de la mano y te despierta de inmediato. Vuelves a tomar el objeto y comienzas de nuevo. Por supuesto eso es en una mano, en la otra mano tendré que tener escondida un arma, un cuchillo o una navaja, para estar listo para defenderme si soy atacado por sorpresa mientras duermo.

Haymitch cree que los primeros días no será necesario usar esta técnica, sobre todo porque me ven como una utilidad para ellos. En los días siguientes según se logren los objetivos de los profesionales y menos tributos haya tendré que plantearme si salir de ahí con sigilo y hasta qué momento quedarme. Mientras tanto si no me siento seguro durmiendo con ellos tendré que implementar lo aprendido con mi mentor desde el principio para estar alerta incluso cuando descanse.

Me es curioso que Haymitch sabe que los profesionales me quieren con ellos para entregarles a la tributo que les supone más peligro, y sin embargo no menciona nada sobre Katniss, no toca el tema de lo que haré para llevarlos a ella, solo de qué hacer cuando ya se haya terminado la alianza. Después de eso se va directo sobre lo que hablaré en la entrevista. ¿Pensará que la traicionare sin más? ¿Qué puedo entregar fácilmente a la chica de mi distrito para salvar mi pellejo? o ¿qué me quitan un peso de encima al no tener que matarla yo? Tampoco es tan raro que eso suceda, en la arena el único fin del Capitolio es convertirnos en asesinos para no confiar en nadie, ni siquiera en tu propio distrito.  Sea lo que sea que piense Haymitch no me importa, de hecho está bien porque no tengo que confesar mis verdaderas intenciones, aunque Haymitch suele ser perspicaz dudo que sepa que la amo. Ese pensamiento me hace sonreír, la amo, jugare mi propio juego; hare todo para que ella sea la ganadora de estos Juegos.

-Bueno Peeta  ¿Tienes alguna idea de lo que quieres hablar en la entrevista?

-Creo que sí. He notado en otros años que Caesar hace una pregunta en las entrevista sobre: qué tal te ha parecido el Capitolio y esperan que les digas cosas maravillosas.

-Que los tributos engrandezcan lo magnifico que es el Capitolio- dice con sarcasmo- Por supuesto les encanta que los adulen.

-Sí, solo que pensé en hablar más bien  inocentemente, ya sabes, decirle que la comida es tan deliciosa que el primer día me tome una jarra de chocolate yo solo; o que nunca me había bañado tanto en toda mi vida,  y claro mi olorosa experiencia con los botones de la ducha - Haymitch me mira asintiendo.

-Me gusta, creo que puedes ser bastante carismático, puede funcionar – me dice emocionado - Bien Peeta, comencemos a practicar, yo seré el entrevistador, trata de llevar alguna de las preguntas que te haga hacia lo  encantador que te parece el Capitolio y Caesar seguro que te sigue el juego… aunque bueno, si hay un espacio antes de la entrevista… se le puede sugerir que preguntarte.

-¿Le puedo pedir que me pregunte algo especifico?- le pregunto

-No siempre se puede, por eso necesitamos practicar. Vamos.

El resto del tiempo de mi clase es para practicar la entrevista, lo hago bien, Haymitch parece complacido, incluso sonríe con mis respuestas.

Al terminar vamos juntos hasta el comedor. Todo huele delicioso, siempre hay platillos nuevos que llaman mi atención, de inmediato comienzo a servirme. No sé cuánto tiempo tiene que pasar uno viviendo en el Capitolio para acostumbrarse a comer así, nunca lo sabré.

Katniss aparece y nos mira seria, sin decir palabra comienza a servirse  aventando la comida a su plato. Effie llega a la mesa, se acaricia las sienes de la cabeza con los dedos y trata de sonreírme aunque es evidente que esta de mal humor. Supongo que no ha ido tan bien su clase. Comemos todos en silencio. Al final me dirijo con Effie a mi habitación para comenzar a prepararme para la presentación. Me da un traje y me enseña a usar la botonadura, ya que cuando te sientas tiene que quedar abierto y en cuanto te levantas solo cierras un botón, simple pero es un detalle que en el Capitolio toman mucho en cuenta. Me enseña las posturas correctas para sentarme, levantarme. Como saludar correctamente a los caballeros, y como tomar de la mano a una dama, me dice que pude servirme si necesito ayudar a Katniss a bajar las escaleras con su vestido largo.

-No creo que sea algo que vaya utilizar, lo de ayudar a Katniss- le digo recordando como me a ignorado en todo el día.

-Pues es probable que si lo tengas que hacer Peeta, aunque estuvimos varias horas practicando con los tacones, simplemente no es algo tan sencillo, requiere muchisimo compromiso verte elegante al caminar y créeme que Katniss no lo ha conseguido.  Su actitud ante los Juegos deja mucho que desear.  Además la estrategia que planeamos el equipo fue el de mantenerlos juntos hasta entrar a la arena, así que si ella no puede comportarse como una dama por lo menos confió en que tú te portaras como un caballero - me contesta con suficiencia.

-¿Por qué? ¿Por qué mantenernos juntos si al final en la arena no lo estaremos?

-Dime Peeta  ¿cuándo has visto dos tributos siendo amigos? Exacto, nunca. Creo personalmente que Cinna es un genio del estilismo, pero esta idea que tuvo nos apasiono desde el principio. Dos tributos unidos a pesar de las circunstancias, es algo nuevo y único, una excelentísima estrategia, no sabes cuánto hablaron de ustedes en el Capitolio por la forma que iban tomados de la mano en la carreta del desfile. Son un misterio, y eso al igual que la ropa de Cinna los puede hacer inolvidables al entrar en los Juegos, que al final es de lo que se trata.

Termino mi clase con Effie y me deja en mi habitación para cambiarme el traje con el que practique. Me recuerda que me esperan a cenar para que llegue puntual al comedor.

Las palabras de Effie sobre las razones para mantenernos unidos resuenan en mi cabeza en cuanto me quedo solo, tiene todo el sentido. Nunca antes se vio algo parecido, es como las llamas en la ropa, o los puntajes altos de dos tributos de un distrito olvidado. Cinna es un genio, con todo junto estamos llamando la atención del Capitolio, incluso los profesionales nos voltearon a ver como posibles aliados, sé que si no fuera por Clove también hubiesen querido a Katniss en el grupo. Aunque estoy casi seguro de que ella no hubiese aceptado, hasta yo que soy inofensivo le doy desconfianza. Examino en mi cabeza todos los juegos que he visto por años ¿Qué es lo que nunca ha pasado? ¿Qué es lo que podría cambiar el juego? ¿Qué nos haría inolvidables para todo Panem? Mi respiración se detiene, he tenido la respuesta desde el día de la cosecha, la he tenido desde hace años. Y de pronto sé que es lo que debo hacer.

Llego a la mesa del comedor donde esta nuestro mentor solo, tiene la mirada ausente, en la mano sostiene una copa de vino casi vacía, por lo que veo no es la primera.

-¿Todo bien Haymitch?- le pregunto.

-Trato de quitarme el mal sabor de boca de las últimas horas. Te lo digo Peeta, esa chica tiene todo el potencial para ganar, la cuestión  es que no solo sirve que seas buena con un arma; en la arena necesitas a los patrocinadores, debes conseguir sus regalos para sobrevivir. Y como yo lo veo, la entrevista será un desastre, odia al Capitolio, odia a todo el mundo. Y se los hará saber.

Miro a todos lados asegurándome que seguimos solos, me acerco a su oído.

-Debo hablar en privado contigo después de la cena- le digo en voz baja. Él me mira curioso.

-¿Otra alianza?- me pregunta

-Otra estrategia, o más bien la misma pero mejor.

-Te veo en mi habitación al terminar- Haymitch deja la copa a un lado y no vuelve a servirse vino el resto de la noche.

Katniss no llega a cenar, no sé qué sucedió exactamente en sus clases, no la culpo, son momentos de mucha tensión, a mi crear planes  me ayuda a aferrarme a algo. Terminando de comer me dirijo con Haymitch a su habitación, le confieso mi propuesta y el está encantado con la idea. Sigue la estrategia que ellos querían y nos pone en un lugar elevado, sobre todo a Katniss. Me promete hacer lo que pueda para pedirle a Caesar hacerme la pregunta especifica justo antes del cierre de mi entrevista. Me calma un poco, con la práctica que tuvimos podré llevar las preguntas hasta donde quiero, y si Haymitch consigue acercarse a Caesar, la entrevista será exactamente como planeamos. Esta noche podría dormir más rápido, pero quiero probar la técnica para estar alerta, tomo un pequeño adorno de la mesa de centro, es redondo y pesado; lo coloco en mi mano, me recuesto sentado en el sillón, cierro los ojos y sin darme cuenta por el cansancio de estos días mas el apoyo de Haymitch me dan suficiente para dormirme de inmediato, poco tiempo a pasado cuando mi mano se abre sola y suelto de golpe el adorno que cae al piso, funciono, me despierto enseguida. Ahora me puedo ir a la cama con más tranquilidad que antes.

Al día siguiente después del desayuno me voy directo con Portia y sus asistentes, no he necesitado ducharme en mi habitación porque sabía que eso vendría en la agenda de mi estilista, y así es, solo que no contaba con disfrutarlo. Me colocan desnudo como es su costumbre sobre una mesa, frotándome la cara y el cuerpo con una especie de liquido verdoso que huele a hierbas, es refrescante y mis músculos se relajan, me dejan ahí un buen rato, después lo quitan con pequeñas toallas de algodón y me meten en una bañera con agua tibia, donde me dejan cerca de una hora. Aunque dormí muy bien esta noche, estoy casi roncando y tienen que despertarme para salir de la tina. Me ponen una pequeña bata y se dedican a mi rostro, me explican que me pondrán un químico que evita que me salga barba, de esa manera el público podrá seguir reconociendo a los tributos con facilidad, ya que si nos va bien, son varios días los que estaremos en la arena sin rasurarnos. Hacemos pausa para comer pero sin salir de ahí, están decididos a pulirme lo mas que se pueda, me cortan el cabello, me arreglan las uñas, me limpian los dientes con una máquina, me ponen lociones en la piel, y varias horas después por fin estoy listo para usar el traje que usare en la entrevista. Portia me lo muestra y veo que tiene flamas dibujadas en las orillas, me pregunto si así será el vestido de Katniss. 

Salimos directos al ascensor, creo que la veré hasta que lleguemos al estudio de grabación cuando la puerta de nuestro piso se abre y ella sale de ahí con un vestido rojo fuego, esta tan resplandeciente que es imposible dejar de verla, su cabello esta delicadamente arreglado y sus labios tienen un color carmín excepcional, se ve aun más hermosa que en el día de la presentación. Hay algo en ella diferente, parece relajada, lo que me asombra después de lo molesta que estaba ayer; si no fuera por sus brillantes ojos grises pensaría que es otra chica.

Bajo la mirada al piso, no quiero que me vea contemplarla de esta manera, aunque guardo con celo el recuerdo de su imagen en el vestido rojo. Llegando a la estudio nos colocan en una fila dentro de una sala, ahí esperaremos nuestro turno para ser entrevistados, hay una televisión enorme donde podremos ver todo el programa. Nos han separado de nuestros mentores así que no podre saber si Haymitch pudo hablar con el entrevistador, debo confiar en él, o en nuestro plan al menos. Las luces, el ruido del público  o tal vez los demás tributos mirándola hacen que Katniss se muerda las uñas, me gustaría tomarla de la mano y decirle que todo va a salir bien, me acomodo un poco para acercarme y ella se mueve rápidamente dándome la espalda. Doy un suspiro y miro mis zapatos otra vez.

Comienza el programa, Caesar está muy animado presentado a la tributo del 1, se llama Glimmer, me aprendo su nombre ya que estaré en el grupo de aliados con ella. Lo que me recuerda que no he visto a Clove desde el tejado, la busco con la mirada y ella parada en el inicio de la fila me está observando, asiento lentamente la cabeza, casi imperceptible, y ella hace lo mismo con una pequeña sonrisa de lado. Regreso a ver la televisión, decidido a poner atención a las entrevistas a ver si hay algo que me pueda servir. Nada, cada tributo hace mejor esfuerzo para parecer interesante, pero todo lo que dan es superficial, es muy poco el tiempo que nos dan en el escenario, tengo que hacer que el mío valga la pena. Llega el turno de nuestro distrito, y la chica es la primera en pasar. Katniss camina despacio apretando sus puños y sale de la habitación, como los tributos se sientan cerca del escenario después de su entrevista, me he quedado solo. Segundos después Caesar la presenta y el rostro de la chica en llamas llena la pantalla, en este momento puedo admirarla sin temor, estoy a salvo por ahora.

Por supuesto se ve espectacular, pronto se pone de pie y comienza a dar giros con los brazos al aire, su vestido comienza a prenderse en llamas falsas como nuestros trajes del desfile, en unos segundos está completamente envuelta en fuego, es impresionante, el público está encantado con ella y le aplaude sin parar. Su entrevista continua con preguntas sobre su calificación de once en su puntaje con los Vigilantes, ella sonríe como nunca la he visto y se que se ha ganado a la gente. Caesar le pregunta por su pequeña hermana, me inclino hacia delante del monitor esperando que ella evite contestar, sin embargo mira directo al público y dice abiertamente “Se llama Prim, solo tiene doce años y la amo más que a nada en el mundo”. Puedo sentir su dolor al hablar de su hermana, era inevitable que Katniss se presentara voluntaria en la Cosecha, recuerdo el miedo en sus ojos y siento un fuerte deseo de abrazarlo en este momento. Me enfoco de nuevo en la pantalla y veo que su entrevista ha terminado y la despiden con un gran aplauso.

Viene un asistente del programa y me guía hasta el escenario. Caesar da unos pequeños comentarios y presenta como el último (pero no menos importante) tributo de estos Juegos. Camino con seguridad, justo como me dijo Effie que les gusta en el Capitolio, sonrió ampliamente saludando al público y le doy un firme apretón de manos a Caesar que me recibe con una mueca de asombro, me invita a sentarme, abro el botón de mi traje y hago el movimiento de empezar a girar.

-¡Oh! ¿Tu también darás vueltas?- me sonríe emocionado

-No no, hoy no me prenderé fuego - bromeo – las flamas se las dejamos a Katniss que le quedan mucho mejor.

-Sin lugar a dudas Peeta- me dice entre risas- ella se ve hermosa en llamas.

-¡Ya lo creo! ¡Se ve ardiente!- le contesto. Caesar y el público sueltan una carcajada y me siento confiado al instante. Nos sentamos en los sillones del escenario, cruzo la pierna imitando la posición de  Caesar.

– Peeta, tu nombre proviene de … el pan pita?

-Así es Caesar, mi padre es panadero e insistió en llamarme así, de hecho mis hermanos también tienen nombre de panes: Acim y Ekmek.  Mi padre es  un gran conocedor de su profesión, y algunas veces le gusta relacionar las cosas que vive con los panes, cosa rara que yo también he heredado. Por ejemplo en los entrenamientos, el chico del Distrito 4 se quedo de cabeza en un tubo, y yo lo único que podía pensar era se parecía a el pan de algas que hacen en su distrito, que es completamente verde como él en ese momento- Caesar y el público vuelven a reír.

-Que peculiar es eso Peeta ¿Yo que pan seria?

-Tu serias una suave flor de pan blanco- le digo- pero una flor muy masculina claro- Caesar vuelve a reír con ganas junto al público.

-Gracias por la aclaración de masculina Peeta.

-Bueno que las flores no están mal, mira que últimamente me he acostumbrado a oler a rosas-

-¡Oh! ¿Te han gustado los perfumes del Capitolio?

-Si si claro, son deliciosos pero me refiero más a las duchas, que si no sabes usarlas pueden resultar peligrosamente olorosas, desde el primer día que llegue estuve presionando botones equivocados y cada ducha en el Capitolio han sido horas interminables oliendo a rosas. Hasta que mi mentor me enseño a usar los botones correctamente, creo que le mareaba estar cerca de mi o quizá… era por otra cosa – el publico grita de entusiasmo por la broma a mi mentor -Dime ¿Todavía huelo a rosas?- le pregunto a Caesar

-Déjame olerte- me dice mientras se acerca a mi- ¡Oh! ¡Es verdad! ¡Hueles al jardín completo! – el público estalla en risas.

-¡Tu también hueles muy bien Caesar!- le digo olisqueándolo aprovechando su cercanía.

-¡Oh muchas gracias! Es que yo llevo más tiempo viviendo en el Capitolio. – la gente vuelve a reír entre aplausos.

-¡Gran chico! ¡Gran chico Peeta! Dime… – me dice Caesar y el publico guarda silencio para seguir escuchando la entrevista- …en casa aunque no huelas a rosas, debes oler bien para alguna chica seguramente  ¿tienes novia?

Me tomo un par de segundos en contestar, por fuera debo parecer misterioso, pero por dentro estoy feliz con mi mentor. Finalmente sacudo la cabeza negando tener novia en el 12.

-¿Un chico guapo como tú?- me dice- Tiene que haber una chica especial. Venga ¿Cómo se llama?

-Bueno, hay una chica- le digo apenado- Llevo enamorado de ella desde que tengo uso de razón, pero estoy bastante seguro que ella no sabía nada de mí hasta la cosecha. – termino con un suspiro. Sí, estoy fingiendo el no saber que me haría esta pregunta, pero el suspiro fue real, porque lo que acabo de decir es real.

-¿Tiene a otro?

-No lo sé. Aunque le gusta a muchos chicos.

-Entonces te diré lo que tienes que hacer: gana y vuelve a casa. Así no podrá rechazarte ¿eh?

-Creo que no funcionaria. Ganar… no me ayudaría, en mi caso.

-¿Por qué no?- me pregunta extrañado Caesar.

Miro rápidamente hacia donde esta Katniss, sus ojos están fijos en mí, como nunca antes.

-Porque… porque ella está aquí conmigo.

Este es el momento que soñé mil veces, por fin declararle mi amor a Katniss, solo que en mi sueño no lo hacía frente a todo Panem. Escucho al publico exclamar de asombro y tristeza, incluso Caesar está perplejo. Valió la pena, ahora somos inolvidables.

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jueves, 29 de mayo de 2025

CAPITULO 8

-8-

Todos nos ponemos de pie inmediatamente, Effie y Haymitch son los primeros en seguirla hasta su puerta que ha cerrado con un golpe.  Los estilistas y yo estamos justo de tras de ellos que no dejan de llamarla mientras  solo escuchamos el sollozo de Katniss.

Siento como si me hubiesen golpeado detrás de las rodillas al recordar lo que hable ayer con Katniss en el tejado. Seguramente sí tienen micrófonos ahí arriba,  el ruido del viento y lo carillones no fueron suficientes para ocultar que ella sale a cazar en el 12, y que estuvo a punto de ayudar a dos traidores del Capitolio, no sé si planeaba ayudarlos, yo creo que eso habría hecho de haber tenido oportunidad, o al menos eso dirían aquí para inculparla, sin mencionar que está prohibido salir de la alambra usando armas. ¡Por favor! ¿En que estaba pensando? ¿Por qué la hice hablar de eso? no debí pedirle que me contara, la puse en peligro. No sé que esperaba que me dijera si era evidente que reconoció a una traidora ¿Pudo mas mi curiosidad? ¿Saber de ella?

-Peeta… Peeta…vamos a la sala- me dice Portia mirándome fijamente

-¿Cómo?

-A la sala, vamos, necesitas sentarte, estas pálido. –me repite Portia mientras sus manos me llevan hacia el pasillo.

Katniss sigue sin abrir la puerta. Camino por inercia junto a Portia hasta el sillón de la estancia. Cinna se nos une.

-¿Qué crees que haya pasado?- le pregunto

-No lo sé, probablemente no le fue bien en la prueba ¿Qué paso ahí? ¿Te pidieron hacer algo? ¿Quién estaba?

Comienzo de nuevo a explicar lo que paso en la sala de entrenamiento -Solo reconocí al Vigilante en jefe, no me pidieron mi nombre ni nada, ya te digo que estaban borrachos, después de unos quince minutos tirando pesas uno de ellos, un tipo fornido de cabello oscuro me dijo que era suficiente y que podía irme.   - ¿Crees que este así Katniss… por otra cosa que no haya pasado ahí?- le pregunto con precaución, les tengo un poco de confianza a Cinna y a Portia,  no la suficiente para repetirles la historia de la Avox.

-¿Otra cosa? ¿A qué te…?- de pronto Cinna sube la mano a su rostro, no sé si lo estoy imaginando pero veo que sutilmente me hace un gesto de silencio. –Si hubiera pasado algo, lo que fuera- me dice en voz baja -No creo que sea tan grave, de otra manera los agentes de la paz ya estarían tirando esa puerta.

Suspiro con fuerza, desde que ella entro corriendo siento que he estado aguantando la respiración, tiene razón Cinna, no puede ser tan grave si todo está en silencio afuera.

Haymitch regresa a la sala y se sienta en el sillón junto a mí.

-Supongo que no fuiste el único al que le fue mal en la prueba- me dice.

-¿Seguro fue eso verdad? – le pregunto en un susurro.

-Con esa chica es difícil saberlo, no nos queda más que esperar. Si quieres irte a tu habitación a descansar está bien Peeta, la comida estará antes de que comience el programa y faltan varias horas para que den calificaciones, quizá para ese entonces ya sepamos que paso- dice mientras ve entrar a Effie – ¿Nada?- le pregunta.

-No, sigue sin abrir; solo me grito que me fuera de ahí- contesta Effie levantando los hombros.

Lo último que necesito es encerrarme en mi cuarto, en realidad quisiera salir al tejado, sentir el viento es lo que podría tranquilizarme. Pero no quiero moverme de aquí, sé que es estúpido porque si los agentes de la paz vienen por ella no hay nada que pueda hacer, mi corazón se acelera y alejo ese pensamiento, me recuesto en sillón cerrando los ojos.

-¿Peeta? ¿Quieres que te acompañe a tu habitación?- me dice Effie con suavidad.

-No, gracias Effie, prefiero quedarme aquí un rato mas- le contesto con los ojos cerrados.

Espero que ellos empiecen a hablar, a sacar sus propias deducciones de lo que ha pasado con los Vigilantes, nadie dice nada, todos están ensimismados en sus pensamientos, o tal vez solo son respetuosos conmigo, no lo sé, por ahora solo quiero estar concentrado en cualquier ruido que pueda alertarme de que alguien va a derribar la puerta.

Mi mente gira a mil por hora creando planes de escape, todos ellos improbables de lograr en este edificio lleno de vigilancia y agentes. Tan lejos de casa. ¿Qué podrían hacerle a Katniss? ¿La convertirían en una Avox? Si es así, es seguro que a mí también por que conocía la historia y no dije nada. ¿Tendría sentido cortarnos la lengua si van a lanzarnos a la arena? ¿Eso si que sería nuevo, no era lo llamativo que esperaba provocar, pero estar sin lengua es mejor que muerto, supongo. Recuerdo la cara de tristeza de los Avox que nos han atendido estos días y un escalofrió me recorre, no solo les quitaron su voz, también su libertad, justo como a nosotros los tributos. Jamás podría soportar Katniss una vida como esta, lejos del bosque, de la caza, de su familia, de Gale el chico cazador. Por primera vez pienso en él sin celos, ella tiene que sobrevivir y tendrá que hacer su vida con alguien, ese chico parece respetarla y estoy seguro que hasta quererla, yo sé que nunca tuve ninguna oportunidad con ella, menos ahora, igual que los Avox, estoy condenado a perderlo todo.

No me doy cuenta de que me quede dormido hasta que una pesadilla me despierta de golpe. Solo Effie está en el salón con sus papeles en la mano, me mira preocupada, escucho a los demás en el comedor.

-¿Katniss? ¿Dónde está?- le pregunto

-Sigue sin salir de su habitación, estaba a punto de hablarte, ya casi es hora de la cena.

Vamos juntos hacia el comedor, Portia, Cinna y Haymitch guardan silencio al verme.

-Ya casi es hora de la cena, iré a llamar a Katniss- dice Effie.

-No, déjala, esa chica sigue sus propias reglas, cuando este lista ella bajará sola- contesta Haymitch ¿Su tranquilidad al hablar se deba a que ya tenga información de lo que sucedió? Effie hace una mueca y se va hacia la habitación de Katniss.

-Siéntate Peeta ¿tienes hambre?- me pregunta Cinna, su actitud es como la de Haymitch.

-¿Saben ya que paso? –pregunto mientras me siento.

-Creemos que nada grave Peeta, dado que estamos aquí solo nosotros, como te dije en la tarde, lo más probable que Katniss haya sentido que saco una mala nota, eso es común en los distritos como el suyo, menos llamativos digámoslo así- me contesta Cinna

Me pregunto si estarían tan tranquilos sabiendo la historia que ella me conto, no digo nada, solo asiento con la cabeza esperando que la suerte esté a nuestro favor.

Los tres comienzan a hablar de otra cosa, no sé si es a propósito para calmarme o realmente creen que fue una mala nota, como sea funciona, Portia hace un comentario sobre mi aversión a  tomar más duchas en el Capitolio y por un momento se me ocurre una idea para hablar en la entrevista.

Escucho pasos en el pasillo y me pongo alerta, es Katniss entrando al comedor, tiene los ojos hinchados. Se sienta junto a mí, la observo atento esperando su mirada, cuando por fin me mira a los ojos, le hago una seña de “¿y bien? ¿Qué paso?” Ella niega con la cabeza y sigue comiendo, no sé si eso significa “no pasa nada” o “no puedo hablar ahora”. Nadie más en la mesa hace ningún comentario sobre lo sucedido, siguen en su posición de distraernos con su plática, mas ahora que esta ella. Supongo que la comida esta exquisita por los elogios que hacen Portia y Effie, la verdad es que apenas y noto el sabor.

Después de un rato Haymitch se aclara la garganta listo para saber que paso, todo este tiempo no estuvo tan tranquilo, esperaba solo el mejor momento.

-Vale, basta de cháchara ¿lo hicieron muy mal hoy?- nos pregunta, Katniss se queda viendo su plato, tal vez si sabe que me fue terrible se sienta más cómoda de hablar.

-Creo que da igual- respondo –Cuando aparecí nadie se molesto en mirarme; estaban cantando una canción de borrachos, creo. Así que me dedique a lanzar algunos objetos pesados hasta que dijeron que podía irme.

- ¿Y tu preciosa? – le pregunta Haymitch, todos ponemos atención a su respuesta.

-Les lance una flecha.

-¿Qué qué?- grita Effie con voz aguda; Portia suelta su cuchara, mientras que Cinna, Haymitch y yo seguimos con la boca abierta.

-Les lance una flecha. Bueno, no a ellos, en realidad, sino hacia ellos. Fue como dice Peeta: no me hacían caso mientras disparaba y… perdí la cabeza ¡Así que apunte a la manzana que tenía en la boca su estúpido cerdo asado!

-¿Y qué dijeron? – pregunta Cinna.

-Nada. Bueno, no lo sé, me fui después de eso.

-¿Sin que te dieran permiso?- le pregunta Effie con los ojos muy abiertos.

-Me lo di yo misma- responde Katniss casi con orgullo. Haymitch tiene razón, ella sigue sus propias reglas, no creo que eso sea tan bueno en el Capitolio.

-En fin, ya está hecho- termina Haymitch, y sigue comiendo como si nada.

-¿Crees que me detendrán? – pregunta Katniss

-Lo dudo. A estas alturas seria un problema sustituirte.

-¿Y mi familia? ¿Los castigaran?

-No creo. No tendría mucho sentido. Tendrían que revelar lo que se sucedió en el Centro de Entrenamiento para que tuviese efecto en la población, la gente tendría que saber lo que hiciste; pero no pueden, porque es secreto, así que sería un esfuerzo inútil. Lo más probable es que te hagan la vida imposible en la arena.

-Bueno eso ya nos lo han prometido de todos modos- digo.

-Cierto – corrobora Haymitch y el ceño de Katniss se suaviza - ¿Qué cara pusieron?-sigue Haymitch entre risas.

-De pasmados. Aterrorizados. Eeeh… ridículos, al menos algunos. Un hombre tropezó al retroceder de espaldas y se cayó en un ponchera. – dice Katniss.

Haymitch no aguanta más y suelta una carcajada, todos le acompañamos, incluso Katniss.

-Bueno les está bien empleado. Su trabajo es prestarles atención, y que seas del Distrito 12 no es excusa para no hacerte caso. Lo siento pero es lo que pienso – dice Haymitch con una chuleta en su mano. Claro que tiene razón, solo espero que los Vigilantes piensen lo mismo.

-Me darán mala puntuación- dice ella.

-La puntuación solo importa si es muy buena. Nadie presta mucha atención a las malas o mediocres. Por lo que ellos saben, podrías estar escondiendo tus habilidades para tener mala nota adrede. Hay quien usa esa estrategia- explica Portia.

-Espero que interpreten así el cuatro que me van a dar- digo- Como mucho. De verdad ¿hay algo menos impresionante que ver como alguien levanta una bola pesada y la lanza doscientos metros? Estuve a punto de dejarme caer una en el pie. – Mi comentario hace reír a todos, en especial a Katniss, que es a la que realmente observo, sus ojos brillan de nuevo; de pronto la comida me sabe estupendamente.

El programa de puntuación está a punto de comenzar y estamos todos listos en la sala, el ambiente se ha relajado mucho, incluso si sacamos malas notas aun tenemos oportunidad de demostrar que podemos luchar y sobrevivir en la arena, aun podemos conseguir buenos patrocinadores.  Comienzan dando las notas del Distrito 1,  como va en orden ascendente, seremos los últimos claro. Así que vemos desfilar las mejores calificaciones a los distritos consentidos, los demás rondan entre cinco y siete. Llegan a nuestro distrito, veo mi foto en la pantalla, y unos segundos después un número ocho. ¿De verdad un ocho? Los vigilantes no son tan exigentes cuando están borrachos. El equipo está feliz, me dan pequeñas palmaditas sonriendo mientras esperamos la calificación de Katniss. Su foto está en la pantalla, y unos segundos después su calificación.

-¡Once! – grita Effie repitiendo el numero que acaba de aparecer, nos miramos sorprendidos pero nadie como Katniss que se ha quedado inmóvil mirando su nota en el televisor.

-Tiene que haber un error ¿Cómo… como ha podido pasar?- dice anonadada.

-Supongo que les gusto tu genio. Tienen que montar un espectáculo, y necesitan algunos jugadores con carácter.

-Katniss, la chica en llamas- dice Cinna mientras la felicita, todos estamos felices, esa nota asegura que los patrocinadores le presten atención.

-¡Muy bien hecho Peeta!- me dice Portia mientras me abraza con fuerza -¡También lograste una nota muy buena! a la altura de los profesionales, ahora ellos sí que los verán como verdaderos rivales.

Entre risas y buen humor ha terminado la velada, los estilistas se despiden, y nos vuelven a felicitar, sigo sonriendo pero el comentario de Portia se agita en mi cabeza. No sé como pensé por un instante que algo podría estar bien, esto son los Juegos del hambre, sin entrar a la arena ya nos hicieron rivales de los profesionales, sobre todo a Katniss, su calificación ha sido la más alta de todos los distritos ¿Qué significa eso para los demás tributos? Antes solo éramos dos chicos llamando la atención por sus trajes espectaculares, ahora nos hicieron parecer letales, sobre todo a Katniss, esto la coloca en un mayor peligro en la arena. He visto como los profesionales nunca se concentran en los más débiles, ellos casi siempre mueren solos por la intemperie, los profesionales cazan a los contrincantes que suponen un riesgo para ellos. ¿Esta será la venganza de los Vigilantes? ¿Asegurarse de poner como blanco a la chica en llamas?

Katniss se me acerca y me extiende la mano.

-Felicidades Peeta, al final tuviste una gran nota- me dice seria.

-Gracias, la tuya fue excelente, felicidades también- no sé que mas decir que no delate mis pensamientos, le suelto la mano, solo quiero alejarme de ahí.

Mis pies comienzan a moverse al lugar en el que me siento un poco más como yo, salgo al pasillo de la entrada y subo al tejado.

El aire es cálido, tan ligero que apenas y mueve los carrillones. Entiendo perfecto por que pusieron la red eléctrica, realmente en momentos como este dan ganas de saltar. No sé qué hacer ahora, esta situación empeora las cosas. Quería llamar la atención del Capitolio, no de los profesionales. Tener un perfil bajo en la arena es esencial, al menos en mi estrategia, que hasta ahora constaba de escondernos, sobrevivir a todos y luchar solo si era necesario. Ahora ellos nos buscaran, estoy seguro que no pararan hasta encontrarla ¿Que tan difícil será que  podamos conseguir armas? ¿Evitaran poner un arco los Vigilantes para seguir castigándola?  Tal vez si… comienza a punzarme la cabeza.

Quizá estoy sobre pensando, hace unas horas creí que llegarían los agentes de la paz a llevársela, a convertirla en Avox, no paso nada. Probablemente tenga razón Haymitch y los Vigilantes si necesitan una tributo valiente y con carácter como ella, al final esto es un show. Comienzo a pensar que esto podría ser bueno, cuando las puertas del elevador se abren. Una chica alta de cabello oscuro sale ahí, es la tributo del distrito 2, observa alrededor buscando algo, me ve y camina directo hacia donde estoy.  Mi cuerpo se tensa de inmediato, ella me observa fijamente con una sonrisa extraña.

-Te estaba buscando- me dice

-¿A mí?- pregunto sabiendo que no hay nadie más en el tejado.

-Si, a ti Peeta. – Me sorprende que sepa mi nombre -Cato me dijo que te había visto por aquí un par de veces, supuse que estarían en el tejado festejando sus calificaciones.

-Solo estoy yo - le digo – ¿Cato es tu compañero de distrito? - se refiere al chico musculoso que he visto aquí.

-Así es, mi nombre es Clove, y…  ¿Dónde está tu amiguita? ¿Festejando su calificación?- me dice en burla.

-Supongo, no lo sé. – contesto con cautela, esperando a que revele sus intensiones.

-¿No lo sabes?  ¿No se supone que son amigos o algo así?

-Algo así.  ¿Y tú? ¿No deberías estar celebrando con Cato?

-Nosotros somos profesionales, no tomamos en cuenta la puntuación de los Vigilantes, a menos que sea baja o… de que alguien haya tenido una más alta que nosotros.- me dice; yo tenía razón, hemos llamado la atención de los profesionales.

-¿Por eso estas aquí?- le digo - ¿Por la puntuación de Katniss?

-Y por la tuya, un ocho es bastante bueno. Aunque tendré que admitir que nos impresiono el once de tu amiguita, de hecho Cato sigue haciendo berrinche. Supongo que no me dirás que hizo para ganarlo.

-Supones bien, no por quiera, simplemente porque no lo sé. – le miento - Solo hablo de ello con nuestro mentor.

-¡Oh vaya! No celebran juntos, no se dicen sus secretos. A pesar de sus risitas en las comidas me di cuenta que nunca se miran a los ojos.  Realmente ustedes sí que son “amigos” – me dice sonriendo.

Su comentario me desconcierta, creí que habíamos hecho un buen trabajo fingiendo nuestra amistad, casi todos nos creyeron. ¿Cuánto tiempo nos habrá observado Clove para darse cuenta?

-En la arena no hay amigos- trato de evadir darle respuestas.

-No; no los hay;  solo alianzas.  Qué bueno que lo veas de esa manera Peeta, como todos supongo que tu también quieres ganar, seguir vivo, ser un Vencedor.

Me quedo callado, sería imposible decirle que estoy dispuesto a lo que sea para que gane Katniss.

-Si tu amiguita es realmente un peligro, cuanto crees que duraras en la arena junto a ella.  En cuanto tenga oportunidad buscara eliminar contrincantes, tu serás de los primeros o el último, depende de cuánto le sirvas, a menos que tengan ya una alianza ¿La tienen?

-No hemos hablado de ello.

-Ni lo harán- me dice entre risas -A leguas se ve que es de las que camina sola. Con su calificación aseguro ya  patrocinadores, dudo que quiera compartirlos con su “amigo”.

-Tú compartirás con Cato.

-Solo si me es conveniente, no te sorprendas, de eso se trata estar en la arena Peeta, de sobrevivir a todo.  Además, recuerda que nosotros si tenemos una alianza.-  me sonríe fríamente y sigue  -Te vi en el Centro de entrenamiento, peleas bien, eres fuerte, serias un buen aliado, y me gustaría tenerte a ti en nuestro grupo.

-¿Por qué  yo? Katniss es… más valiosa.

-La cuestión aquí es ¿porque es más valiosa?  Tu sabes algo de tu amiguita que no quieres compartir conmigo ahora, y es justo lo que te hace mas valioso a ti. Si aceptas la alianza sobrevivirás por estar en un equipo de seis tributos juntos, y  cuatro de ellos somos profesionales, ella estará sola; haz cuentas, con quien tienes más posibilidades. Pero si decides quedarte con tu amiguita ten por seguro que  les daremos caza primero, a los dos; ya sabes Peeta no es nada personal. Pero si estas con nosotros, bueno, tu sabes los beneficios que tenemos los profesionales.

-Puedes tenernos a ambos, si Katniss tiene patrocinadores eso podría ayudarlos a ustedes.-insisto.

-Nosotros tenemos patrocinios asegurados desde antes de venir al Capitolio, no la necesitamos- me dice con total arrogancia mientras arranca una flor del macetero y la estruja con sus dedos  -Y la verdad es que,  no soporto a tu “amiguita”–   Al final parece que si es personal.

-Así que decide Peeta, tienes hasta mañana.

Clove da media vuelta, y camina a zancadas hasta el elevador. Me quedo solo,  siento las manos como si las hubiese metido en un cubo de hielos. Quería una alianza con los profesionales, pero no así, sin Katniss. No puedo seguir arriba, me siento expuesto.

Regreso corriendo a nuestro piso, la incertidumbre no me deja ni sentarme, me pongo a caminar por mi habitación. Repito en mi cabeza toda la conversación, intento recordar palabra por palabra. Los profesionales creen que yo tengo información sobre Katniss, esa es mi utilidad. No creen que yo sea un buen aliado, están buscando que sepa algún secreto que la delate y pueda acabar con ella en los primeros momentos.

Si digo que no a su alianza, ya fui advertido, nos darán caza sin tregua, es probable que dar mi vida no sea suficiente para protegerla de cuatro profesionales. No sé qué haría Katniss contra Cato, el tipo es musculoso y enorme, Clove es atlética y la he visto lanzar cuchillos, nunca falla.

 Camino y camino en círculos, esto me recuerda a los entrenamientos de lucha, el Sr. Novill era nuestro instructor, días antes de las peleas de competición siempre nos decía que observáramos a nuestro oponente, conocerlo es la clave para saber cómo se mueve, eso nos ayuda a prevenir sus ataques en el tapiz. Entonces… la  arena será nuestro tapiz de lucha, los tributos nuestros oponentes. Puedo hacerlo, he visto los Juegos del Hambre desde que tengo uso de razón ¿Qué sé de los profesionales? he observado sus estrategias, la que mas usan por su efectividad es: Antes de entrar en la arena ellos pactan unirse, los distritos 1 y 2 forman equipo, eso ya lo hicieron ahora.  Buscan alianzas con más  tributos que tengan cualidades que les ayuden a sobrevivir, eso también lo tienen hecho; Clove dijo que conmigo serian seis y cuatro de ellos eran profesionales, así que tienen por lo menos a otro tributo reclutado, queda solo un día para entrar a la arena, espero averiguar quién y por qué esta en el grupo. Llegando a los Juegos, el día uno,  los profesionales se quedan con la Cornucopia, las armas, la comida y refugio están asegurados ahí, indudablemente ese es el plan. Después comienza la búsqueda de los tributos más fuertes; con el once de Katniss es la primera en la lista, también me lo aseguro Clove. Terminando con los contrincantes más fuertes, esperan un par de días a que los más débiles mueran de hambre, o les van matando fácilmente. En cuanto queda solo su grupo se dispersan ya que en ese momento comienza la guerra entre ellos.  Está claro que seguirán esta táctica. La mitad de las cosas que hacen ya están hechas y planeadas.

Si me quedo cerca de Katniss en el segundo día nos darán caza, no sabremos donde estarán ni que estrategias para encontrarnos tengan, supongo que ninguna clara todavía, por eso me busco Clove. Pero si me quedo con ellos, estaré lo bastante cerca para saber lo que planean, incluso disuadirlos, podre darle a Katniss mas tiempo. ¿Tiempo para qué? ¿Esconderse? Ella no es de las que se esconden, es probable que quiera pelear, sin un arco no podrá hacerlo. Entonces si estoy con los profesionales, entro a la Curnicopia, consigo el arma para Katniss, incluso hasta comida. Vigilo que hacen, como trabajan, como dijo el profesor Novill, observar sus movimientos, en cuanto localice a Katniss y tenga asegurada el arma, se la entrego, le doy información de los profesionales; y me voy directo a Cato, es el más peligroso para ella, es posible que Clove también, aunque presiento que Katniss será letal con sus flechas, podrá defenderse. Así que solo me concentro en matar a Cato, ese será mi último objetivo y probablemente mi sentencia de muerte.

Me dejo caer en la cama, y me quedo dormido completamente. Por la mañana despierto con los toquidos en la puerta, es Effie para avisarme que me aliste, hoy practicaremos las entrevistas. Me pongo de pie, noto tengo los zapatos puestos, comienzo a desvestirme y me meto a la regadera, ahora soy un experto en usarla, lo hago sin prisa.

Al llegar al comedor solo esta Haymitch, me siento junto a él.

-Tengo que hablar contigo en privado- le digo

-Vamos a mi habitación- se levanta sin preguntar mas.

Al llegar a su habitación me mira curioso

-Ayer me ofrecieron una alianza los profesionales- le suelto, el levanta las cejas, poco a poco va sonriendo.

-Esto es una gran noticia, tendrán oportunidad de conseguir armas,  hay que pensar como se moverán con ellos y cuando deberán…

-Solo me ofrecieron la alianza a mí, sin Katniss.

Se queda estupefacto mirándome. Como si yo hubiese planeado ser el único aliado.

-¿Por qué? – me pregunta

-Creo que es una estrategia para cazarla a ella, a Katniss. – comienzo a relatarle lo sucedido la noche anterior, incluso como había visto a Cato en el tejado antes. El me escucha sereno y termina diciéndome.

-Acepta la alianza Peeta, y no se lo digas a Katniss.

-Pero…

-Escucha lo que te digo, es mejor que no lo sepa, su apodo de la chica en llamas no es solo por el vestuario. Tendremos más tiempo de hablar cuando te prepare para la entrevista, que ahora tendrá que ser por separado. Así que no digas nada hasta que volvamos a estar solos, de acuerdo ¿De acuerdo Peeta?

-Sí… si de acuerdo.

-Ahora vámonos al comedor, que ya escucho los tacones de Effie viendo hacia acá.

domingo, 18 de mayo de 2025

CAPITULO 7

                                                               - 7 -

No quiero volver a mi habitación, no hay ventanas que pueda abrir,  siento la necesidad de volver al tejado a sentir el aire fresco, aunque es un poco tarde lo intento. Cuando voy de camino a la puerta Effie carraspea, es la única que queda de toda la comitiva, tiene un montón de papeles y carpetas sobre el sofá.

-Espero no pienses escapar Peeta- me dice sonriente.

-Jamás lo pensaría- le miento- solo quería un poco de aire fresco.

-¡Oh lo siento! a las 11 cierran la puerta para subir, además necesitas estar descansado, mañana comienza el entrenamiento, si hay tiempo podrás ir un rato ¿A que es lindo allá arriba verdad? Se aprecia toda la majestuosidad del Capitolio, sobre todo hoy que fue la presentación de los Tributos ¡seguro que habrá fiestas de a montones por toda la ciudad! mi parte favorita es la zona de las casas blancas, las personas más refinadas y ricas de la ciudad viven ahí, por las noches es tan sofisticado, todos iluminan sus jardines.  Las fachadas blancas de las casas funcionan como enormes pantallas con cientos de figuras en movimiento como lámparas enormes, es fascinante lo que logran solo con luz.

-¿Por qué lo hacen? ¿Lo de iluminar? ¿Es por lo juegos? ¿o para algún festejo?

-¿Festejo? ¡No no! Lo prenden diario por el placer de decorar sus casas, claro que en los días de fiesta como en el inicio de los juegos del hambre toda esa iluminación esta al doble o el triple, es casi un concurso entre vecinos – me explica contenta- ojala pudieras verlo ese día, pero claro que no podrás porque tu estarás ocupado ¡siendo uno de los protagonistas de los juegos! ¡Qué emocionante!

-Sí, que emocionante- digo entre dientes

-Bueno basta de plática, a dormir que mañana es un día muy importante y todavía queda mucho que hacer.

Como no quiero seguir escuchando más sobre el derroche absurdo del Capitolio, ni de lo emocionados que se pondrán al vernos desangrar hasta la muerte, solo me limito a asentir con la cabeza y regresar a mi cuarto. Al pasar por el ventanal no puedo evitar buscar con la mirada las casas blancas, de inmediato puedo localizar varias zonas de la ciudad con montones de gente bailando y festejando con botellas en mano, algunos desde sus extraños autos y otros caminando entre las calles, aun que el vidrio es bastante grueso se llega a escuchar los gritos de júbilo. Me siento asqueado por estas personas, ni siquiera se si entienden lo que realmente significa para nosotros esto, pelear a muerte por nada, es en ese momento cuando realmente me doy cuenta de lo que tendré que hacer en algún momento. ¿Me atreveré realmente a matar? ¿Podre sentir la vida de alguien mas desvanecerse y continuar matando solo para sobrevivir… a esto? Y entonces lo recuerdo, no continuare con mi vida, al menos no por mucho tiempo, mi objetivo no es convertirme en Vencedor, sino que ella lo logre.  Me quedo observando a la gente caminar borracha por las muy iluminadas calles del Capitolio, no tengo idea de que hacer para conseguir la atención de estas personas, supongo que después de tenerlo todo en comida y entretenimiento nada les sorprende, aunque las llamas en los vestuarios si que les fascinaron,  justo como Cinna dijo, se trata de hacernos inolvidables, darles algo aun que sea algo simple que no hayan visto hasta ahora.

Ya en mi cama, doy vueltas y vueltas, no puedo dormir, me duele la cabeza, solo he cerrado los ojos por momentos que se sienten muy cortos. Entre pensar en una estrategia para ganar patrocinadores, repasar lo que viví hoy con el traje en llamas  y las imágenes creadas por la historia de la chica Avox siento la cabeza estallar.   Decido tomar un baño fresco para mitigar la jaqueca. Entro a la ducha, aunque es parecida a la del tren aquí todo tiene más de veinte botones y ninguna indicación, comienzo a picar el primer botón, no pasa nada, lo presiono dos veces, nada. Me sigo con el siguiente, y pasa lo mismo, comienzo a presionar uno tras otro, término con la  línea de botones y nada, empiezo a desesperarme, decido ponerme la bata y preguntar a un avox. Salgo de la habitación, aun esta oscuro y todo en silencio, no hay nadie por ninguna parte. Regreso de mal humor y decido presionar todos los botones de nuevo hasta que uno sirva, nada.

-¡Oh por favor funciona!- grito desesperado y el agua comienza a salir a chorros, primero fría, luego caliente, minutos más tarde esta tibia, comienza a salir intermitente, y percibo un olor floral de un liquido rosa que escurre por las regaderas, luego sale mas agua fría, agua con olor a menta, mas agua caliente, agua color lila, y unas diez veces más agua con olores que nunca había olido en mi vida, creo que llevo más de media hora debajo de esta cascada de agua perfumada que no termina de acabar. Quiero detener la orden pero decir “detente” no me funciona, intento con diferentes órdenes para que pare, pero el agua sigue corriendo. Tampoco quiero desperdiciarla y me quedo ahí recibiendo el baño más largo de mi vida, lo que sea que me quede de tiempo, estoy seguro que estas serán las últimas duchas de mi vida, me tiemblan los labios, comienzo a reírme de nervios. Estoy dispuesto a dejar el dolor y  disfrutar este momento, entonces la regadera se apaga.

Más tranquilo me pongo ropa limpia y me recuesto en la cama, para mi asombro me quedo profundamente dormido. Logro descansar un poco, creo que solo un par de horas, aun así me siento más repuesto.  Tocan a mi puerta,  es Haymitch.

-¿Estas listo?... ¡Uuuoohh! ¿Que es ese olor? – me dice mientras sacude su mano frente a su nariz.

-Supongo que soy yo- sonrió con pena -No supe como usar la regadera y bueno me soltó todo lo que tenia.

- Solo tienes que presionar un botón y decir “comienza” - me dice entre risas- Incluso si no quieres usar el botón solo di lo que quieres, como “agua tibia”

-¡Lo intente! le dije que parara cuando comenzó a echar agua de colores pero mi baño no obedece, tal vez… lo descompuse- le digo cansado.

-No pasa nada- me dice serio apretando la boca, es evidente que se está aguantando la risa- A ver intenta ducharte de nuevo y solo di agua tibia.

- ¿Bañarme otra vez? No, olvídalo ya estoy muy limpio.

-Créeme que hueles demasiado limpio, vamos te ayudo a programarlo, tú me bañaste una vez, así que déjame pagar mi deuda.

-¿Qué? ¡No! No es necesario,  puedo bañarme yo solo.

Haymitch pega una carcajada – Si se nota, además dije te ayudare a programarlo, no que te tallare la espalda – entre risas camina hacia mi cuarto de baño.

Después de algunos minutos Haymitch me enseña la forma correcta de pedirle a mi baño lo que quiero y admite que este sistema es más antiguo que las otras habitaciones. En cuanto sale de mi cuarto vuelvo a tomar otra ducha para quitarme la mezcla de olores. Uso la secadora que solo es pararte en un tapete y quedas seco como por arte de magia, debo admitir que ha sido agradable. Me tardo pocos minutos, por lo que al salir de la habitación Haymitch esta esperándome. Se acerca a olerme.

-Eso está mejor- me sonríe y comienza a contarme de su primer baño en el Capitolio, casi fue la mi misma historia pero con menos agua y menos olores.

-Vaya creo que ya no me siento tan estúpido- le digo - no le digas a nadie por favor.

-Lo prometo- me contesta con una sonrisa. Llegamos al comedor y veo a Katniss sentada en la mesa con un plato a rebosar, sigo a Haymitch que comienza a servirse solo,  lo imito para no causar otra falla este día, menos frente a ella.  Igual que con las duchas estoy decidido a aprovechar estos pequeños lujos mientras pueda, así que me sirvo un poco de todo los platillos, algunos no tengo que idea que son, pero no moriré sin probarlos, veo en una jarra la bebida que me gusto tanto en el tren y me sirvo la taza hasta el tope. La comida esta deliciosa, como es de esperarse, por un momento me siento satisfecho y feliz, hasta que Haymitch comienza a hablar.

-Bueno, vayamos al asunto: el entrenamiento. En primer lugar, si quieren, puedo entrenarlos por separado. Decídanlo ahora.

Su propuesta me resulta extraña, después de presentarnos juntos ayer en la carroza, los dos tomados de la mano, incluso ahora vistiéndonos uniformados.

-¿Por qué íbamos a querer hacerlo por separado?- pregunta Katniss

-Supón que tienes una habilidad secreta que no quieres que conozcan los demás - dice Haymitch y veo que Katniss me mira curiosa.

-No tengo ninguna- le digo rápidamente- Y ya se cual es la tuya ¿no? Me he comido mas de una de tus ardillas.- ella se lo piensa unos segundos.

-Puedes entrenarnos juntos- contesta y yo afirmo con la cabeza para que sepa que sigo de acuerdo con ella.

-De acuerdo, pues denme alguna idea de lo que saben hacer.

-Yo no se hacer nada, a no ser que cuente el saber hacer pan- le digo.

-Lo siento, pero no cuenta. Katniss ya se que eres buena con el cuchillo.

-La verdad es que no, pero se cazar. Con arco y flechas.

-¿Y se te da bien?- le pregunta Haymitch. Se queda callada por un momento, no entiendo porque no le dice que sí, que es excelente. No creo que sea una estrategia, porque ¿cómo podría ayudarla nuestro mentor si no sabe lo que ella puede hacer? Eso no  ayuda a que ella gane los juegos.

-No se me da mal- responde seria.

-Es excelente – la corrijo – Mi padre le compra las ardillas y siempre comenta que la flecha nunca agujerea el cuerpo, siempre le da en un ojo. Igual que los conejos que le vende a la carnicera, y hasta es capaz de cazar ciervos.

-¿Qué haces?- me pregunta irritada.

-¿Y tú qué haces? Si quieres que Haymitch te ayude, tiene que saber de lo que eres capaz. No te subestimes. – le digo

-¿Y tú qué?-  me dice, no tengo idea de a que se refiere – Te he visto en el mercado, puedes levantar sacos de harina de cuarenta y cinco kilos. Díselo. Sí sabes hacer algo.

-Sí, y seguro que la arena estará llena de sacos de harina para que se los lance a la gente.-digo irónico-  No es como que a uno se le de manejar bien armas, ya lo sabes– por un momento pienso en las clases de cuchillo con mi hermano, conozco algunos movimientos, creo que no son suficientes para mencionarlo.

-Se le da bien la lucha libre, quedo segundo en la competición del colegio el año pasado, por detrás de su hermano. – dice Katniss sin vacilar, me sorprende que lo sepa, nunca la he visto por el gimnasio y mucho menos en los torneos. Tampoco se para que lo saca a tema, no es como que eso pueda ayudarme.

-¿De qué sirve eso? ¿Cuántas veces has visto matar a alguien así?- no es mi intención contestar molesto, pero justo así sueno.  Me disgusta darme cuenta de que mis intentos de salvarla se ven opacados por mi falta de habilidad en las armas.

-Siempre está el combate cuerpo a cuerpo. Solo necesitas hacerte con un cuchillo y, al menos, tendrás una oportunidad. Si me atrapan ¡estoy muerta!

-¡Pero no lo harán!- le contesto entre gritos –Estarás viviendo en lo alto de un árbol, alimentándote de ardillas crudas y disparando flechas a la gente – Al menos es lo que yo me imagino, y seguramente todos los del 12 que la conocemos. En mi mente recuerdo las palabras de mi madre claramente - ¿Sabes que me dijo mi madre cuando vino a despedirse, como si quisiera darme ánimos? Me dijo que quizá el Distrito 12 tuviese por fin un ganador este año. Entonces me di cuenta que no se refería a mí. ¡Se refería a ti!

-Vamos, se refería a ti.

-Dijo: “Esa chica sí que es una superviviente”. Esa chica. – aunque se lo digo a Katniss para que entienda como la vemos todos, no puedo evitar sentir una punzada en el estomago. Las últimas palabras que me dedico mi madre fueron esas. Si lo que quería es desapegarse de mí, lo hizo muy bien. Sé que no debería importarme porque estoy acostumbrado a la dureza de su carácter, aun así, me duele.

-Pero solo porque alguien me ayudó- me dice con cierta vergüenza.

Su comentario me desubica, quizá se refiere a… ese día. Hace años, recuerdo estar amasando en la cocina de la panadería cuando la vi por la ventana, la conocía de mucho antes, sabía perfectamente quien era. Esa tarde caía un aguacero, todo el patio trasero estaba lleno de lodo, ella deambulaba despacio sin importarle que estuviera empapada, se recargo en el tronco del manzano y comenzó a deslizarse hasta el piso. Tenía la mirada perdida y no se movía, temí en ese momento que se fuera a desmayar; la mitad del pueblo moría de hambre, sobre todo los huérfanos, nosotros teníamos a papá trabajando todo el día en la panadería y había noches que nos íbamos a la cama sin cenar, casi nadie tenía dinero para un lujo como el pan. Ella sin un padre que la mantuviera, era seguro que no tuviera que comer. La vi cientos de veces caminando por la calle vendiendo ropa de su hermanita que nadie le podía comprar, era tan joven y con tanto en su contra. Quería ayudarla a como diera lugar, se me ocurrió tomar un pan recien horneado y dárselo, pero no podía solo tomarlo, si mi madre se enteraba me castigaría por años y era posible que se lo quitara a Katniss si se daba cuenta que era para ella.  Recordé entonces que el pan quemado (que no era mucho) se lo lanzaba a los cerdos para no desperdiciarlo del todo, así que sin dudarlo  me acerque al horno y tome la charola con los panes,  la coloque muy cerca al fogón, las brazas alcanzaron dos de los panes, el olor a quemado aviso a mi madre y de un golpe me aparto. Entre insultos reviso las hogazas y me las aventó calientes, los mire de inmediato esperando que no estuvieran tan chamuscados para que ella pudiera comerlos. Me quemaban las manos, pero no me importo, como pude salí hasta el corral de los cerdos como predije que me mandaría mi madre. Katniss seguía ahí recostada en el suelo, yo no podía bajar más allá del corral porque mi madre me vería por la ventana, así que los lance tan cerca de Katniss como pude. Me sintió mal tratarla como a un animal, aventándole comida; no tenía otra opción. Ella los vio enseguida, los guardo entre sus ropas. Levanto los ojos, nuestras miradas se cruzaron por un segundo, se veía tan sorprendida, quise decirle algo pero salió corriendo, tambaleándose por la debilidad, al menos sabía que esa noche ella no moriría. Al entrar a mi casa, mi madre seguía furiosa, saco una vara con la que se movían las brazas y me dio varios golpes en todo el cuerpo, algunos en la cara, papá entro corriendo al escuchar sus gritos. La detuvo ese día, pero los insultos de mi madre duraron toda la semana. Al día siguiente en la escuela vi a Katniss con su hermanita de la mano, sus ojos grises brillaban de nuevo, supe entonces que la golpiza había valido la pena, por salvar a Katniss lo hubiera vuelto a hacer cincuenta veces más. Su vida lo valía.

-La gente te ayudará en la arena, estarán deseando patrocinarte – le dije,  sabrán como yo aquel día, que vale la pena salvarla.

-Igual que a ti – me contesto

-No lo entiende - le dije a Haymitch – No entiende el efecto que ejerce en los demás. – me obligo a callarme antes de que pueda delatar la razón real del por qué le di los panes ese día, no puedo decirle que desde siempre la admiro por ser tan fuerte, valiente y hermosa. Escucho la respiración agitada de Katniss y siento los ojos de Haymitch en mí. 

-Bueno, de acuerdo. – dice Haymitch - Bien bien. Katniss, no podemos garantizar que encuentres arcos y flechas en la arena, pero durante tu sesión privada con los Vigilantes, enséñales lo que sabes hacer. Hasta entonces mantente lejos de los arcos. ¿Se te dan bien las trampas?

-Se unas cuantas básicas- contesta

-Eso puede ser importante para la comida- dice Haymitch – Y Peeta, ella tiene razón: no subestimes el valor de la fuerza en el campo de batalla. A menudo la fuerza física le da la ventaja definitiva a un jugador. En el Centro de Entrenamiento tendrán pesas, pero no les muestres a los demás tributos lo que eres capaz de levantar. El plan será igual para los dos: vayan a los entrenamientos en grupo; pasad algún tiempo aprendiendo algo que no sepan; tiren lanzas, utilicen mazas o aprendan a hacer buenos nudos. Sin embargo guárdense lo que mejor se les da para las sesiones privadas. ¿Está claro? – Ambos asentimos –Una última cosa. En público, quiero que estén juntos en todo momento.

-¡¿Qué?!- dice Katniss hablando muy deprisa- ¡Haymitch esto es una locura, esto nos estallara en la cara cuando entremos a la arena! No me siento a gusto con esto…

-No entiendo ¿porque quieren hacer esto Haymitch…? - pregunto honestamente, aunque quisiera estar más tiempo cerca de ella, no se si esto nos va a convenir para convencer a los patrocinadores de apoyarnos, si en cuanto entremos a la arena ella tratara de alejarse de mi o peor, de matarme.  Nuestra queja continua cuando Haymitch nos interrumpe con un fuerte golpe en la mesa - ¡En todo momento! ¡Fin de la discusión! ¡Acordaron hacer lo que yo les dijera! Estarán juntos y serán amables uno con el otro. Ahora salgan de aquí. Reúnanse con Effie en el ascensor a las diez para el entrenamiento.

Katniss se levanta arrastrando ruidosamente la silla, da pasos fuertes y azota la puerta de su habitación. Esta tan molesta por la instrucción de estar unidos; Haymitch me mira curioso.

-Sigo sin entender para que quieren mantenernos juntos.

-Oh Peeta, yo creo que tu lo tienes más claro que nadie.

Mi corazón comienza a agitarse, necesito salir de ahí, me levanto del comedor sin mirar a Haymitch, y me dirijo al tejado buscando aire fresco. No sé a qué se refería Haymitch, llevamos muy poco tiempo cerca de él como para que note algo, al parecer puede ser muy suspicaz cuando esta sobrio. Subo corriendo, llego al final de la escalera y me quedo inmóvil, escucho voces cercanas, me oculto un poco entre las jardineras de la entrada tratando de ver quién es, espero encontrar tal vez a nuestros estilistas, me equivoco. Logro ver sus espaldas, parecen ser tributos por lo jóvenes que son. Cinna me dijo que este lugar está abierto a todo el mundo, quizá debería venir aquí con más cuidado. Pongo atención para saber si se escucha su plática, nada, solo murmullos y risas, me tranquiliza, nadie escucho mucho de lo que hable con Katniss. Siguen las risas y cuchicheos, vaya, pensé que éramos los únicos que aparentábamos ser amigos, veo que caminan hacia la salida y me escondo entre los setos. No son tributos del mismo distrito, ella es la chica rubia del 1 y el es chico enorme del 2 ¿Se habrán encontrado aquí? ¿O se quedaron de ver aquí? ¿Estarán haciendo alianzas tan pronto?

Las alianzas las hacen siempre entre los profesionales, son tributos del distrito 1 y 2 que son los consentidos del Capitolio, el distrito 4 entra con ellos casi siempre. Entre ellos hacen un grupo mortífero para cuidarse mutuamente en las primeras etapas del juego y comenzar a deshacerse de todos los demás tributos, algunas veces eligen a chicos de otros distritos que tengan alguna habilidad que les pueda servir, las alianzas en la arena son frágiles, debes estar muy atento al momento en el que les dejes de ser útil, te exterminan sin piedad.

La razón por la que los llamamos profesionales es porque desde niños son educados en cuerpo y mente para ser Vencedores. Estamos en la emisión 74 de los juegos y al menos la mitad de estos han sido ganados por tributos profesionales. Muy pocos de los tributos de los distritos más pobres tienen alguna estrategia para resultar vencedores, otros más, la mayoría, ganan por pura suerte, supongo que de ahí nace el lema de los Juegos del hambre.

Los veo marcharse por el elevador, como ellos están en los primeros pisos seguro no usan las escaleras.  No sé cuánto tiempo ha pasado así que decido que es momento bajar,  al llegar Effie está abriendo la puerta del apartamento.

-¡Peeta! Me asustaste ¿Dónde estabas? Ya tenemos que salir para llegar puntuales ¿Dónde esta Katniss?

- Yo… No lo sé.

-No importa, la esperaremos en el ascensor.

Apenas vamos subiendo, Katniss aparece, se ve nerviosa. Quiero contarle de los tributos en el techo pero no sé cómo hablar con ella después de lo molesta que estaba con Haymitch por hacernos pasar por amigos. Tiene razón, no lo somos, yo no sé tanto de ella realmente, mas lo que lo que he podido observar y deducir; y bueno, ella no sabe nada de mí, ni le interesa. Al menos eso creía hasta hace un rato; no sé como sabe todas esas cosas de mí, sobre que practico lucha o que puedo levantar costales  pesados. Me gustaría en verdad preguntarle pero no quiero decepcionarme con la respuesta. Si, sabe esas cosas sobre mí, supongo que  cualquiera con dos ojos y ligeramente observador podría saberlas, el que las sepa no quiere decir que le importen… ¿o sí?

Llegamos al Centro de Entrenamiento. Nos forman en un círculo mientras una guía nos explica la forma de trabajo, hay varias estaciones con instructores para aprender habilidades necesarias en la arena.

Puedo notar a los otros tributos de los distritos ricos observándonos atentamente, dos de ellos son los que vi en el techo, tal vez esperaban vernos con flamas en la ropa o ¿buscaran acercarse a nosotros?¿podríamos aliarnos a ellos? Es posible que entre ellos ya lo hayan acordado, los distritos más fuertes del 1,2,y 4 normalmente se unen en la arena hasta el final. No sé si la forma en la que llamamos ayer la atención en la presentación haya sido suficiente para una alianza, pero tendré que idear un plan, ver si puedo buscar protección para Katniss. Se de antemano que ella no lo aceptara, ya encontrare la forma, por ahora quiero aprender todo lo que pueda para tener una ventaja en la arena.

En cuanto termina la instructora de hablar echo un vistazo a las estaciones, Katniss se ve tensa, así que espero que ella elija ya que debemos estar juntos.

-¿Por dónde quieres empezar? – le pregunto

-¿Y si atamos unos cuantos nudos?

-Buena idea

Nos pasamos un rato en la estación y Katniss se luce con una trampa, el instructor emocionado nos enseña otra para cazar personas, pongo mucha atención como hacerla, terminamos pronto y nos dirigimos a la estación más cercana. Al principio no sé bien que esperar hasta que veo una paleta con colores, materiales naturales como lodo y hojas. Me emociona ver que es la estación de camuflaje, ni siquiera sabía que existía, la siguiente hora nos dedicamos a mezclar cosas y ponerlas en la piel. Hace varios de años un chico del distrito 6  gano los juegos por quedarse escondido hasta el final con un excelente camuflaje, quien sabe ese podría ser yo, me corrijo, podría ser ella. Me siento con un poco mas de esperanzas, tal vez si tenga una habilidad que sirva en la arena, mi humor empieza a mejorar. Katniss se acerca a mi brazo donde llevo avanzado un camuflaje.

-Yo hago los pasteles- le digo con un orgullo secreto.

-¿Los pasteles? ¿Qué pasteles?

- En casa. Los glaseados para la panadería.  – le digo mientras ella me observa el brazo por primera vez, lo mira con curiosidad para después poner los ojos en blanco.

-Es encantador, aunque no sé si podrás glasear a alguien hasta la muerte. - lo dice seria. Yo sonrió recordando mi comentario sarcástico de que no creo que haya sacos de harina en la arena.

-No lo creas tanto. Nunca se sabe lo que puedes encontrar en el campo de batalla. ¿Y si es una tarta gigante…? – comienzo a bromear

-¿Y si seguimos?- me contesta molesta

Katniss sigue de mal humor a lo largo del día, no la culpo, esta experiencia no es agradable, entre los instructores recordándote las múltiples formas en las que puedes morir próximamente, las miradas nerviosas de los otros tributos y ver a los profesionales atravesar a la perfección muñecos con lanzas, no hay mucho que nos anime. Yo estoy tratando de no molestar a Katniss, realmente es cansado fingir que somos amigos cuando en realidad siento como se aleja de mi cada vez que puede.  En las comidas que tomamos en el gimnasio por obligación, ella me pregunta por situaciones de mi vida que parecen no importarle, aunque eludimos hablar de otras, por ejemplo yo no le comento nada sobre los profesionales que vi en el tejado, se pondría más tensa. Así que solo nos contamos pequeñas cosas, yo del pan y ella de la caza y el bosque, no lo suficiente para ser amigos, pero si para aparentarlo con risas más altas de las necesarias.

Saliendo del centro de entrenamiento caminamos callados hasta el ascensor, estoy realmente agotado, solo quiero dormir, lo cual es un buen cambio a estos días en vela. Cenamos con Effie y Haymitch que nos piden describir con detalle el día completo, nos insisten en que estemos entrenado juntos y al terminar por alguna razón no dejan de cuchichear entre ellos, me levanto hacia mi habitación y miro a Katniss, tiene los ojos cerrados.

-¿Estás bien?- le pregunto en voz baja y ella da un respingo, estaba dormida.

-Sí , sí, me voy a dormir – se da la vuelta y la miro alejarse una vez más.

Es nuestro segundo día en los entrenamientos hemos llegado a la estación de lucha cuerpo a cuerpo. Katniss lleva toda la mañana mas callada de lo usual,  por eso me sobresalta cuando me dice al oído –Te están viendo los profesioinales- volteo la cabeza discretamente hacia donde ella mira, es verdad, en sus usuales poses altivas los tributos del  1 y de el distrito 2 me observan atentamente.

 –Gana esta pelea- me dice Katniss.

-Haymitch dijo que…

-Ya se lo que dijo, él no está aquí, odio como te ven como un trozo de carne – miro sus ojos llenos de rabia.

-De acuerdo- le digo. Es la primera vez que realmente llamo la atención de los profesionales, quizá esto pueda servir de algo. Me preparo para entrar, el instructor me da una explicación rápida, nos ponemos en posición. Automáticamente lo derribo, llevo años haciendo esto así que ni siquiera tengo que pensarlo, coloco mis piernas a su alrededor de su torso, con toda la fuerza de mi brazo le rodeo el cuello, siento como  tiembla  su cuerpo y comienza a aflojarse hasta quedarse inconsciente, suelto el agarre dejándolo tirado en el suelo. De pronto escucho unos aplausos desde arriba, es una niña pequeña de piel oscura y cabello rizado, me sonríe y se va deslizándose entre los barrotes del techo. Busco con la mirada a Katniss, me mira satisfecha con una pequeña sonrisa, de reojo veo a los profesionales que siguen viéndome mientras hablan entre ellos.

Resulta que la pequeña niña se llama Rue, es del distrito 11 donde producen semillas y frutos. No es casualidad que estuviera ahí, desde el día anterior veo que sigue a Katniss en secreto de un lugar a otro. Ahora es más evidente que la seguía, quizá le de confianza estar con ella, si Katniss no fuera mi compañera de distrito seguro que buscaría aliarme con ella. Se lo menciono a Katniss y ella la observa con tristeza, se lo que está pensando, estoy seguro de que en los juegos Rue no tiene oportunidad; y por mas intentos que yo esté haciendo no sé si nosotros tampoco la tenemos.

El tercer día son las sesiones privadas con los Vigilantes, esperamos nuestro turno, al ser el último distrito nos quedamos solos ya que nadie regresa después de su sesión. Dicen mi nombre, me levanto y Katniss me dice    -Recuerda lo que dijo Haymitch de tirar las pesas- no hay nadie más en la sala, no necesita seguir fingiendo que le intereso, entiendo que es real su comentario.

-Gracias, lo haré.  Y tu… dispara bien- le contesto disimulando mi alegría.

Entro en la sala de los Vigilantes que es básicamente un gimnasio parecido en el que entrenamos, solo que este tiene un palco con un montón de hombres borrachos hablando entre sí, hay algunos los Avox sirviéndoles vino y comida, pero nadie más para preguntarle qué hacer. Parece que los Vigilantes ni se han enterado de que estoy ahí, no sé si saludarles o decirles mi nombre por lo menos, tampoco es como si se fueran a dar cuenta ya que han comenzado a cantar abrazados. Me limito a hacer lo que me dijo Haymitch, me acerco al área de pesas y comienzo a lanzarlas, estoy decidido a mostrar mi fuerza, cada vez tomo las más grandes y las lanzando más lejos, algunas caen con enérgicos golpes que llegan a llamar la atención de unos cuantos, eso hago por varios minutos hasta que uno de ellos me grita que es suficiente, que me puedo ir. Camino decepcionado hasta el elevador, esto sí que estuvo pésimo, espero a Katniss le vaya mejor. Regreso al departamento, como es usual Effie y Haymitch está esperando que les diga a detalle que paso, después de contarles mi aburrida experiencia con los Vigilantes, llega Portia y Cinna a unirse, esperamos a que regrese Katniss. Después de un rato se escucha la puerta abrirse y entra ella llorando, corriendo sin parar hasta su habitación.